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En un ejercicio de sinceridad os diré que no tenía ni puta idea de quién era Charlie Sutton hasta hace un par de meses. Miento, porque rebuscando por la web intergaláctica descubro que en un "Ruta" de hace un par de años se le hizo una entrevista al mismísimo Sutton que junto a Ryan Curtis y el apoyo de The Scavengers se marcaron un discazo del que hoy puedo decir que es la releche porque en su momento no lo escuché y que he descubierto en un antiguo USB en la carpeta de "pendientes 2018". Así, que es cierto que no lo conocía pero tampoco del todo, pues sí había oído hablar de él aunque no era consciente. Al parecer sacó también algún disco en solitario ese mismo año que no he podido escuchar y que creo se titula "Slick Willie: The ballad of Willie Sutton" al que tengo unas ganas tremendas de darle unas escuchas. Pero eso es pasado, y toca el presente. El amigo Sutton acaba en mis manos y orejas con su nuevo trabajo, ese que da pistoletazo a los discos nuevos del 2020 y a mi me sabe a gloria bendita, a bar de carretera americana, a sangre, sudor y bourbon. Sutton tiene los huevos pelados de tocar. El de Idaho tanto en solitario como con Curtis y los Scavengers se cruzó media yanquilandia pero es que además giró con tipas muy de mi agrado como Eilen Jewell, Zoe Muth, Jamie Lin Wilson, The Mastersons.... Así que todo apuntaba a que me gustaría, y al ver la portada... y al escuchar el single que es el encargado de abrir el LP titulado "Primitive Songs for Modern Times"... pues.. , joder!, qué me parece todo sensacional. Así pues este disco se encarama a la lista de mis favoritos del año sin comerlo ni beberlo, y desde la primera escucha me gusta y seduce. A la segunda ya me tiene enamorado y a partir de la tercera (y van ya casi dos docenas) se puede decir con claridad que esto es un discón de americana de aquí te espero bonita.


Charlie Sutton - Primitive Songs for Modern Times (2020): 01.- Someone New/ 02.- Penitentiary/ 03.- High Heels/ 04.- The Old Wharfrat/ 05.- Slick Willie/ 06.- Heart in a Can/ 07.- Radioactive Hound/ 08.- Banjo Lament/ 09.- Modern Man/ 10.- High Desert/ 11.- Huckleberry Henry & Molly Morel/ 12.- Windy/ 13.- Dust Devils/ 14.- Good Time Gal/ 15.- Had a Dream/ 16.- Incinerator.

Estas 16 canciones primitivas para tiempos modernos comienzan con esa pequeña joya que es "Someone new" con ese toque de trovador americano heredero de Dylan, ese trote musical que no quiere irse al galope, esa melodía deliciosa con la armónica dando color y sabor a todo. Excelente. "Penitentiary" es otra cosa, y en este disco hay muchas y muy variadas pero todas con sabor americano. Es una canción más blusera, y si cabe todavía mejor mientras que en "High Heels" rocanrolea de lo lindo con suciedad y alevosía. Eso no quita para hace boniquismo si se lo propone como en la folki "The old wharfrat", simplemente deliciosa, o la countresca "Slick Willie". Nos despeina Sutton con los riffs y la voz distorsionada de "Heart in a can" a sabiendas que no tenemos ya ni un pelo en la cabeza, casi obrando el milagro. Un temazo de tomo y lomo, de esos que se te graban en el cerebelo. Particularmente se acerca un trío de canciones de esas que me gustan a ciegas. Primero "Henry & Hound" que es de esas de "top de la ducha" (maravillosa es quedarse corto), "Banjo Lament" que es preciosa y super escueta, y por supuesto la favorita nikochiana "Modern Man" que ya pasa al setlist del año. No paro de escucharla. En estos momentos del disco y tal vez desde su "lamento", el banjo toma protagonismo, ya sea con la delicada "High desert" y "Huckleberry Henry & Molly Morel" donde también aparece una armónica arrolladora y que en manos de los The Old Crow Medicine Show sería devastadora. Preciosa, coqueta, sexi y algo soulera de comedor nos topamos con "Windy", que me recuerda a esas cancioncicas que a George Harrison le encantaban tocar con su ukelele... El póker final empieza con bluserismos en "Dust devils", continúa con el folki con aromas irlandeses de "Good times Gal", violines incluidos que vuelven a aparecer en la delicada "Had a dream" para cerrar con ese temazo indispensable que es "Incinerator". Charlie Sutton se apunta definitivamente con mi disco favorito del año del mes de enero. Un disco que seguro pasará desapercibido para la mayoría pero que es un tesoro repleto de canciones primitivas para tiempos modernos.

*post aparecido originalmente en EXILE SH Magazine por Nikochan

Hola queridos, esto es nada más y nada menos que una banda cantando canciones. Unas canciones que hubiesen pasado inadvertidas para un servidor si no fuese por el gran maestro Chals Roig que nos habló de ester maravilloso disco, este "I'm You", en el Exile SH Magazine. Uno de esos discos que deben ser escuchamos pausadamente y con atención, cosa nada fácil en estos tiempos tan inminentes  y rápidos en los que vivimos. Una colección de canciones que se hacen paso a fuego lento y nos ganan con la paciencia del que se sabe ganador, del que sabe que tiene una escalera de color en las manos. En este sexto disco de estudio de la banda de Bostosn (Massachusetts) liderada por Ryan Walsh encontramos una docena de enormes temas para nada inmediatos, para nada cortos pues la mayoría pasan holgadamente de los cinco minutos. Diez canciones que desde el primer segundo hacen que tengamos la impresión de estar ante algo de una calidad arrolladora como bien nos confirman las escuchas siguientes. Suena todo a una decadencia progresiva de mediados de los setenta, ese rock de raíces americano al que le gusta extenderse y ampliar sonidos como en la inicial "My name sounds sinister" donde una trompeta que empieza como actriz secundaria acaba por tomar todo el protagonismo. Canción magistral, excelente donde presentan sus intenciones. Favorita. "Folk music is insane" es menos arrebatadora, es más formal por decirlo de algún modo aunque la letra es estupenda y el "folk" también, es en el tercer tema, en "Running hot with fate" donde tengo la impresión de estar escuchando a una banda de esta década aunque las sonoridades ochenteras están ahí, no hace falta rebuscar demasiado. Otro tema favorito. El folk rock de "Born to blow it" es de los que ganan a fuego lento, de los que engatusan a base de escuchas, de los que se convierten en esenciales. Y así podría comentar cada canción. Todas estupendas. Todas pidiendo paciencia, escuchas atentas y pasión. Me gustaría destacar al brabucona "People keep dying" donde Walsh ruge como un león herido, la enigmática "It stills floors me" con una flauta despampanante, la magnífica "I'm You" que da nombre al disco que es pura América. Antes del final en "I went throught hell..." exorcizan sus demonios y el broche lo ponen con la bonita balada "The memory tree". "I'm You" es ese disco olvidado para tirarse de los pelos (pocos en mi caso), ese disco que nos hubies eatrapado durante días, semanas y meses... ese disco oculto que no merece ser obviado. Un excelente trabajo a recuperar. 

Hallelujah The Hills - I'm You (2019): 01.- My Name Sounds Sinister/ 02.- Folk Music Is Insane/ 03.- Running Hot with Fate/ 04.- Born to Blow It/ 05.- Transparent Chart of the Heavens/ 06.- People Keep Dying (And No One Can Stop It)/ 07.- It Still Floors Me/ 08.- I’m You/ 09.- I Went Through Hell (From Hell) [But Now I’m Back]/ 10.- The Memory Tree


Estamos ante otro gran olvidado del año pasado? Rotundamente sí. La banda de Brooklyn "The Hold Steady" entregó en las postrimerías del 2019 un señor disco de rock americano clásico y básico de los que hacen afición. Y no es que no supiese de su existencia, porque sabía de buena mano de su llegada y de su calidad pues leí a mi archienemigo Don Guzz alabar este "Trashing thru the passion" y a lo mejor, muy a lo mejor, por no darle la razón lo fui dejando (de manera absolutamente estúpida) hasta que el tiempo pone a cada cual en su sitio y quita y reparte razones. El sabor americano inunda cada canción del disco, picando aquí y allá en mil y una referencias donde tal vez sea cierto eso que viene a la cabeza una cierta mezcla entre Hüsker Dü y los Cracker, siempre con la E Street Band en el retrovisor. Ves a saber... Si es cierto o no pero en ocasiones recuerdan a unos o otros, o a ninguno o a todos, qué sé yo! recuerdan al buen rock americano porque lo es, y reafirman y recuerdan que son una gran banda y que Craig Finn sigue muy en forma, contando esta vez con un retorno deseado, el de Franz Nicolai. Estamos ante una colección  e canciones que van atropando sin remisión al oyente haciéndole ver que es uno de los grandes discos del año que nos ha dejado. Puede ser cierto que no remueven el rocanrol, que la ideas y temáticas, e incluso los acabados sonoros, están más vistos que el tebeo pero, claro, el nivel musical de la banda es tal que todo se olvida por el disfrute y despiporre musical haciendo válido por enésima vez eso de "es solo rocanrol pero nos gusta".


