En el último festival de Glanstonbury había anunciado el bolo de un nuevo grupo del que no se sabía nada, curiosamente tenían un horario demasiado privilegiado para ser unos “Don Nadies” así que lógicamente tenían con la mosca detrás de la oreja a la mayoría del personal asistente. La banda llamada “The Hot Rats” ni tenía disco en las tiendas, ni tampoco había hecho ningún bolo anteriormente, al menos bajo ese nombre, claro. Como era pues posible ese enchufe festivalero? A quién se beneficiaban? Quienes eran esas ratas calenturientas? Pues nada más y nada menos que Gaz Coombes y Danny Goffey que no son otros que el líder y el batería de mi grupo favorito del Brit-pop, Supergrass. Estos dos pájaros junto al productor Nigel Godrich (de Radiohead, por ejemplo) se montan una nueva banda, no permanente claro, en la que se divierten un poquito haciendo versiones de sus grupos y canciones predilectas. Por lo leído el concierto fue de lo mejor del año, y la gente se lo pasó en grande. Resultado? Pues plasmar aquel show en un disco al que titularon “Turn Ons” que por supuesto ya tengo en mis manos. Qué divertido y disfrutable es el hijodeputa y qué buenos son estos tipos! Mecagoendiez!!!!.

The Hot Rats “Turn Ons” (2010): 1.- I Can't Stand It (The Velvet Underground); 2.- Big Sky (The Kinks); 3.- The Crystal Ship (The Doors); 4. - (You Gotta) Fight For Your Right (To Party!) (Beatie Boys); 5.- Damaged Goods (Gang Of Four); 6.- Love Is The Drug (Roxy Music); 7.- Bike (Pink Floyd);8.- Pump It Up (Elvis Costello); 9.- The Lovecats (The Cure); 10.- Queen Bitch (David Bowie); 11.- E.M.I. (Sex Pistols); 12.- Up The Junction (Squeeze).

Ya desde el primer corte uno se da cuenta que se lo va a pasar en grande. Y es que la versión que hacen de “I can´t stand it” del mejor Reed velvetiano es la repera, la reoca, la reostia, la repanocha ya que me pongo. Cojonuda. Y a partir de ese mismo instante llega una selección de canciones que no podría ni haber imaginado, parece que las haya escogido yo mismo, qué buen gusto tienen los cabrones. Ahí llega la excelente versión de The Kinks “Blue Sky”, o la impensable versión de “The Cristal Ship” de The Doors, para luego rematar con una magnífica pieza de Beatie Boys “(You Gotta) Fight For Your Right (To Party!)”. No hay palabras. La selección es apoteósica. Pero la versión de una de mis canciones favoritas de Roxy Music “Love is the drug” me enamora, me lleva al huerto y me hace disfrutar de lo lindo, ya no te digo ni te cuento lo de “Pump it up” del señor Costello, lo de The Cure con “The Lovecats” o “Queen Bitch” de Bowie. Por cierto, no estan todas la versiones que tocaron aquella noche, ni todas las que han grabado, sin ir más lejos ronda por ahí una versión de “Drive my car” de los Beatles que quita el hipo, pero bueno, de momento con este disco me conformo. Joder, qué discazo! Un discazo de versiones, sí, otro gran disco de versiones en unos pocos meses. El de Micah P. Hinson, el del maestro Peter Gabriel y ahora el de los Supergrass disfrazados de otra banda. Todos diferentes, todos estupendos. A disfrutar!!!

