Queen - A Night at the Opera (1975)


Probablemente al examinar al detalle toda la obra de Queen, siendo justos y dejándonos de sentimentalismos, se llega a la conclusión de que la banda liderada por Freddie Mercury está algo sobrevalorada. Así es, me cuesta decirlo porque yo me considero muy muy fan. Fueron el primer grupo que realmente me llevó al huerto, el culpable de mi alocada pasión por la música. Fueron como esa primera novia a la que nunca se olvida y el disco del que hoy os vengo a hablar como el primer beso, siempre especial. Por eso a Queen le tengo tanto cariño pero como decía, su obra desde 1980 en adelante deja mucho que desear. Lo más triste del caso es que precisamente es esa época la que normalmente mejor conoce la gente. Es verdad que hay singles tremendos a cascoporro pero también lo es que no hay ningún gran gran disco. Si la banda británica se hubiese disuelto después de "The Game" (1980), como casi hizo, tal vez sí estaría justificada tanta adoración por ellos pero los discos que le siguieron, incluso ese mismo disco del 80, carecen de la pegada y la calidad que tenían sus predecesores. Ya no digo la profunda tristeza que me produce lo que dos de sus miembros fundadores, May y Taylor, están haciendo con Queen una vez muerto Mercury. Vergüenza y descrédito inmerecido pero ese es otro tema y no quiero encenderme. 

Roger Taylor y Brian May formaron junto a Tim Staffell el grupo "Smile" a principios de los setenta, Mercury no tardaría en llegar como sustituto de Staffell una vez éste abandonó el barco, cambiando de "Smile" a "Queen" en 1971 con la llegada del bajista John Deacon. En 1973 aparece su debut discográfico, en el que se alardeaba del no uso de sintetizadores (madre mía como acabó el grupo décadas después!....). En ese disco ya estaba el célebre logotipo de Queen creado por Mercury, claro. Es un disco tremedísimo con perlas absolutas como "Keep yourself alive", "Great King Rat", "Liar".... moviéndose por un estilo entre el glam, el hard-rok y el progresivo que daba gusto escucharlo. Al año siguiente aparece el incomprendido "Queen II" que sigue tirando un algo de progresivo. A mi particularmente me parece un disco increíble, con joyas, sí, joyas como "White Queen" o "Ogre Battle". La cara B está casi ligada en una miniopereta brutal. Y claro, está "Seven seas of Rhye" cerrando el disco que es simplemente acojonante. El mismo año aparece "Sheer heart attack", mi álbum favorito de Queen. El que marca un antes y un después, el que empieza a enseñarnos de qué son realmente capaces. Un discazo: "Brighton rock", "Killer Queen", "Now I'm here", "Stone cold crazy", "Misfire".... Pero claro, lo mítico estaba por llegar, y llegaría nada más y nada menos que al año siguiente, un año, ese 1975, con una cosecha alucinante, por ejemplo "Blood on the tracks", "Wish you were here", "Born to run", "Physical Grafitti", "Horses", "Tonight's the night", "The Basement Tapes", "Zuma", "Young Americans", "Coney Island Baby", "Crisis?, what Crisis?", "Katy Lied", "Fleetwood Mac"... y podría seguir. Añazo!. Añazo que no estaría completo sin esa POM sideral, sin esa obra maestra que nos trajo Queen en 1975. Vamos pues con "una noche en la ópera".... 


Todos los componentes de Queen componían temas, en eso eran bastante especiales pues hasta casi al final de la existencia de la banda firmaba cada uno sus propias canciones, sólo muy al final, cuando Freddie estaba enfermo firmaron como Queen. Ellos mismos dicen que el autor de la canción era quién mandaba y el resto de la banda se ponía a su servicio. Por eso cuando Freddie entregó "Death on two legs" nadie pudo reprocharle nada, aunque atacaba cruelmente a su antiguo representante a quién va dirigida la canción. A pesar del éxito logrado hasta el momento estaban completamente arruinados. Cambiaron de representante y Freddie le dedicó esta canción al antiguo con toda la saña que pudo. El alucinante riff de guitarra que abre la canción y el disco fue creado previamente al piano, pero es realmente increíble como suena a la guitarra de May, me pone los pelos de punta siempre al escucharlo y ese "You suck my blood like a leech...", tremendo. Y como dice eso de "Shark!"...., genial. En este grandísimo disco Queen toca todos los palos posibles, suena a puro sonido inglés pero tiene esa magia que sólo los Beatles tenían. Al escuchar "Lazy on a sunday afternoon" uno lo entiende enseguida. Luego está lo de la técnica de grabación en el estudio que en este disco es de alucine, creo que cuando salió fue el disco más caro de realizar, y las capas de instrumentos, de voces, de coros... Es un lujo. Tal vez la canción que menos me gusta del disco sea la de Roger, "I'm in love with my car", sí tiene algo especial pero no me acaba de encajar del todo en el disco, no sé, me parece una canción notabilísima, un rockazo en toda regla con una letra desternillante y una interpretación magistral pero siempre he pensado que no cuadraba. La que sí encaja y de qué manera es la canción de Deacon que dedicó a su reciente esposa, "You're my best friend" es un clásico instantáneo con una melodía genial y esas voces que os decía, capas y capas  en las que Roger, Brian y Freddie cantaban al unísono dando un sonido realmente mágico y especial. Es el turno de May, de sus composiciones. Dos seguidas: "39" y "Sweet Lady". La primera es una delicatessen folk intergaláctica, una canción excelente de melodía maravillosa y estribillo de lujo, con unos coros de Roger alucinantes, la segunda es un rock en toda regla, riffs de guitarra atronadores, algo stonianos y totalmente desatados, Freddie demostrando que era una bestia parda dándole igual un estilo que otro. La cara A se cierra magistralmente con una de esas rarezas que tanto gustaban a McCartney y con las que nos solía deleitar en los Beatles. Un canción de otra época llena de sonidos extraños. Preciosa "Seaside Rendezvous". Al final, se cuenta, los sonidos de instrumentos de madera y ruiditos varios los hacía el mismo Mercury con la boca y el sonido de claquet era Roger con unos dedales en los dedos. Locura, genial y bendita locura.