The Hold Steady - Trashing thru the passion (2019): 01.- Denver Haircut/ 02.- Epaulets/ 03.- You Did Good Kid/ 04.- Traditional Village/ 05.- Blackout Sam/ 06.- Entitlement Crew/ 07.- T-Shirt Tux/ 08.- Star 18/ 09.- The Stove & The Toaster/ 10.- Confusion in the Marketplace.

Sonido clásico para la inicial "Denver Haircut" que nos mete en tesitura con unas guitarras estupendas para enlazar a la perfección con "Epaulets" y hacernos cabalgar sobre mimbres de la E Street Band. Una de las canciones responsables de mi dependencia al disco es este "You did good kid" que ha sonado en bucle en innumerables ocasiones durante este 2020 y que a uns ervidor le remite a los grandes "Cracker". Springsteen aparece otra vez en "Traditional Village". Estupendísima. Añadiendo sonoridades a la paleta de colores del disco. Añadiendo épica y americanismo por doquier. Excelente es poco. "Blackout Sam" son palabras mayores. Aquí hay tradición callejera. Hay Lou, hay Repacements, hay Petty y mucho de Finn en solitario. Pasado el ecuador del disco nos topamos con dos notables temas. Primero ese "Entitlement crew" con unas guitarras noventeras estupendas y luego con el rocanrolito enganchoso de "T-shirt tux" para enlazar de manera estupenda con una "Star 18" que abusa algo de repetición sonora. Esa es una de las pocas quejas. "The stove and the toaster" tiene unas guitarras que fácilmente nos hacen recordarnos del Boss, y cierran  estos The Hold Steady magníficamente con "Confusion in the marketplace" un disco notable que me dejé en el tintero pero que he podido acertadamente recuperar a principios de año y que como única pega tenga tal vez ser algo repetitivo y algo falto de ideas pero por contra su sonido es sobresaliente.

Corría 2014 cuando un tipo delgadísimo, melenudo y barbudo abría tímidamente para el gran Profeta Chuck que venía presentando su excelente "Night Surfer" (el año antes nos había visitado con la excusa de su gran obra mayor "Temple Beautiful"). Jonah Tolchin me dejó con la boca abierta. Allí había mucho talento. Compré su disco "Clover Lane" e intercambié unas cuantas palabras, alabé su trabajo y le deseé suerte. Años más tarde el de New Jersey entregó una nueva colección de canciones, más maduras, muy bien arropado por personal de Diamond Rugs como el culo inquieto y talentoso Steve McCuley. Su "Thousand Mile Night" fue favorito nikochiano pero realmente el disco que más me gusta de Tolchin es el que publicó junto al batería Kevin Clifford bajo el nombre de Dharmasoul. Aquel "Lightning Kid" sonó mucho en 2018 y aún suena a día de hoy. Un excelente disco. El tema está en que a pesar que mi buen amigo Addison de Witt me avisó que Jonah Tolchin lanzaba nuevo disco en 2019, a un servidor incomprensiblemente se le pasó y ando ahora, durante el inicio de este 2020 recuperando discos olvidados del año pasado. Resulta que "Fires for the cold" es un disco maravilloso que de haber sido descubierto a tiempo puede que sí hubiese estado entre los elegidos. Calidad, belleza y buenas canciones no les falta. Tolchin es un cantautor extraño. Un cantautor de esos que siempre tiene temas maravillosos pero que por unas cosas u otras nunca acaba de dar el pelotazo final. Lleva ya 4 discos estupendos y casi nadie le conoce. Una pena. Centrándonos en el disco, sus canciones son más recogiditas, hay más folk, más calidez y casi ningún guitarrazo. Le ha salido un disco muy del supersonido folk de los setenta, como ya podemos presuponer desde su bonita portada, y esas canciones sonarían estupendas en sala pequeña gracias a esa sonido maduro repleto de arreglos maravillosos, así que ese es uno más de los deseos del 2020, ver a Jonah por estas tierras y disfrutarle a poca distancia, sin duda sus canciones lo valen.


Jonah Tolchin - Fires for the cold (2019): 01.- Supermarket Rage/ 02.- The Real You/ 03.- White Toyota Ranger/ 04.- Turn to Ashes/ 05.- Honeysuckle/ 06.- Wash Over You/ 07.- Roll Um Easy/ 08.- Day by Day/ 09.- Timeless River/ 10.- Maybe, I’m a Rolling Stone.

La inicial "Supermarket rage" marca la pauta y el sonido del disco. Supersonido folk al estilo del maestro James Taylor y coetáneos, no obstante Jackson Browne y Rickie Lee Jones (palabras mayores ambos) colaboran en segundas voces y delicatessens varias no solo en esta canción sino durante todo el disco. También aparecen Sara Watkins, Cindy Walker, Marie Lewey, etc, etc... Así, que de nuevo, Jonah sabe como acompañarse de lujo. "The real you" es bonica del to desde sus notas iniciales. De esos temas que enamoran poco a poco, a fuego lento. Sabor a pequeño clásico oculto. Un country-folk muy del estilo del primer Ryan Adams, porqué no decirlo también. Palabras mayores con "White Toyota Ranger" donde da un paso más, donde hipnotiza con su voz y una melodía de esas para conducir hasta el fin del mundo. Excelente es poco. La verdad es que no hay canción que baje del notable, veáse "Turn to ashes" o "Honeysuckle", cualquiera nos vale. La primera más de cantautor herido y la segunda más countresca con Sara Watkins al violín. Optimista en "Wash over you" nos remata con "Roll um easy", una de mis favoritas del lote, donde da una lección de folk para luego entregar otro temazo como "Day by Day", de esos que no puedes quitarte de la cabeza. "Timeless river" engatusa y convence con esos arreglos jazzísticos y el cierre con "Maybe, I'm a rolling stone" le coloca en mi modesta opinión como uno de los cantautores más interesantes del panorama musical, que con este disco a recordado a los grandes del género de los setenta, ya sea Taylor, Browne, el Springsteen más recogido e incluso un Dylan de baja revolución. Joya olvidada del 2019.

*post aparecido originalmente en EXILE SH Magazine por Nikochan

Uno de esos discos que estoy disfrutando mucho este principio de década está siendo el del cantautor de Southen (Essex) David Woodcock al que con las primeras escuchas es fácil que emparentemos con Blur (tanto Albarn como Coxon) y los Pulp de Jarvis Cocker, con ciertos ramalazos a Ian Dury y al maestro Ray Davies. Sí, así es. Esto es más inglés que el té de las cinco. Así que si no os va el pop con denominación de origen británica mejor no os acerquéis pero si habéis disfrutado alguna vez de los artistas antes nombrados o del humor y despelote de por ejemplo Madness (salvando las diferencias) este "Normal Life" puede que os haga, como a mi, disfrutar a lo grande. Estamos realmente ante una rara avis, algo demodé pero con cierto regusto a clásico, a calidad absoluta. Es un placer descubrir todavía disco y personajes como el que nos ocupa, pero para seros sincero el descubrimiento no fue mío sino del gran Juanjo Frontera (Alquimia Sonora), al César lo que es del César, y así hay que darle las gracias por indicar qué disco ha sido el perfecto para abrir este 2020. 


David Woodcock - Normal Life (2019): 01.- Normal Life/ 02.- Fixtures and Fittings/ 03.- My Escapism/ 04.- Little Hope/ 05.- Lover and a Friend/ 06.- Don’t Hold My Hand/ 07.- No Need for Violence/ 08.- Broken/ 09.- If You Ever Get out of Your Bedroom/ 10.- Peep Show/ 11.- Someone Else’s Problem/ 12.- Sad/ 13.- Old Town

Trece estupendos temas conforman un disco desacomplejado, adulto,con toques de humor y cinismo por igual. Desde la inicial "Normal life" que da nombre al disco somos conscientes de que lo pasaremos bien. Una mezcla extraña entre unos Madness comandados por Damon Albarn... Un despiporre. "Fixture and fittings", que es de mis favoritas, introduce en la ecuación a Ian Dury y le da a la batidora. Excelente de principio a fin. Muy brittish toda ella con esos estribillos y obsesiones que presenta siempre Albarn, tal vez el mejor alumno de Ray Davies. Ese aroma tan británico, tan isleño vuelve a aparecer con más calma en la preciosa "My escapism" donde la sombra de Smiths y Pulp aparece sin complejos. Para hacernos disfrutar con"Little hope" que es una puta delicia, puro pop sin complejos. Y así podría seguir alabando un disco que a cada escucha nos enseña algo nuevo y que nos hace disfrutar como antaño. Cabe destacar las guitarras smithianas de "Lover  and a friend", la clase hawleyana de "No need for violence" y la delicadeza del cierre con "Old town" pero por el medio no se piensen que son temas de relleno, son todas las canciones estupendas como esa "Broken" con esas guitarras noventeras desancomplejadas o la muy Blur "If you ever get out of your bedroom". Ya digo, un disco excelente y muy disfrutable para comenzar el año. 