THE BUILDERS AND THE BUTCHERS
SALVATION IS A DEEP DARK WELL (2010)
DEVIL TOWN



THE BUILDERS AND THE BUTCHERS
SALVATION IS A DEEP DARK WELL (2010)
SHORT WAY HOME

Supongo que al igual que yo todos los fans de Lost no pudieron esperar y el mismo miércoles por el medio, legal o no, que fuese vieron el episodio doble que ofreció la tele yanquie. Qué se jodan los del Cuatro, menudos mamones que puentean a los del canal Fox, estos la verdad son unos mindundis de tres al cuarto. Primero en Fox, primero en Fox... me cago en to!, primero en Fox?, sí, pero diez minutos antes y porque los anormales del Hormiguero se extienden cantando la subnormalidad esa de canción lo que no te cuento. Además después de ver toda la serie en versión original y casi al mismo tiempo que al otro lado del charco no estaba yo, ni nadie, para esperarnos una semanita. Particularmente opté por la opción “series yonquis” sitio habitual, rápido y eficaz para ver series por la patilla, si es ilegal o no es un tema a discutir pero si acaso que le busquen las cosquillas al dueño de dicho antro y no a los consumidores, que al fin y al cabo somos unos pobres adictos. Bueno, no me enrollo más. Lo que quería decir es que ya no me acordaba lo buena que es la serie del tocomocho, como te lían los muy mamones, y creo yo que se están buscando una salida inteligente. Cuidado que ahora viene cuando os suelto un spoiler.... Eso de que funcione lo de la bomba, o no, y veamos el futuro de los protas llegando al aeropuerto y lo que les pasaría, está bien pensado. Pero si eso pasa, si es que pasa, quién cojones son los de la isla, se han desdoblado???, buaggh!! hijosdeputa!!! liantes!!!. Lo que no me mola a mi mucho es lo del tipo ese del templo, el Fumanchú, no me cuadra. Y lo de Locke me ha gustado, ahora no es él, es el amigo de Jacob que no ha durado ni un telediario, que a su vez es también el humo negro y no sé sabe porqué razón estaba retenido en la isla, como castigado, como en penitencia y vigilado por Jacob, pero ahora sin él, el tipo quiere volver a su hogar. Será el infierno?, el limbo?, otro planeta? Yo que sé lo que se inventarán. Y lo de Ben? Ahora es un secuaz regulero? No me jodáis.... Y si Locke es ahora el malo, que no es Locke, que es el “otro”, el puto árabe que ha resucitado es “Jacob”? O es Bin Laden? O Torrebruno? Eso sí sería la repera. Joder, pues nada. Que el doble episodio supo a poco, y que la serie tiene pinta de sorprendernos y de no caer en el topicazo, o eso esperamos todos. Ya tengo ganas que llegue el miércoles......
Qué majo es el Nicho a veces leñe... Sabiendo que uno es (muy) fan del Sr. Everett (o Eels, que es lo same), el tipo se las ingenió para mover sus contactos con la cia, el kgb, la interpol y el Betis (único organismo que me merece las mayúsculas del grupo) para llevarme al hospital, donde convalecía por una durísima operación de espalda que solo yo (y quizá Chuck Norris) puede tener arrestos de soportar en este planeta, el último disco del insigne barbudo fumador de puros: "end times". Rematando la faena el marciano, ya tocando las navidades y una vez "desherniao" (y en casita), al regalarme el libro autobiográfico de Mark. O. Everett titulado "Cosas que los nietos deberían saber" por mi trigésimo cuarto aniversario (detalle pergeñado en comándita con su enfermera favorita -algún día pondré un post incendiario a colación de este gremio, ya aviso- cómplice de los delitos diarios). Excelente y muchas graciacas (igual hasta te dejo el libro y todo).
Tras dejar "respirar" un poco al doble botín, llega la hora de valorar en mis modestas posibilidades (que de "modestas" solo tienen el quedar bien -al ser uno más chulo que un ocho verde pistacho y tal-) tanto disco como libro.