La cara B abre con una pieza de casi 9 minutos. "The Prophet's song" tiene una gran intro que se toma su tiempo hasta que la voz de Mercury nos golpea. "Oh oh people of the earth. Listen to the warning the seer he said..."... Destaca y mucho la guitarra de May que en este tema suyo está insuperable y esa parte central, con esos coros de otro mundo... "And now I know and now I know. That you can hear me...". Brutal. Un temazo de los que ya no se hacen. Luego llega la perlita. Una de las canciones más bonicas, bonica del to. La canción que Freddie le dedicó al amor de su vida independientemente de las tendencias sexuales de cada uno que ya las conocemos. Está dedicada a Mary Austin, amiga íntima, confidente, amante, hermana... no sé como catalogarla, pero ella fue de las pocas personas que le acompañó hasta el final, siempre estuvo allí para él, Freddie tenía claro que era de esa manera y le dedicó "Love of my Life": bring it back bring it back, don't take it away from me, because you don't know, what it means to me... Después de secarnos las lagrimillas llega la juguetona "Good Company" de la mano de May y su banjo/ukelele con esos metales finales de lujo. Otra coquetería muy Macca. Ya digo que este disco tiene esas cosas que tenían los discos de los Beatles, tienen esas canciones variadas, coquetas, mágicas aunque simples. Cuando uno piensa que se acerca el final del disco se encuentra con "Bohemian Rhapsody" que sólo por ella debe considerarse a Queen y a Mercury como grandes de verdad. No me imagino lo que fue escuchar en el 75 por primera vez "Bohemina Rhapsody" en la radio. Fue single, un single de casi 6 minutos con una opereta en su interior!!!! Dice la leyenda que Mercury la creó al piano, el mismo piano con el que Macca creó "Hey Jude", no sé si es verdad pero quiero creer que sí. Me encantan estas leyendas. "Is this the real life? Is this just fantasy?" así comienza la canción, con una intro deliciosa a la que le sigue un delicado y mimoso piano que nos lleva al cielo de la mano hasta que entra Freddie con esa tremenda frase "Mama, just killed a man. Put a gun against his head. Pulled my trigger, now he's dead..". Y claro, la opereta del medio es absolutamente genial para luego enlazar con un riff de guitarra descomunal de May y unas estrofas hardrockeras del copón para finalmente retomar la melodía inicial. Cierra el disco el "God save the Queen" electrificado, el himno suena de lujo como cuando escuchabas a Hendrix tocar el suyo.

Sin duda Queen tocó el cielo con este disco. Nunca más consiguió un disco tan redondo. "One day at the races" es una digna continuación, tenía grandes canciones. De haber sido un disco doble seguramente estaríamos hablando de uno de los grandes dobles de la historia. Después de esto llegó la aventura americana con "News of the world" que tenía los dos sobadísimos himnos de "campeones" pero que en mi opinión es otro discazo olvidado tal vez por culpa de esas dos canciones. "Jazz" y "Live Killers" cerraban la mejor etapa de Queen, la que les hace estar entre los grandes. Luego el bajón es obvio, incluso a veces cuesta defenderlos. Es difícil salvar un álbum entero, cuesta, pero no vamos a negar que esa primera época de Queen es difícilmente igualable y que "A Night at the Opera" es uno de los grandes discos de la historia, un imprescindible, una obra maestra, una POM absoluta. Nothing really matters. Anyone can see. Nothing really matters. Nothing really matters to me... Anyway the wind blows....

Queen - "A Night at the Opera" (1975)
10/10
01.- Death On Two Legs (Dedicated To)/ 02.- Lazing On A Sunday Afternoon/ 03.- I'm In Love With My Car/ 04.- You're My Best Friend/ 05.- 39/ 06.- Sweet Lady/ 07.- Seaside Rendezvous/ 08.- The Prophet's Song/ 09.- Love Of My Life/ 10.- Good Company/ 11.- Bohemian Rhapsody/ 12.- God Save The Queen.




* post aparecido originalmente en EXILE SH Magazine por Nikochan


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