Mucha gente trata de menospreciar a los grandes músicos de tiempos pasados. Tal vez porque han hecho siempre lo que han querido, porque han triunfado o simplemente porque siguen vivos aunque hace años proclamasen lo de querer morir antes de hacerse viejos. Por suerte, Pete y Roger, no cumplieron ese deseo, no siguieron el camino de Keith y John, y han continuado al timón de una de las mejores bandas de rock de toda la historia: THE WHO. Son estos The Who los Who? Pues no. No lo son. Sin Moon y Entwistle no son los Who se mire como se mire. Esa sección rítmica era tan poderosa (sólo igualable en la historia por los LedZep) que es imposible que los Who de ahora suenen como los Who de antes. Ya no lo hicieron hace 13 años cuando apareció "Endless Wire", que para un servidor fue un artefacto maravilloso, y entonces tampoco esperamos que ahora con el que parece será el último álbum de la banda vuelvan a sonar tan poderosos como antaño. Pino Palladino, Simon Townshend y Zack Starskey no son suficientes para suplir la magia energética y la personalidad monstruosa de los originales, pero cumplen dignamente porque son estupendos músicos, de eso no hay duda. Este es un disco de Pete Townshend en el que vuelve a cantar Roger Daltrey. Damos gracias por su reconciliación, por su nueva amistad sobrepasados por bastante los setenta años aunque Pete con la boca pequeña siga diciendo que Roger era solo el cantante de The Who. Claro, qué vaya cantante! vaya voz! sigue en forma como podemos comprobar, como ya lo hicimos hace unos añitos cuando Roger cantó para Wilko Johnson en "Going Back Home" (2014). Están ambos en sintonía, en buena forma y con grandes dosis de compañerismo y eso se nota en el resultado final. Originalmente este "WHO" contiene once temas en los que vuelven una y otra vez al sonido santo y seña de la banda, a la mente de Pete, porque, que nadie se engañe, Townshend es el puto amo, la mente creativa, él es el hombre detrás de los ojos azules. La versión del disco que nos ocupa contiene tres temas extras que no desmerecen para nada al resto de canciones, y que encontramos en una versión deluxe. Un disco que sin duda gana a cada escucha, que te atrapa y no te deja ir. Adictivo como él solo. Mejor que "Endless Wire"? rotundamente sí, y puede que mejor incluso que sus últimos trabajos con Entwistle en activo. Uno de mis discos favoritos del año sin duda, no puesto en los altares por no dejarme llevar por el amor que siento por la banda, pues soy muy pero que muy fan como sabréis y a veces uno pierde objetividad, aún así estar seguros que el disco es tremendo, digno de la leyenda que son Townshend, Daltrey y los WHO.


The Who - WHO (2019): 01.- All This Music Must Fade/ 02.- Ball and Chain/ 03.- I Don’t Wanna Get Wise/ 04.- Detour/ 05.- Beads On One String/ 06.- Hero Ground Zero/ 07.- Street Song/ 08.- I’ll Be Back/ 09.- Break The News/ 10.- Rockin’ In Rage/ 11.- She Rocked My World/ *12.- This Gun Will Misfire/ *13.- Got Nothing To Prove/ *14.- Danny And My Ponies.

El nuevo disco de The Who comienza a maravillarnos desde su preciosa e imponente portada obra de Peter Blake, sí, el tipo del "Sgt Pepper" Beatleliano, "Stanley Road" del Modfather o "Face Dances" de también The Who. Algo de todos ellos hay en la portada, como algo de todos los discos de The Who, de su historia, y eso también se refleja en el sonido del mismo, en sus canciones. Townshend retoma el sonido clásico de la banda en la mayoría de cortes y da poco margen a la experimentación con gaseosa. La apertura con "All this music must fade" no puede ser más clásica. Retoman el sonido de "Who are you" y del "Numbers". Daltrey ruge como siempre y Pete destroza su guitarra nuevamente para deleitarnos aunque en ella digan eso de qué saben que odiaremos esa canción y no les importa, pero no es verdad, los fans ya la amamos. "Ball and Chain" recupera el sintetizador mágico de "Who's Next" para incorporarlo a una canción antigua de Pete en solitario, y así darnos un pedazo de tema de esos que quitan el hipo. La tercera canción del disco es un single en potencia que define muy bien el sonido de la banda. "I don't wanna get wise" es un rock demoledor marca de la casa. Un infalible, con un estribillo de esos que hacen época. "Detour" nos golpea en la cara a la antigua usanza. Suena a modrockerismo, suena a pirata, suena a pista perdida del "Sell Out" y me chifla, me enloquece... y es que.. yo amo los Who.. qué le vamos a hacer!. "Beads on the string" tiene una base muy de Townshend en solitario, pero como muchos de aquellos temas, de ser cantados como éste por Roger colarían perfectamente como de la banda. Rememoran aquí los ochenta y bajan las revoluciones para ir calando poco a poco. Retoman la energía con otra de mis favoritas, "Hero ground zero". Un temón! como canta el puto abuelo de Roger! qué maestría, ya quisieran muchos! "Street song" tiene otra vez ese regusto al "Next" mientras que "I'll be back" enamora con esa melodía tan Townshiana....  Pequeña joya, maravillosa. "Break the news" suena a pura alegría, suena fresca fresca, y este perfecto medio tiempo nos conducen a un tema de eso llenos de cambios típicos de la banda, donde Daltrey se luce y reluce, y la banda suena como aquella banda que nos robó el alma hace años. Igual que lo hacen ambos en "Rockin in cage" que es tremebunda con esa explosión rockera a mitad de canción. El disco originalmente cierra con "She rocked my world" donde bajan revoluciones y aportan nuevas sonoridades, más latinas por decirlo de algún modo. Este tema es el que me ha costado un poco más, muy del tipo de canción que hacía Pete en los ochenta en solitario. La versión deluxe cuenta con tres canciones más, al nivel de las anteriores. Primero "This gun will misfire" con un Pete excelso, después con "Got nothing to prove" sacada de una cinta perdida de los sesenta, propia del "A Quick One"... y finalmente "Danny and my ponies" con un título que a Moon le volvería loco y un Townshend en plena forma. Sí, este "WHO" es un disco descomunal que a todos los fans nos ha hecho felices, por su indiscutible calidad, por ser un puñetazo sobre la mesa, por ser, o al menos lo parece ser, el último disco de la banda, de Pete y Roger juntos. Somos y seguiremos siendo los mods! Long live rock!.

*post aparecido originalmente en EXILE SH Magazine por Nikochan

Hacía un par de meses, tal vez tres, que el nuevo y flamante retoño del novayorqués, de Queens para ser exacto, Jesse Malin, descansaba cogiendo polvo sobre la mesa de pendientes. Puede que fuese el repasar los discos de este 2019 para realizar el top de favoritos, puede que fuese la necesidad de escuchar otra vez más esos sonidos americanos que me ponen la piel de gallina, el que sea de Queens como los autores del último disco escuchado, el debut de Wives, o el hecho de contar en la producción y en alguna que otra canción con la maestra Lucinda Williams, pero finalmente acabé por darle cancha a "Sunset Kids". Están claras las referencias de Malin: Young, Waits, Earle... y es fácilmente comparable a Ryan Adams, Ritter, Isbell, etc etc... Pero no es ninguno de ellos, para bien y para mal. Malin es un músico excelente que sabe a gloria escuchar pero su lastre es esa perfección pues algo de desastre, descacharramiento e improvisación no le vendrían mal. Está todo en un orden tan estupendo que tira para atrás. Pero claro, un disco de Malin con Lucinda, Escovedo, Billie Joe Amstrong, Joseph Arthur no es para dejárselo en el tintero.

Es curioso que el disco comience con un piano o un recitado que tiene más de un Lou o Waits countrificados que otra cosa aunque enseguida el tema con un estribillo más reconocible y popero entra en escena."Meet me at the end of the world" funciona, sobretodo gracias a ese estribillo. Simple, efectivo y efectista. La mano de Escovedo se nota, no diremos que no. Un tema notable para empezar el disco y consigue que pidamos más. La primera con Lucinda, "Room 13", se nota y mucho puesto que su base musical, sus melodías y su buen hacer están aquí cantadas por otro. "When you're young" tiene la americana melódica dentro, la de Springsteen, Jayhawks e incluso Ryan Adams. "Chemical heart" imprime otra velocidad, diríamos que este tema es el de colaboración con Billi Joe pero no. Me encanta esta canción. "Promises" tiene unos acordes muy stonianos (temón) y así podríamos ir comentando cada canción porque casi todas son estupendas. Están las otras dos colaboraciones con Lucinda, primero la delicada tristeza de "Shane" y después el arranque rocanrolero de "Dead on". Está "Strangers and Thieves" con Billie Joe Amstrong que tiene esas guitarras tan townshianas. Encontramos la inmensa clase de "Gray skies look so blue" y el bonito final con "My little life" que deja un sabor de boca excelente. "Sunset Kids" es un muy buen disco, no sé si le da para estar entre mis favoritos, igual con más escuchas sí pero se nos echa el tiempo encima y no nos da para más. Jesse Malin ha entregado un disco de escucha agradable, notable y casi perfecto, y como decía, algo de imperfección, de cacharrería, improvisación y puede que carretera y  manta no le hubiese ido nada más. Falta algo de mala leche pero es un disco  muy bonito y placentero.