"Cosas que los nietos deberían saber"
Lo primero que me llamó la atención por motivos obvios es la solapilla exterior con las opiniones del Pete Townshend ("uno de los mejores libros jamás escritos por un artista") y de Rodrigo Fresán -autor del prólogo del artilugio- ("el mejor libro de autoayuda que no intenta ayudar a nadie pero que lo consigue casi sin proponérselo")... bueno, tampoco hay que hacer mucho caso, pienso para moi: uno es colega y el otro fan (y hay que vender la burra, no nos engañemos... solo faltaría que apareciera en la portada algo del tipo: "vaya bazofia te acabas de comprar colega" o "¿te sobran los cuartos, no?" -que igual así aún vendían más, que nunca se sabe con la de piraos que hay en este mundo-). En cualquier caso, al desplegar la vitola naranja -y de paso descubrir del todo la bonita portada con los pajaricos-, leo una breve intro sintetizando el contenido del libro (lo que sería la vida del pájaro protagonista), las fotos de las portadas de todos los discos "anguilaos" hasta fecha presente, un top-10 de "cosas que no sabías sobre la barba del cantante de Eels" (impresionante), una mera reseña donde se aprovecha para señalar la condición de amante de los perros -además de las aves- del tipo y, finalmente -al desplegar del todo el tema-, una espeluznante foto en b/n del susodicho con su perraco actual -supongo- que de verdad (pero de verdad) acojona lo que no está escrito. Metidos ya en harinas, desde el mismo prólogo se nos aconseja escuchar el inagotable "blinking lights..." (el, ahora, antepenúltimo elepé del barbas) a modo banda sonora para la lectura... Bueno, tampoco es mala idea pero lo cierto es cualquiera de los discos sirve para dicho propósito. En él hay momentos para todos los estados de ánimo, y aunque prolifera cierta sensación de tristeza en no pocos pasajes (la vida de este señor -por temas de pérdidas y relaciones familiares- no es como para descojonarse de la risa), su gran acierto es la absoluta falta de victimismo y/o fatalidad. No se pierde en afectismos ni tópicos de baratillo (nada en la dirección de "mirad que desgraciado soy, que ejemplo de autosuperación") y logra un tono distendido y altamente adictivo, que sabe ser completamente natural sin "ir de guays" ni vacilar para nadie ni nada y que, posiblemente lo mejor, agrada por si mismo (como vehículo, como libro vaya) más allá de si uno es seguidor de los Eels o no. A aquellos que ya sepan algo o bastante de la vida de Mr. E, eso si, se cargarán de nuevas razones para que el individuo les caiga todavía mejor. Desde luego el personaje es real, no impostado, y rezuma un carisma sin pretenderlo que lo hace entrañable a su modo tortuoso, peculiar y , en efecto, algo (beautiful) freak. En lo que si estoy de acuerdo con el Sr. Fresán desde su prólogo es en que la vida de Everett -ya ahora- sería una historia perfecta para que la dirigiera Wes Anderson (en su mejor versión -la de las dos primeras pelis-, añadiría yo). Y aquí lo dejo, no entro en detalles pero, aunque diox me libre de ir por los sitios recomendando libros sobre todo sin conocer nada -o poco- de la persona a la que te diriges, si creo que, por la agilidad narrativa y genuidad (nadie como uno mismo para contarte su historia) que atesora, se hace susceptible de ser devorado por cualquiera que le hinque el diente sin problema (yo ya me lo he leído de principio a fin y sin descanso en un par de ocasiones y creo que, antes de pasárselo al Nicho, conseguiré el hat-trick) .
"End times"
Se confirman las sospechas... Tras el subidón del "Hombre lobo" llega la calma con un disco bastante más reposado y menos explosivo (aunque tan acojonante como cabe esperar... como siempre). Otro gran trabajo a sumar a una colección de la que ya hace tiempo que aprendí que liarse a hacer rankings es tirar el tiempo de forma chorras y gratuita. Más tranquilo este "end times", si, pero (cuidao) también se debe señalar que al igual que el anterior no es "solo caña" este no es "solo calma"... "Gone man", "paradise blues" y "unhinged" tienen las guitarritas necesarias para constar en cualquier "pout-pourri animado" de los Eels (la primera con su obvia guitarra "beatlelera" tiene una pinta single -lo sea o no- que no puede con ella). Mencionar también que hay un par de pistas muy breves con trampa que funcionan como nexo entre canciones sin serlo ellas ("apple trees" y "high and lonesome") pero que ayudan (más) al "man called E" a apuntalar mejor lo que pretende generar en términos globales cuando busca ex profeso discursos menos eléctricos (recurso de su agrado ya empleado en "electro-shock blues" y "blinking lights..."). Por lo demás, festival folkie pseudoacústico y con breves destellos poperos (mediante órganos, pianitos o lo que toque) que nos devuelve al inmenso y ya mentado "electro-shock" a todos los fans... y más que nunca: "nowadays", "in my younger days", "end times", "little bird", la inicial "the beginning" y alguna más que se queda pal tintero, son la (tercera) cara perdida de aquella impagable burrada de segundo elepé de los Eels. Mi favorita eso si, y sin duda, es "mansions of Los Feliz" que ya me la imagino abriendo la peli del Wes Anderson... El octavo trabajo indispensable de los ocho discos de estudio editados hasta día de hoy por Mark. O Everett -bajo el pseudónimo Eels- para sus incondicionales (como el que suscribe, que soy fan hasta el punto de dejarme también las barbas lo más ralas que pueda y que, actualmente, siguiendo al gurú he empezado a fumar puritos en vez de cigarros). No podía empezar mejor este 2010 musicalmente hablando para mi (renovadas gracias al -últimamente irascible en general- Nicho y de rebote al Gramófono).