Jesse Malin - Sunset Kids (2019): 01.- Meet Me at the End of the World Again/ 02.- Room 13/ 03.- When You’re Young/ 04.- Chemical Heart/ 05.- Promises/ 06.- Shining Down/ 07.- Shane/ 08.- Strangers & Thieves/ 09.- Revelations/ 10.- Gray Skies Look so Blue/ 11.- Do You Really Wanna Know/ 12.- Friends In Florida/ 13.- Dead On/ 14.- My Little Life.


Desde luego no han inventado la pólvora, ni desde luego renovarán el panorama rocanrolero del planeta. Es más, puede incluso que no sean ni siquiera los abanderados de la vuelta del espíritu punk alternativo que muchos escuchábamos en los noventa... pero a todo eso suena la banda de Queens (NY) Wives. A todo eso y a más. A los Pixies, al gran Lou Reed y su amada Iguana en ocasiones, a los Sonic Youth, a The Fall, incluso algo a los primeros Strokes (magníficos ellos y luego perdidos para la causa) y puede, también, que tampoco suenen exactamente a nada de eso o sí, a todo eso, pero sí está claro que ese sonido, esos artistas, esos discos y canciones los tienen perfectamente digeridos, interiorizados y aprendidos. El sonido de la banda bebe sin disimulo alguno de esas referencias y eso, para los amantes de esos grupos no es problema alguno. No es un refrito, no os equivoquéis. Es poner la enseñanza en danza. Otra vez. Y así, el ciclo del rocanrol vuelve a cerrarse. Y nosotros volvemos a pasar por caja y a mover la cabeza como antaño pero con unos cuantos años más. Tampoco digo que sea el disco del año, porque ni por asomo lo es. Pero de vez en cuando va bien dejarse de mandolinas y banjos, y que alguien te de una patada en los santos cojones. Así pues, el asfalto, el puterío, el gamberrismo y la puta gran manzana están aquí presentes, y sí, al final es solo rocanrol pero nos gusta, y pónganme otra cerveza y ya van no sé cuantas... 


Wives - So Removed (2019): 01.- Waving Past Nirvana/ 02.- The 20 Teens/ 03.- Servants/ 04.- Hit Me Up/ 05.- Whatevr/ 06.- Even The Dead Side/ 07.- Why Is Life/ 08.- Sold Out Seatz/ 09.- Workin'/ 10.- Hideaway/ 11.- The Future Is A Drag.

El espíritu de los Pixies se nos presenta en la incial "Waving Past Nirvana" para enseguida ponerse más al día con "The 20 Teens" que sigue sonando a Francis Black, pero también a formaciones hijas suyas y de otros como Strokes y similares, porque emparentar esta canción con la Velvet me parece un insulto. Y en esas seguimos, ese mismo sonido en "Servants"... Muy bien parido todo, pero como digo repetitivo y ya escuchado. Ese es, tal vez, el reproche o la queja que no el problema, porque de problema no hay ninguno pues lo que escuchamos nos gusta. Y en esas estamos, en que todo transcurre más o menos con el mismo tono, la misma fuerza y la misma repetición de la fórmula. Escuchen sino me creen "Sold out Seatz" o "Hideway", que si bien me gustan y las destaco por encima de otras no me aportan nada más que gustirrinín barriobajero. Otra cosa es ya el tema que cierra el disco, esa magnífica "The future is a drag". Diferente, lentorrona, melancólica, con una letra más curradilla... aportando otras sonoridades y demostrando que igual sí saben hacer otras cosas. Muy buen debut de los de Queens. Revivalero y punkero. Pura vitamina. 

La Fandilla se ha vuelto a reunir y está vez no me pillarán con el pie cambiado ni con la cabeza en otra galaxia. Esta vez he estado atento y llevo ya unas cuantas semanas disfrutando de las nuevas canciones, de las nuevas maravillas de una banda que sorprende a cada disco. Que madura, que convence y enamora con sus melodías. Sus dos anteriores discos fueron maravillosos. Primero aquel estupendo debut del 2014 "Strong enough to refuse" y luego, sobretodo, ese difícil segundo disco, "Welcome to desert town" (2016), con el que no sólo se aposentaron en un nivel máximo sino que lo duplicaron y les acercó a la excelencia, y a la rareza en cuanto a música nacional. Un despiporre en el hogar nikochiano, no lo duden. Y luego está esa obra del año pasado de Fernando Rubio, que a un servidor de manera estúpida se le pasó por alto pero (re)descubrió al comenzar 2019, ese "Cheap Chinese Guitar" que es oro puro. Qué decir, entre el "desert town" y el disco de Rubio se han ido aposentado las nuevas canciones de la banda de Cartagena. Sí, porque ahora hay más colores, más riesgo y belleza. Se nota que la banda está cómoda, que se entienden y se quieren. Y de eso, de eso no puede salir nada malo. No faltan las referencias de siempre, ese sonido hijo bastardo de Dylan y Harrison, ese Lennon, esos "Wilburys", los Jayhawks, el puto Jeff Lynne cosiéndolo todo.... Pues qué deciros... que todo lo que hay en el puchero nos gusta, que te lo puedes comer a lo "catalán" como escudella o a lo cocido madrileño, pero joder, qué bien nos sabe todo. Qué puta maravilla, y discúlpenme ustedes pero es que me parece un disco sensacional que de haberse grabado en el mítico Joshua Tree o en el mismísimo Nashville por la enésima banda de americana clonada todos aplaudirían con las orejas pero no, miren ustedes que estos tipos son de aquí, de aquí cerquita y lo hacen estupendamente y puede no se hayan enterado todavía.


Bantastic Fand - Somebody's World (2019): 01.- You/ 02.- Where is Mathilda/ 03.- The Kids Brass Band/ 04.- Somebody's World/ 05.- I Can't Tell You What To Do/ 06.- Everywhere/ 07.- Unknown Constellations/ 08.- One of Them/ 09.- Ancient Light/ 10.- Old True Love/ 11.- Smiling/ 12.- Way Down.

"You" es puro Dylan. La referencia a BOB es constante pero también a su "hermano" George (Harrison). Canción juguetona de otra época... "Where is Mathilda" es pura americana mientras que el Rubio de Florida se nos aparece de mano de Nacho Para en "The kids brass band". "Somebody's World" es mi favorita del lote. Una de sus mejores canciones. Tiene mucho toque lennoniano, muy de esa atmósfera que John solía visitar... Una pequeña joya de beatlesque. "I can't tell you what to do" tiene que ser saboreada a conciencia. Es estupenda, otra vez con Dylan en el retrovisor.  A mi es que cuando se ponen "americanos" me chiflan, por ejemplo en "Everywhere" con el country por montera... me parece una canción maravillosa. Otra de mis favoritas es "Unknown constellations" si ponéis bien los oídos sabréis porqué, y claro, en "One of them" se salen. El sonido característico de aquel "Cheap chinese guitar" (discón!) se asoma en "Ancient Light", que es otra de mis favoritas. Tanto ésta canción como "Old true love" tienen mucho de Tito Neil... me las imagino perfectamente cantadas por el maestro.... tienen ese deje, esa construcción típica... Vale, sí, a la segunda le falta electricidad  y velocidad pero es que unos Crazy Horse no se pueden conseguir fácilmente. "Smiling" es una joyita, cantada por Paloma del Cerro que nos lleva de la mano a los setenta.... El cierre con "Way down" tiene su miga con su positiva y bella guitarra que nos embruja de primeras, muy Jayhawks, como bien dice el maestro Joserra Rodrigo en el Exilio. Puede que penséis que no es para tanto este disco, que tampoco son esa banda que nos volará la quijotera pero Bantastic Fan es un rara avis dentro del panorama musical nacional que tiene que cuidarse, a la que hay que mimar. Sus canciones son más que notables, su gusto y buen hacer no tienen comparación y hay que darles la importancia y relevancia que merecen. Este "Somebody's World" es un disco estupendo de americana creado en la huerta murciana. Mucho sur hay en este disco, del otro lado del charco y de este mismo. 

Aquella obra de orfebrería del 2012 a medio camino del folk y el soul con aromas a Van the Man titulada "Home Again" me enamoró desde la primera escucha. El debut del británico de origen ugandés Michael Kiwanuka hijo (curiosamente como los Davies) de Muswell Hill era ese típico disco que te deja en pelotas, que embruja y da calidez a nuestras maltrechas almas. Como era un disco debut corría el peligro Kiwa de estropearse por el camino, de que fuese flor de un día, de que entrase en el club del "One album wonder"... Pero no fue así. Y no es que ese segundo y difícil segundo disco no estuviese a la altura sino que multiplicó por diez todo lo escuchado, le dio una vuelta alucinante al estilo y saltó sin red. "Love & Hate", desde su mítica e icónica portada, nos mostró a un Kiwanuka excelso, en estado de gracia. Refrendado todo por un directo exquisito (BCN/Bikini 16/11/16) que pintaba a gafapastismo por el tipo y la cantidad de público asistente, además de contar con casi todas las canciones de ese disco como banda sonora de mil y una series que hacían que llegase a un público más amplio de lo esperado. Y claro, la cosa con Kiwanuka se había puesto sería. Hacia donde le llevaría su carrera? su nueva y recién estrenada fama? Todo era un misterio, y la tardanza en publicar nuevas canciones nos ponían la mosca detrás de la oreja, como también el single gracioso y molón que editó a principios de año, aquel "Money" funkero y discotequero que alegra a cualquiera pero como hemos podido comprobar no pegaba para nada con su nueva colección de canciones. Además, para rizar el rizo, que Danger Mouse estuviese detrás de las nuevas tonadas no sé si era buena o mala señal. Su influencia suele ser máxima y su abrirse a la comercialidad también, por suerte Kiwanuka es un artistazo y ha sabido aprender y vampirizar del productor, y no dejarse llevar.... El disco que hoy nos ocupa es un auto-afirmación del artista. Un disco personal y con mucha personalidad de, sí ya lo podemos decir, un genio de nuestro tiempo. Titulado "Kiwanuka" y con una portada de un retrato suyo ataviado como un rey ugandés colonizado por los británicos lo que nos encontramos es una tremebunda colección de canciones pero que para que funcionen del todo deben ser escuchadas de principio a fin, y con ese orden concreto que han ideado y decidido Michael y el ratón peligroso. Es un álbum a la antigua, ese formato LP que se está, desgraciadamente, perdiendo en favor de los singles y el aquí te pillo aquí te mato. En el disco nos encontramos la influencia de los grandes souleros negros como Gaye, Mayfield, Callier, pero también de las atmósferas pinkfloidianas y de concepto de obra magna y algún que otro ramalazo guitarrero digno del mismísimo Hendrix. Este disco es una puta maravilla, un disco por encima de la media que el tiempo nos dirá si es POM o no, aunque si solamente comparásemos con la añada está claro que sí estaríamos ante obra maestra. Un disco celestial, de un artista que no busca el acomodo, ni la repetición, que arriesga, que vence y convence, que engatusa, enamora y embruja. Michael Kiwanuka es un artistazo como pocos, a sus escasos 30 años (32 tiene el muchacho, cuidadín con el club de los 33 que al parecer Kiwa no va muy bien de salud!) ... Un genio de nuestro tiempo aunque sea complicado decir esto con tan solo tres discos (y qué tres discos!) a sus espaldas y toda una carrera por delante. "Kiwanuka" si no es el mejor disco del año, por ahí andará.


Michael Kiwanuka - KIWANUKA (2019): 01.-You Ain’t The Problem/ 02.- Rolling/ 03.- I’ve Been Dazed/ 04.- Piano Joint (This Kind Of Love) (Intro)/ 05.- Piano Joint (This Kind Of Love)/ 06.- Another Human Being/ 07.- Living In Denial/ 08.- Hero (Intro)/ 09.- Hero/ 10.- Hard To Say Goodbye/ 11.- Final Days/ 12.- Interlude (Loving The People)/ 13.- Solid Ground/ 14.- Light.

Tribalismo al cuadrado para abrir el disco. "You ain't the problem" suena a las raíces de Kiwa y se abre al soul americano de la Stax, los coros (que nos acompañaran durante todo el álbum) aparecen para colorear una canción soberbia, algo diferente al resto del disco, pero que sirve como un puñetazo sobre la mesa. Como un "aquí estoy yo". Tremenda. Como bien todo el mundo piensa, el disco es para saborearlo a la antigua, de principio a fin. Y los enlaces entre canciones son básicos y esenciales. El paso del tema inicial a "Rolling" es bonico del to. Y el temazo, "Rolling" es favoritísimo. Esa guitarrita, ese ritmo trotón, ese Kiwa con todo el poderío en su pelo afro metío.... Qué maravilla!. Y llega "I'ven been dazed" ... melodía próxima a la balada del siglo veintiuno, delicada y bella, con clase y algún que otro toque lisérgico... Muy en la línea de su anterior disco... Señas reconocibles y sonido ya propio. La intro de "Piano Joint" es estupenda. Qué digo, es gloria. Tiene ese aroma a obra grande, a atmósfera pinkfloidiana en su concepto, para luego, al entrar el tema "Piano Joint (the kind of love)" dejarnos en cueros con un piano que suena celestial. Romanticismo al cuadrado. Melodía grandiosa. Llegamos al ecuador del disco con otras dos canciones indispensables. Primero "Another human being" que es una espléndida instrumental, y luego los la la las de "Living in denial" que nos embrujan. Estamos ante una excelente canción (en el disco no hay ninguna que baje del sobresaliente) pero que creo que es el momento bajo del disco. Por suerte, la intro de "Hero" y la propia "Hero", hacen que el disco salte por los aires, convirtiéndose en obra mayúscula. Temón, favorito personal y creo que será de lo mejor en directo. En la intro Kiwa entra modosito para conforme avanza el tema irse espabilando, activando y electrizando, dando un final Hendrixiano que quita el hipo. Demoledora. "Hard to say goodbye" se repone al brillo cegador de "Hero", es un temazo, no hay duda. De otra época. Se toma su tiempo con una intro descomunal de bonita, su calma y su delicadeza: luego Kiwa con la acústica vuelve a sus orígenes y nos da un soulecito maravilloso que poco a poco y con las escuchas se descubre con facilidad como una de las mejores canciones del disco. Y qué decir de "Final days"? con un inicio muy funki y cacharrero... y la voz de Kiwa estirándose para deleitarnos con sutileza. Otro "Interlude" muy bonito, nos lleva a "Solid Ground" que tiene ese piano inicial tan de Lennon... Temón de piel de gallina... El cierre con "Light" es magistral, con su ingeniería sonora maestra para vestir una canción simple pero sobresaliente, con sonoridades brillantes y dejes gospelianos. Kiwanuka confirma lo sabido: es un monstruo, un grande, y su nuevo disco una obra atemporal, bella y básicamente imprescindible.

Dos son los discos del León de Belfast que me fascinaron hasta la locura cuando comencé a sumergirme en este maravilloso mundo de la pasión musical. Era un adolescente vivaz y fácilmente impresionable. Descubrí la British Invasion y me volví tarumba. Descubrí esas bandas de las que hoy aún sigo enamorado y que todavía nadie a conseguido igualar. Ese póker británico de Beatles, Stones Kinks y Who... son insuperables. Luego fueron entrando unas cosas y otras, y llegó... "Astral Weeks" y enloquecí. Luego tiré del hilo, eché la vista atrás y me entregué a "Them".... pero ahí estaba el embrujo lunar de "Moondance" que acabó por hacerme un fiel seguidor de Van Morrison. Después de eso ha sido fácil y placentero ir descubriendo su discografía, sus POMs, sus obras menores..... Ahí están todas sus obras hasta 1979 con "Into the Music" que cierra una época casi inigulable para cualquier artista. Del 68 al 79... Diez discos imprescindibles, eternos, indiscutibles... más el directo de "It's too late...." . Van the Man, genio y figura. Y luego, pues ha ido combinando cosas notables con otras interesantes pero casi nunca ya sobresalientes. "No guru, no method, no teacher" (86), "Irish Heartbeat" (88) son notables pero esa época hasta el póker con "The healing game", "Back on top", "Down the road" y "Wat's wrong with this picture?" no hay nada realmente destacable. Canciones siempre, álbumes no. Particularmente creo que "Down the Road" del 2002 es su último gran gran disco. Siempre tiene calidad pero se le fue la inspiración, la magia, el mojo... 

... Y en eso estamos. En que su nuevo disco, su "Three Chords and the Truth" recupera aquella calidad en las canciones del poker a caballo entre un milenio y otro. Incluso recupera ese clasicismo, ese sonido, esas maneras que nos enamoraron pero no se engañen. Aquí hay mucho picar piedra, hay unos cuantos acordes y mucha verdad pero no hay magia, no hay nada que nos ponga la piel de gallina. Hay buen hacer, hay buenas canciones, hay mucha calidad de Van y se nota que ha vuelto a disfrutar pero particularmente no me produce ese click necesario que sí otros artistas del club de la arruga bella me producen. Es malo el disco? No, absolutamente no. Pero no es ese gran disco que los fans acérrimos de Van quieren vendernos, y convencernos de ello. Vale. Es amable, es bonico de escuchar, es algo pureta (también hay que decirlo) pero es olvidable. Hay tres temas creo por encima del resto, está la inicial "March winds in february", y el pack de "Nobody in charge" y "You don't understand". Las tres por encima de la media. Y ese final estupendísimo, esa estupenda versión de la tradicional "Days gone by" que bien vale un disco y una reconciliación con Van Morrison. No es el disco definitivo, no es el disco del retorno. No es la POM que queríamos, ni la que venden los cegados fans. Sí es un buen disco, un muy buen disco para regodearse en el estilo del León de Belfast, y sobretodo para volver a pinchar sus grandes obras. 