Pd. "pusimos Eels de nombre para que la gente nos encontrara en las tiendas a continuación de los dos discos en solitario -tiene dos discos previos firmados sencillamente como E: "a man called E" y "broken toy shop"-, pero la cagamos porque no tuvimos en cuenta a los Earth, wind & fire ni a los Eagles...".
A veces la gente es injusta, otras es ignorante. Peter Brian Gabriel es sin duda alguna uno de los grandes del rock, de la música en general. Es una mente inquieta que en su juventud fue alguien avanzado a su tiempo, un músico lleno de inquietudes al que no le costaba mucho innovar y mucho menos descolocar al personal y provocar al gentío. Aquella magnífica formación que él mismo formó y capitaneó llamada Genesis ha sido ninguneada por crítica y más aún por el público modernito, el gafapastil por ser más concreto que le come la polla a Reed y a Bowie a dos manos, comen donde cagan los Pink Floyd y beben la lluvia dorada de Brian Wilson. Aquel grupo era inquietante, provocador, excitante. Era una puta maravilla de rock, rock llamado por aquel tiempo progresivo, pero rock al fin y al cabo que terminó a lo grande con el discazo “The Lamb Lies Down on Broadway”, un clásico nikochiano de los que quitan el sueño que debería estar siempre entre los 50 mejores discos de todos los tiempos, cosa que no es moco de pavo. Genesis siguió sin él, y con Phill Collins como cabeza visible dejando la batería por el micrófono consiguieron quitarse la etiqueta de “freaks” y olvidar los shows en directo de Gabriel que como muy poco se rapaba la cabeza en directo o salía con una cabeza gigante a lo hombre elefante, para volverse un grupo de rock comercial, de hits eternos que son los que han dado una imagen equivocada de Genesis. Bueno, hay dos Genesis bien diferentes, el de Gabriel y el de Collins. A partir de ese momento y libre de ataduras Gabriel toma el camino en solitario con una magnífica carrera enlazando desde 1977 a 1986 una serie de discazos imprescindibles. A partir de ese momento su nivel de creatividad comienza a menguar, es atrapado como otros tantos de su generación por la World Music, y casi más produce que canta, cayendo en el olvido de muchos. Pero Gabriel no estaba muerto no, no, y no estaba muerto, no. Estaba de parranda. Prueba de ello es el excelente disco que ha despachado este año, un disco de versiones, sí, pero qué versiones!.

“Scratch my back” (2010): 1.- Heroes (David Bowie); 2.- The Boy In The Bubble (Paul Simon); 3.- Mirrorball (Elbow); 4.- Flume (Bon Iver); 5.- Listening Wind (Talking Heads); 6.- The Power Of The Heart (Lou Reed); 7.- My Body Is A Cage’ (Arcade Fire); 8.- The Book Of Love (The Magnetic Fields); 9.- I Think It’s Going To Rain Today (Randy Newman); 10.- Apres Moi (Regina Spektor); 11.- Philadelphia (Neil Young); 12.- Street Spirit (Radiohead).