Van Morrison - Three Chords and the Truth (2019): 01.- March Winds In February/ 02.- Fame Will Eat The Soul/ 03.- Dark Night Of The Soul/ 04.- In Search Of Grace/ 05.- Nobody In Charge/ 06.- You Don’t Understand/ 07.- Read Between The Lines/ 08. Does Love Conquer All/ 09.- Early Days/ 10.- If We Wait For Mountains/ 11.- Up On Broadway/ 12.- Three Chords And The Truth/ 13.- Bags Under My Eyes/ 14.- Days Gone By


Desgraciadamente este "Let it Burn" será recordado como la última joya en la que Neal Casal dejó su huella. Gospelbeach es una banda creada para disfrutar, una reunión de amigos músicos talentosos liderada por Brent Rademaker, el hombre detrás de Beachwood Sparks, con dos discos anteriores estupendos, "Pacific Surf Line" (2015) y "Another Summer Of Love", el primero con Casal y el segundo no. Casal volvía al redil, volvía a regalarnos su magia, y tal que así nos lo tomamos, como su último regalo a la humanidad. También este "Let it Burn" será recordado como el disco a reivindicar. Cuando muchos preguntan qué disco prefieres, si el de Wilco, Hiss Golden Messenger o Nick Cave alguien dice en voz alta y casi a pechopalomo: Gospelbeach!. Sí, porque de manera inesperada (para algunos no) consiguen un disco que tiene todo lo que deseábamos encontrar en los otros, que no son otra cosa que americanismos bonicos de aquí te espero bonita. Y también, porqué no decirlo, es el disco, una vez lo escuchas, que nos hubiese dado Tom Petty de seguir aún con vida. Por tanto, tenemos ese disco que eleva a la categoría celestial la americana, tenemos ese regusto al rubio de Florida, tenemos los últimos riffs del ángel Casal, y tenemos al monstruo de Rademaker al mando.....  Esto es un señor discazo se mire como se mire, ya desde su clásica portada. La influencias son las de siempre, las de todos vamos. Están los Beach Boys, Buffalo Springfield .(CSN&Y...), Byrds, Gram Parsons, y Petty obviamente sin olvidarnos de los gigantes gigantescos británicos como son los Stones y algo de Beatlesque para redondear la jugada más de Lennon que de los otros, y esto no sé si me pasa solo a mi o a vosotros también pero el Lennon del Double Fantasy se me aparece como un fantasma. De los tres discos de Gospelbeach el primero y este tercero son mis favoritos, casi que os digo que este tercer disco es oro puro. Estamos ante un clásico moderno? Seguro. 


Gospelbeach - Let It Burn (2019): 01.- Bad Habits/ 02.- Dark Angel/ 03.- I’m So High/ 04.- Baby (It’s All Your Fault)/ 05.- Get It Back/ 06.- Fighter/ 07.- Unswung/ 08.- Good Kid/ 09.- Nothing Ever Changes/ 10.- Let It Burn/ 11. Hoarder.

"Bad Habits", canción que abre el disco, es uno de los temas del año. Es una canción superlativa. Tiene esa melancolía del "Fool to cry" stoniano, esa negritud. Tiene esa escandalosa ironía de Lennon. Tiene esas melodías tan setenteras.... "Dark Angel" es un despiporre donde Casal se luce, donde el espíritu de Tom Petty resurge. Sin duda, un temazo de tomo y lomo. Una joya sideral. Los solos de guitarra de esta canción, y del disco, son de lo mejor del último lustro. "I'm so high" es puro rocanrol but i like it.... es ese tema que persigue hacer Jack White con los Raconteours, bueno, el que le gusta hacer una y otra vez, pero que aquí el amigo Rademaker lo hace sin pestañear. Ese rock americano casi con plataformas y lentejuelas....  Oh! me maravilla! "Baby (it's all your fault)" es bonita hasta decir basta. Su melodía está al alcance de muy pocos, muy Byrds ella, muy preciosa, muy bonica del to. Imposible no caer rendido a semejante balada heredera del supersonido de los setenta. Uno de mis temas favoritos del disco es sin duda "Get it back", una joya en sí misma, con esa beatlesque tan característica... esa forma de cantar.... "Fighter" vuelve a los Stones, vuelve al Jagger negroide de "Black and Blue" y eso, joder, me encanta. Y "Unswung" sorprendentemente tiene esa melodía juguetona y algo inglesa, como un Petty abducido por los Kinks... "Good Kid" es otro temazo muy de radioformula de los setenta, muy heartbreaker claro está. "Nothing ever changes" tiene grabado a fuego la americana ochentera, de Mellencamp a Browne, un divertimento que no es de lo mejor pero que se engancha con facilidad. La canción que da nombre al disco, apunta al cierre, de hecho es la que realmente cierra el disco oficialmente. Con "Let it burn" demuestran que el rocanrol clásico sigue vivo, y que no hay nada mejor. Temazo del copón bendito. "Hoarder" aparece como último tema en algunas referencias, no sé si oculto o como extra puesto que en el 90% de ocasiones no cuenta en el disco. Y yo la he podido escuchar de estraperlo pero no en la copia que escucho habitualmente. Es una canción estupenda con sus slide guitars, su honkitonk y toda la pesca, con The Band en el retrovisor. Un gustirrinín. Y sí, este "Let It Burn" es un señor discazo. Americana en vena. Adictiva y letal con Petty y Casal en nuestras plegarias. 

No he conseguido con el nuevo disco de Nick Cave lo que sí he logrado con Hiss Golden Messenger y Wilco. No he conseguido conectar finalmente con su nueva colección de canciones,"Ghosteen". No porque no tenga calidad, que la tiene, sino más bien por un estado de ánimo propio, un recogimiento espiritual que hacía de muro a las nuevas canciones del gigantesco artista australiano. Un servidor culpa de todo ello al formato "spoken word" del disco. Nunca me han apasionado las canciones habladas, las narraciones musicadas que en este disco toman excesivo protagonismo aunque en algunas ocasiones y puntualmente salgan victoriosas, además de esa horrorosa portada que no hay por donde cogerla. Aún así parece unánime la crítica que aplaude y corona a esta nueva colección de canciones como un auténtico discón, colocándolo entre lo mejor del año cosa que tampoco es que me parezca extraño pues como digo es cosa mía la de no conectar con el material proporcionado. Un servidor es más del "Abattoir" y de "Lazarus" y, claro, de sus clásicos como "Murder Ballads" o el "Boatmans".... Y este "Ghosteen", que tiene más en común con "Push the sky away" y el "Skeleton" que otra cosa, me está costando, tanto que lo he dejado en barbecho. Estaré equivocado? seguro, como la mayoría de veces pero si uno no conecta, no conecta. Dicho esto, hay canciones estupendas pero lo que realmente importa en el disco es el significado, el viaje, la diferente visión del padre y del hijo. Sin duda es un disco para cortarse las vena, triste, de esos de tocado y hundido... puede que tenga en "Galleon Ship" su mejor tema, al menos con esta canción sí conecto, sí me parece descomunal pero todo el disco se me hace algo rocoso e indigesto a pesar de la preciosa "Bright horses" o la deprimente "Waiting for you", ambas de gran belleza y sensibilidad. Pero, como digo, mi problema con el disco es el exceso de recitado, y temas, para mi, excesivamente largos.... Con los que, en este momento actual, no acabo de conectar, pero sé y quiero que sepáis que tengo la sensación de sí estar ante un disco muy grande. Un disco que bien podría resumirse con la escucha de los catorce minutos del tema que cierra el disco, "Hollywood", más cerca del "Blackstar" de Bowie que de la "Lira de Orfeo" del propio Cave.

Nick Cave - Ghosteen (2019): 01.- Spinning Song/ 02.- Bright Horses/ 03.- Waiting for You/ 04.- Night Raid/ 05.- Sun Forest/ 06.- Galleon Ship/ 07.- Ghosteen Speaks/ 08.- Leviathan/ 09.- Ghosteen/ 10.- Fireflies/ 11.- Hollywood

Brian Jones, Mick Taylor y Ron Wood. Tres músicos tan diferentes como geniales. Tan absolutamente gigantescos como desaprovechados y ninguneados por el binomio Jagger/Richards. Tan importantes en The Rolling Stones que marcaron el estilo del grupo desde las sombras. Y de una banda de rock que no es una banda cualquiera pues resulta francamente imposible entender la historia de la música sin nuestras Satánicas Majestades. Ellos son y serán el rock. El binomio Jagger/Richards tiene pocos competidores pero durante la década de los sesenta la tercera cabeza pensante les hizo tambalearse. Les generó dudas señalándoles mil caminos a escoger y mil sonidos a probar. La influencia de Brian Jones eran tan grande que su aproximación al pop, a los Beatles y todo lo que les rodeaba hacía que la mayoría de grupos británicos comenzarán a superarles, ya sean Beatles, Kinks, Who.... Sí, así lo creo. Los Stones son mi banda pero entre el 65 y el 68, a pesar de tener grandísimas canciones y discos, no daban con la tecla correcta. Ejemplo claro son "Between the Buttons" y "Their Satanic Majesties Request". Y el máximo culpable de aquello era fácil de señalar: Brian. Un genio. El fundador. Un músico privilegiado pero por lo que explican, una mente débil y complicada que veía fantasmas donde no los había o donde sí. Y finalmente los Glimmer Twins le dieron una patada en el culo, se deshicieron de él gracias sin duda alguna a sus mil y una adicciones. Con la nunca aclarada muerte de Brian acabó la primera gran etapa Stoniana y empezó la época dorada. Jones aún aparece en "Beggars Banquet", su guitarra llora en algunas canciones y eso hace al disco más grande si cabe, ese disco que es una obra maestra que cambia el rock para siempre y el futuro stoniano, buscando desde entonces a un guitarra que pueda aportar a los Stones puro "rock". Mick Taylor comenzó entrando en los Stones como músico de sesión, venía de la familia Mayall así que su calidad estaba sobradamente probada. Tocó en varias míticas canciones que fueron apareciendo en los años venideros pero su bautismo fue en 1969 en el concierto de Hyde park. Mick Taylor se convirtió en el guitarrista de la mejor etapa de The Rolling Stones. De "Let it Bleed" a "It's only rock'n'roll". Es en ese disco de 1974 donde Taylor se baja del tren y entra a hurtadillas el carita Ron Wood. Hasta aquí la segunda y mítica etapa de los Stones. La que les convierte en los más grandes entre los grandes: Let it bleed, Sticky Fingers, Exile on Main Street, Goats head Soup, It's only rock'n'roll..... Cerrando otro capítulo de la historia.


"It's only rock'n'roll" de 1974 está considerado un álbum menor dentro de la discografía stoniana. La resaca fue "Goats head soup" y esto era el principio de la cuesta abajo. La tensión era palpable y no se disimulaba. Taylor y Keith no se soportaban así que Mick Taylor se bajó del tren en marcha. Después de buscar mil sustitutos de todo pelaje y fama: Eric Clapton, Rory Gallagher, Jeff Beck... , al final se acabó por contentar a Keith y traerse a un golferas amigo suyo para que grabase el tema estrella del disco, el que le daría nombre, y Ron Wood se quedó, porque encajaba y porque sus Faces en algunos momentos fueron más Stones que los Stones. Su primer disco como miembro a todo derecho de los Stones fue "Black and Blue" de 1976, disco que se llevó muchas duras críticas que con el tiempo y el pasar de los años se han corregido considerando al disco como una pequeña joya de su discografía, un álbum menor de un artista mayor como dice mi buen amigo Jorge "Addison". Un disco que sería la antesala de una puta obra maestra (POM) llamada "Somegirls (1978) después del cual y a excepción de "Tatto You" (1981), marcaría el lento pero progresivo declive de la banda que aunque continuaría sacando singles maravillosos y siendo la mejor banda en directo (aún hoy lo es?) ya no recupero la creatividad necesaria para volver a ser quienes habían sido. Ronnie Wood sigue siendo el guitarrista de los Stones, Ronnie Wood lleva más de cuarenta años con sus Satánicas Majestades pero sigue siendo el nuevo. Wood sigue siendo un excelente guitarrista al que el gran circo le echó a perder, y el se dejó, claro está. Pero aquel "Black and Blue" donde él entra por primera vez es una debilidad personal. Un disco precioso con toques mágicos. Para nada menor. Un disco que siempre, por tradición y pura superstición, suena siempre el día de mi cumpleaños. Un disco muy ligado a mi vida, a mi halo espiritual. Un discazo en mi humilde opinión que hoy me quería traer al Exilio.


The Rolling Stones - Black and Blue (1976): 01.- Hot Stuff/ 02.- Hand of Fate/ 03.- Cherry Oh Baby/ 04.- Memory Motel/ 05.- Hey Negrita/ 06.- Melody/ 07.- Fool to Cry/ 08.- Crazy Mama.

"Black and Blue" es un disco de solo ocho canciones. Canciones muy diversas en cuanto a estilos, poco identificables con el viejo y mítico sonido Stone. Canciones que suenan  más a divertimento en el estudio mientras probaban a Ronnie que a idea o concepto de disco. De las sesiones del disco se habla que "Slave" y "Worried about you" pertenecen a ellas y que se quedaron en el tintero para salir en "Tatoo You" años más tarde. Está Wood, sí. Pero también está Billy Preston, Nicky Hopkins, Ian Stewart, Wayne Perkins.... y Harvey Mandel de los Canned Heat quién es el responsable del riff de Hot Stuff y que a punto estuvo de robarle el sitio al bueno de Ronnie. "Hot Stuff" abre el disco. Y lo hace con un ritmo negroide y algo discotequero, salpicado de funkie y encocación. Un bajo de alta precisión, casi quirúrgico, sostiene el tema que da vueltas sobre sí  mismo alargándose en exceso y dando esa sensación de jam constante. Impecable guitarra de Harvey Mandel. Tremebunda con un Jagger desatado, sexi y peligroso en la parte final. "Hand of fate" es un rocanrol clásico de la banda. Esa clase de rock que haría de aquí en adelante. Una nueva marca de la casa donde Jagger vuleve a estar soberbio y donde Mandel se reivindicaba como el mejor sustituto de Taylor aunque al final el gato se lo llevase Ronnie. A "Cherry oh baby" le tengo un cariño especial. Un reggae stoniano siempre se debe tener en cuenta. Una versión, sí vale, una versión de Eric Donaldson, pero qué versión más sensacional, tocada con tanta magia, con tanto desparpajo y sobradez. Puro divertimento. Finalmente la primera cara cierra con esa obra maestra llamada "Memory motel". Una joya. Una delicatessen que bien vale un disco. Con Keith al piano, Preston al órgano, toda la banda demostrando que eran capaces de estremecer, de hacernos vibrar, de ponernos los pelos de punta, emocionarnos y hacernos llorar: Mighty fine, she's one of a kind. La segunda cara se abre con otra jam "inspirada" en Ronnie Wood. "Hey Negrita" es de lo más flojo del disco pero se pega como una cosa mala. Keith y Wood conectan, hay feeling, hay rock. Y Ronnie se queda. "Melody" es otra pequeña obra maestra stoniana. Maravillosa de principio a fin con un Billy Preston descomunal, un Billy Preston que tiene como segundo nombre Mr melodía. El puto amo. y Jagger desatado en la pare final. "Fool to Cry" es caso aparte. Balada entre las baladas. Canción top. Perfección. Balada donde Jagger se luce, donde demuestra que sigue siendo el mejor (aún hoy lo es). Poco más que decir. Magistral. Cierran el disco con el rocanrol de "Crazy Mama" donde glamean, chulean y se gustan, y nos gustan. Disco top.



*Post aparecido originalmente en EXILE SH Magazine por Nikochan

No daba un duro por el nuevo disco de los hermanos Avett. Esa es la pura verdad. Para seros sincero nunca me ha interesado en exceso. Vale, son amiguetes de Langhorne Slim al que adoro sobre todo las cosas pero sólo "Emotionalism (2007) y sobretodo su siguiente disco, su "I and Love and You" del 2019 consiguieron tocarme algo la fibra. Luego sus respectivos discos (a excepción de momentos concretos de "The Carpenter" o "Magpie and the Dandelion" que sí estaba interesante) me habían tocado otras dos cosas bien redondas... O bueno, para ser correcto no me habían levantado... el ánimo. Su evolución como banda, abriéndose a otros públicos más pudientes, no me convenció y aunque siempre los controlo de soslayo ya no guardaba esperanzas y como os decía, no daba ni un duro por su nuevo disco. Dicho esto, su "Closer than together" no es malo, ni horrible, ni desastroso, ni aburrido... No, su nuevo disco es muy digerible, muy de entrada fácil, de suma amabilidad, buenas melodías y momentos instrumentales excelentes. Combinando a la perfección sus inicios y raíces con algo más de modernidad presente en sus últimos discos. Claro que no son la banda que salve la música, ni el grupo del cual enamorarnos eternamente. Tampoco se lo pedimos pues ya nos nos enamoramos tan fácilmente. Scoth y Seth, los Avett, entregan un disco de escucha placentera, de americanismos manidos. No hay sorpresa alguna pero sí buenos músicos, así pues todo correcto pero nada que nos haga estremecer. Esa puede que sea la peor de las críticas, y tampoco ayuda que pensándolo bien no supere ni al anterior disco ni a por ejemplo The Carpenter pues se queda a medio camino de ambos y le dan a las letras un toque de quejío político que no molesta pero tampoco aporta la garra y mala leche necesaria.