La vuelta a lo grande de Gabriel no ha sido con material propio, se ha decantado por un disco de versiones aunque cualquiera diría lo contrario. La selección es bien curiosa y en ningún momento pretende copiar o dar más de lo mismo, pues la canciones escogidas ya son tremendas por ellas mismas. Gabriel coge este grupo de canciones, les da la vuelta, las desnuda, y se da un revolcón extenuante con ellas para devolvérnoslas con una delicadeza sorprendente. Nada de batería, sólo piano y la increíble e inolvidable voz de Peter Gabriel, un Gabriel que como un profesor de primaria a la vieja usanza les da una colleja a los Vampire Weekend por haber sido tan poco educados con él y creerse la repanocha cuando no son más que una medianía al uso al lado de Gabriel o Byrne. Tremendas son las versiones que hace del “Heroes” de Bowie o de “The boy in the bubble” de Paul Simon, pero no bebe sólo de clásicos, se atreve también con “Flume” de Bon Iver o “My body is a cage” de los brutales Arcade Fire y las hace suyas sin despeinarse. En definitiva un disco curioso de versiones, de notable alto que nos sirve de excusa para recuperar al bueno de Gabriel y repasar a toda la troupe que versiona. Discazo.
Curiosa leyenda la de los Feelies estos. Reivindicados por el Ruta 66 por lo menos una vez al año desde tiempos inmemoriables son un caso de esos (raros raros) de banda de muy putísima madre implacablemente ninguneada por la historia. A día de hoy, por cierto, están atrac... (perdón) paseando sus logros de antaño por los sitios (a lo Pixies) tras la insistencia de una serie de gentes (con Thurston y cia. a la cabeza) por devolverlos a las tablas... pos vale. Volviendo a lo que nos ocupa, me toca explicar la no-aparición de estos tipos en la relación de bandas indie rock (que no pop -y menos por lo que hoy se entiende del mismo-) perpetrada por mí hace unos días en este (ya bastante curtido por el tiempo) lugar. Los podría haber metido de rasquis, si, dado que tres de sus cuatro discos (todos altamente recomendables, por cierto -sobretodo el tercero "only life", para mí-) se presentaron en el segundo lustro ochentero o bien (caso del último) recién estrenados los 90. Pero, cachís, hubiera sido algo incorrecto, algo así como hacerse trampas al solitario (que se dice). Su disco más aplaudido por la crítica "crazy rhythms" (aunque a mí, que insisto me parecen todos la ostia de buenos, no le veo nada por encima del cojonudísimo nivel general, quizá al revés mira que te digo) es de 1980 y se empareja más con por ejemplo los Violent Femmes (otros que tal calzan pero esos, en base a mis gustos, solo por su primer, homónimo e inconmensurable estreno -que poseo en rutilante vinilo, gracias sean dadas al hacedor-) que con toda la retahíla de referencias que mentaba hace pocos días. Además, por motivos obvios por el tema cronológico, sus influencias más inmediatas (y próximas en el tiempo) en ese primer trabajo transpiran a sus anchas por toda la duración del álbum (new wave con leves brochazos punk en su vertiente melódica del más alto postín -y de ambos lados- con especial deleitación por el Sr. Richman, el Sr.Byrne, y el disquito de marras de Verlaine y cia. -con, obvio por esto último, alguna que otra jocosa escapada hacía Reed que no te la saltas-).Versiones de Beatles y Stones a sumar, y ya tenemos a un "crazy rhythms" y a unos The Feelies que verá/n añadida la coletilla "de culto" en cualquier texto donde se les mencione y pa los restos. La putada, de cara a la historia, es que nunca se les perdonó (por lo visto) los seis añazos que dejaron transcurrir entre el primer y el segundo disco... lástima, porque lo de estos no tiene desperdicio que valga. En definitiva, de no haberlo hecho ya todos los fans en mayor o menor grado de Talking Heads, Modern Lovers y Lou Reed (entre otros) se lo pasaran como enanos con estos The Feelies (de los que ya pueden ir agenciándose lo que sea y a ciegas). Junto a los (anteriores) Groovies uno de los secretos mejor guardados que desde hace la tira -por su machacona pero más que excusable insistencia- debo agradecerle a los sres. Julià, Gonzalo y compañía.
(Pongo, en efecto, la portada de mi elepé favorito de la formación por no poner la de "crazy..." como hacen en todas partes.)
DISCOGRAFÍA "SENTÍA":
-"Crazy rhythms" (1980)
-"The good earth" (1986)
-"Only life" (1988)
-"Time for a witness" (1991)

La primera incursión de Guillermo del Toro (junto a Chuk Hogan claro, ya que este libro se hizo a cuatro manos) en la literatura está siendo todo un éxito de ventas, vamos que el mejicanito está haciendo caja. Ayer acabé su libro “Nocturna” que forma parte de una trilogía llamada “la trilogía de la noche” en la que encontramos la propia Nocturna, Oscura y Eterna. Estas dos últimas novelas aparecerán durante 2010 y 2011 respectivamente. No soy un especialista en literatura, no soy un lector habitual, y juzgar así a la babalá este libro me parece algo pretencioso. Por un lado hay una vertiente de gente que da palmaditas en la espalda a Guillermo, hay otros en cambio que lo ponen de vuelta y media, a estos últimos no les falta razón pues la historia que es vendida como un clásico instantáneo de la literatura vampírica no lo es tal, ya que Guillermo que es un viejo zorro coge cosas de aquí y de allá, se nota que al tipo le chifla el terror, para hacernos un remix de varias buenas historias y poner al día la vieja historia del conde Drácula. No llega en barco, viene en avión. No muerde a muchachitas sino que intenta comerse a todo quisqui, los convierte, los infecta. Así pues tenemos a “infectados” en vez de vampiros, una especie de zombies chupasangre. Luego hay historias secundarias típicas, viejas rencillas entre un anciano y el vampiro, el ayudante humano del vampiro, y toda la traca de personajes típicos, además de mucha sangre, mucha, mucha. Todo esto a un buen ritmo, con una historia entretenida y una traducción algo extraña, en definitiva todo pensado para llevar al cine a la criatura. Cosa creo yo clarísima. Así pues estamos ante una mezcla de guión y de novela, interesante al fin y al cabo que no tardaremos en ver en la gran pantalla. Si dirige Guillermo y cuanta con su gente de efectos especiales habitual la cosa promete. A mi el libro me ha gustado, pero ya digo no soy muy fiable en cuanto a crítica literaria, a “Nocturna” hay que tomársela como la antesala de una trilogía de vampiros que llevará Del Toro al cine y de la que tenemos un avance en formato clásico. Entretenido, interesante y en algún momento terrorífico, pero desde luego no hablamos de un clásico del terror, más bien de un refrito estupendo. Ya veremos como avanza la historia en “Oscura”. Mientras tanto espero ansiosamente la versión del “Hobbit” para el cine que dirige Del Toro y produce Jackson, ya queda poquito, y la cosa promete.
Mi acercamiento casi obsesivo por los banjos, ukeleles, contrabajos, órganos y mandolinas que suelen aparecer en la música country-americana sigue creciendo y creciendo. Esta vez la aparición de un grupo de Portland que lleva por nombre “The Builders and the butchers” es el detonante de que sigua empeñado en ese sonido que coge un poquito del blues, del rock sureño, de la americana, del gospel y los sonidos fronterizos, del (dead) country, del folk más clásico y de un sonido, esta vez, algo gótico que hace que sean etiquetables en lo que los expertos llaman Southern gothic. A mi eso de las etiquetas me la pela bastante pero tengo que reconocer que últimamente lo que a mi me gusta y lo que creo que tiene más calidad se mueve en ese sentido. El jefe de todo este cotarro proviene de Alaska y se llama Ryan Sollee, es el compositor, guitarra y cantante del grupo, además está acompañado de Alex Ellis al bajo, Ray Rude que es percusionista y organista, Paul Seely a la batería, y Harvey Tumbleson que se encarga del banjo y la mandolina. Todos ellos debutaron en 2007 con un disco que pasó inadvertido hasta que a finales del 2009 principios del 2010 ha llegado su auténtica carta de presentación bajo el nombre de “Salvation is a deep dark well” que cuenta con la ayuda de Chris Funk como productor y haciendo algunas voces, y que a muchos os sonará por formar parte de los Decemberist y ser productor de otra de mis debilidades, Langhorne Slim.