Ya la inicial "Bleeding Wire" presenta un bajo noventero y al final unas guitarras rocanroleras que intentan dan un barniz más moderno o duro pero es solo un espejismo. el tema me gusta bastante y hace que estemos a la expectativa pensando que todo subirá de nivel pero se queda en soufflé. "Tell the Truth" comienza muy bonica, porque lo es. Me gusta, es un estilo muy mío. Boniquismo sencillo de felicidad simple y pura, pero tampoco va más allá. Tal vez la canción del disco, una de ellas, sea "We americans". La más remarcable del lote junto a la inicial y "High Stepping" que mezcla la esencia country con algún toque de modernidad que sorprendentemente funciona. Antes "C sections..." juega a ser un tema de Mr Rawlings and Company... y por el medio hay baladas interesantes como "When you learn" y "Better hear" que dan empaque al disco, y cositas cabareteras y kinkinianas como "Bang Bang". Pasado el ecuador, el disco se desploma... Y ya son menos las canciones a señalar. De todas, tal vez me quede con "Locked up", y tal vez lo haga por ese ramalazo a canción de Langhorne Slim, a tema tocado con el alma y desesperación. Me lo imagino cantado por Langhorne y me convence.... Y claro, Los Avett saben lo que hacen pero no acaban de hacer nunca un disco redondo, un disco que les ponga en primera línea. Es siempre un gusto y un placer escucharlos pero aún hoy esperamos ese pelotazo musical que seguramente se merecen.

The Avett Brothers - Closer than together (2019): 01.- Bleeding White/ 02.- Tell The Truth/ 03.- We Americans/ 04.- Long Story Short/ 05.- C Sections and Railway Trestles/ 06.- High Steppin’/ 07.- When You Learn/ 08.- Bang Bang/ 09.- Better Here/ 10.- New Woman’s World/ 11.- Who Will I Hold/ 12.- Locked Up/ 13.- It’s Raining Today.



*post aparecido originalmente en Exile SH Magazine por Nikochan

Más de medio siglo de carrera musical. Unos cincuenta discos de estudio a sus espaldas y sumando. Más de media docena de POMs (Putas Obras Maestras). Al abuelo Young no  hay quién le tosa, a Tito Neil no hay quién le pare,  ni le diga lo que puede o no hacer. No hay nadie más grande que él como artista solista, bueno, tal vez papá Bob, tal vez el genio de Dylan, pero desde luego y os seré sincero nadie me eriza la piel como Young. Nadie. Nadie puede igualar lo que produce en mi sistema nervioso la música del monstruo canadiense. Como decía, cincuenta años de carrera musical (algunos pocos más para ser justos) dan para subidas y bajadas, para aciertos (muchos) y descalabros (alguno, pero pocos). En mi modesta opinión desde 1968 con su álbum debut homónimo hasta el "Live Rust" casi tocando la década de los ochenta el material de Young es inalcanzable para cualquier mortal, y a esto le añadimos sus discos con Buffalo Springfield y con Crosby, Stills & Nash. Es decir, hablamos de un Dios (ya os podéis santiguar e hincar las rodillas al suelo). La década de los ochenta, sus modas y su cutrez (bien entendida) hicieron daño a todos los dinosaurios, no se salvó nadie, ni Dylan ni por supuesto Young, de 1980 hasta la aparición de esa brutalidad llamada "Freedom" seguida al año siguiente por el inconmensurable y atómico "Ragged Glory" que no sólo marcó época, sino que generó un estilo y una reinvención o mejor dicho, resurrección del rock. Luego, pues ha ido tirando con aciertos, discos discutibles pero arriesgados y algún que otro disco menor. Pero seguía dándonos joyas: "Weld" (91) "Harvest Moon" (92), el maravilloso "Unplugged", "Sleeps with Angels" (94), "Silver and Gold" (00), "Greendale" (03) y "Psychedellic Pill" (12).... Y muchos otros que no gustaron completamente aunque siempre encontremos joyas. Yo no soy para nada de "Le Noise" (10) en cambio me gustó "The Montsanto Years" aunque claramente sea un disco menor. La pildorita fue una muestra de su calidad y de la necesaria presencia de los Crazy Horse cuando Neil se electrifica, cuando no, pues no. Pero sí hay guitarras que crujen, entonces hay que llamar a los caballos locos y eso, eso es lo que ha hecho para grabar su nuevo disco. Se ha subido a las montañas con los Caballos Locos, sin Poncho pero con Nils Lofgren, y un kit médico que incluía botellas de oxígeno (putos abuelos locos!) para grabar un disco que vuelve a erizarnos el bello, que vuelve a dar un golpe sobre la mesa para decir a pechopalomo que él, y únicamente él, es el puto amo del rock. 


Neil Young & Crazy Horse - Colorado (2019): 01.- Think Of Me/ 02.- She Showed Me Love/ 03.- Olden Days/ 04.- Help Me Lose My Mind/ 05.- Green Is Blue/ 06.- Shut It Down/ 07.- Milky Way/ 08.- Eternity/ 09.- Rainbow Of Colors/ 10.- I Do

Del nuevo disco de Tito Neil me gusta hasta su portada, qué digo, me chifla. Sobretodo, me gusta y me sorprende que aún consiga que se me ponga la carne de gallina con su voz y sus melodías, que consiga excitarme cuando las guitarras rugen y crujen, cuando casi sin mostrar esfuerzo deje en cueros a muchas bandas actuales adoradas por todos (o casi) que son sustitutivos de la droga real que es Young, son pura metadona (eh? Jack White?). Pero dejaré de pasar facturas que es algo ventajoso, también porque a mi los discos de White me gustan, pero claro, como digo, si puedes comer un cinco jotas donde vas alma cándida con el jamón del país envasado del mercadona? Y esto lo digo porque muchos arranques rocanroleros de este disco son los que suele utilizar el geniecillo blanquirrojo de Detroit, claro que al César lo que del César.....  Vamos pues con el disco, que empieza con la armónica devastadora deudora del "Silver & Gold", de su época más acústica, más countril, incluso algo más "Buffalera", suena a "Comes a Time"... y por eso me tiene ganado. Temón. Como Young es un puto genio y hace lo que realmente le da la gana mete como segundo tema una canción de trece minutos (13!) y se queda tan pancho. La canción sabe y huele a 90's. Los Crazy Horse toman protagonismo y nos llena de felicidad hasta que entramos en el mantra final que algunos pueden decir que sobra, que es demasiado largo aunque muchos con los que hablo piensan que es una genialidad y que no le sobra nada. Eso os lo dejo a vuestro criterio, yo sí lo veo algo largo, claro que este tema en directo puede ser la reostia e irse a los veinte minutos sin esfuerzo. Ah! Amigos! llega "Olden Days" y me tiemblan las piernas. Puro Young. Un clásico en sí mismo. Qué temazo! Con esos ecos a mi disco favorito de Tito Neil, su "After the gold rush"...... Ostias, qué puto placer! nadie, absolutamente nadie me hace sentir lo que me hace sentir Neil. Y ese disco, el "After the Gold Rush" es probablemente el disco que hizo que amase la música, el rock, y a Neil Young sobre todas las cosas. Así pues, qué decir de "Olden Days", clásico inmediato. "Help me lose my mind" es puro rocanrol. Eso es lo que os decía, es lo que una vez tras otra copia Jack White... Claro, que cuando nos remata con la delicada y bella "Green is blue" casi lloramos. Piel de gallina. Piano mágico. Delicadeza de genio. Sólo por las últimas notas al piano del tema vale la pena comprar el disco. Con eso os lo digo todo. Las guitarras vuelven a rugir en "Shut it down" que ni Pearl Jam, ni Jack White, ni Queens of the Stone Ages.. ni esas grandes bandas, sólo Young, solo Crazy Horse.... Los padres de todo. "Milky Way" es obra maestra en mi opinión. Al tiempo terrícolas!!! Esas baladas... esa delicadeza, esa manera de contar, de cantar, de llegarnos al alma... Único!. El piano vuelve a hacer acto de presencia en "Eternity" ( muy "Till the morning Comes".... ya sabéis) y claro, "Rainbow of colors" está cargada de mala leche y de crítica a yanquilandia todo disfrazado de boniquismo. Cierra Young con otro tema de esos que cuando pasen los años y miremos atrás nos harán darnos cuenta de la grandeza del disco y del artista, un tema muy del "Harvest Moon", un cierre delicado, bello y absolutamente genial. No sé, o sí lo sé pero me atrevo a decirlo, si este "Colorado" está a la altura de sus grandes obras. Creo que por lo de mitificar no, pero creo que por contenido igual sí podría, más si pensamos que lo han hecho unos tipos con casi 75 años por barba, y no un treintañero. Sin duda estamos ante uno de los discos del año, sin duda el disco de "la arruga" del año. Neil Young es el artista más grande que existe y que me perdonen los fanáticos de Dylan, pero así es. 
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