The Builders and the Butchers: “Salvation is a deep dark well” (2010): 1.- Golden And Green; 2.- Devil Town; 3.- Short Way Home; 4.- Barcelona; 5.- Hands Like Roots; 6.- Down In The Hole; 7.- Raise Up Your Weary Hands; 8.- Vampire Lake; 9.- The Wind Has Come; 10.- In The Branches; 11.- The World Is A Top.
El disco se caracteriza por ese sonido plagado de instrumentos que encajan perfectamente, por ese country espectral tabernero, esa voz demoníaca, y unas letras oscuras y contundentes. La verdad es que Sollee es todo un descubrimiento para mi, gracias al Ruta66, pues llegó a mis oídos por haber sido disco del mes en la revistita de turno. Y no, no se equivocaron. El disco comienza con la espectacular “Golden and green” que te mete directamente en el universo del grupo, y la cosa solo puede mejorar con “Devil town” que me lleva irremediablemente al huerto. A todo esto llega “Short way home” que es sin duda una de las mejores del disco y que deja en evidencia lo que me gusta escuchar en estos momentos, y para rematar un inicio de disco descomunal aparece “Barcelona” para hacerme disfrutar como un loco, qué buena es la condenada. Pero vamos, que todo el disco está a un nivel descomunal y no voy a ir alabando canción por canción porque me parece absurdo, todo el disco es para acojonarse. Eso sí, ojito con “Down in this hole” y “Vampire lake” que son la monda lironda. Así pues os recomiendo el disco “Salvation is a deep dark well” de los constructores y carniceros, un discazo de tomo y lomo que dará que hablar por su colección de canciones y hasta por su portada descomunal. Por ahora de lo mejorcito del año.
Peazo de seriaca, coño. Mad Men es de lo mejorcito que he visto en mi vida en cuestión de series televisivas. Una puta joya tanto por el guión como por su puesta en escena, como por los personajes y la interpretación. Ni un solo pero se le puede poner a esta producción de AMC que ya lleva la friolera de tres temporadas sin perder pistonada. Ayer mismo me pegué una tremenda maratón para terminar este estupendo tercer acto que se mueve a nivel histórico en el momento del asesinato de Kennedy y en la lucha por la igualdad que encabezó Martin Luther King. Pero lo importante en este caso es todo lo que gira alrededor del protagonista Don Draper, de su mundo interior y de su vida llena de infelicidad a pesar de tener todo lo que un hombre puede llegar a desear. Por cierto, el último capítulo de la temporada tres es pura dinamita, dejándonos con la boca abierta y con una extraña sensación de ansiedad en espera de la cuarta temporada que no tiene pinta de aparecer en nuestros hogares antes de final de año, así que tendremos que pasar con lo que sea hasta esa fecha, un buen sustituto será sin duda la serie del tocomocho, en la que parece que pasa de todo y no pasa nada, y es aquí donde radica su éxito, hablo claro de Lost que estrena “Ya” su última temporada que supongo yo defraudará a todos por igual pues es una de esas series que te engancha hasta más no poder, te crea expectativas y no resuelve nada la muy hijaputa. Ayer, también pude ver el primer episodio de la serie de HBO “Bored to death” protagonizada por Jason Swartzman que nos cuenta la vida de un escritor judío de NY acabado y al que le ha dejado la novia que para escribir su segunda novela e inspirarse se hace pasar por detective amateur. Buff, de momento es flojita, flojita. Bueno, pues nada, que no se puede encontrar un personaje tan bien hecho, tan bien interpretado y tan complejo como Draper, mi auténtico ídolo televisivo.