Graham Parker es uno de esos secundarios en la historia de la música que resultan imprescindibles. A sus 68 años nada tiene que demostrar, nada tiene que pedir ni envidiar. Él es un grande por derecho propio, uno de los grandes representantes de la arruga bella aunque otros le suelan robar protagonismo, llámenles Elvis Costello, Paul Weller o Joe Jackson mismo, que sin duda se han servido de la música de Parker para crear la suya propia. En cualquier caso Graham Parker es un artista sobresaliente que tal vez no domine tantos registros como los otros monstruos antes citados pero que lo que sabe hacer le sobra y le basta, y lo hace de maravilla. Un servidor es un enamorado de su "Howling Wind". Diría más, es mi disco favorito del londinense aunque todo el mundo, con buen gusto y lógica, prefiera o siempre cite "Squezzing out sparks" de 1979. Otro cañonazo. Su cima, su obra maestra. Después de aquello nunca más volvió a igualar ese nivel. Esa es la verdad, nunca llegó a ese gran momento de inspiración, mojo y calidad instrumental. Firmó grandes discos pero aquello pareció agotar ese plus que se necesita para ser, por ejemplo, Costello. El reinventarse y hacerlo con solvencia, clase, convicción y lo más importante, buenas canciones y discos. Como otros grandes coetáneos suyos vive una tercera juventud en esta última década. Su arruga se ha vuelto bellísima y lleva desde 2010 con "Imaginary Television" entregando junto a sus Rumours, trabajos sensacionales. De aquellos es imposible no destacar "Mystery Glue" del 2015 y tres años después, que son bastantes, aparece con nuevo disco bajo el brazo, su "Cloud Symbols", y lo hace con una banda diferente aunque con casi los mismos mimbres. Sus "The Goldtops" vienen a ser como unos  "Imposters" Costellianos, que son casi los "Attractions" pero no lo son, y en el caso que nos ocupa son casi los "Rumours", casi: Roy Dodds a la batería, Simon Edwards al bajo, Geraint Watkins a los teclados y Martin Belmont de su banda de siempre, The Rumours.


Graham Parker - Cloud Symbols (2018): 01.- Girl in Need/ 02.- Ancient Past/ 03.- Brushes/ 04.- Dreamin’/ 05.- Is the Sun out Anywhere/ 06.- Every Saturday Nite/ 07.- Maida Hill/ 08.- Bathtub Gin/ 09.- Nothin’ from You/ 10.- What Happens When Her Beauty Fades/ 11.- Love Comes.

La primera en la frente. "Girl in need" es el Parker de siempre, el que Costello imita una y otra vez, pero lo es con la voz cascada y llena de personalidad. Es un temazo. Si esto lo firma el jovenzuelo promesa de cada mes la prensa británica practicaría el onanismo hasta la muerte. Los vientos finales, y el final vocal recuerdan a los éxtasis que Van Morrison se pegaba hace años. Lo mejor del disco, sin duda, son esos arreglos musicales de otra época. Como los que vemos en "Ancient Past", esas trompetas, esas cuerdas, esa voz de otro siglo.... Estupenda es poco. Otro de los grandes temas del disco es "Brushes"que en su interior oculta un rockabilly de manual. "Dreaming" toma aire, calma el asunto, reposa y exhibe su clase. Los teclados son sensacionales. La balada "costelliana", nunca mejor dicho, "Every Saturday Nite" hace relamernos y la magia de "Maida Hill" nos traslada a otros tiempos, a otras décadas.... El disco pierde algo de fuelle poco a poco, aunque con "Nothing from you" recupere algo el brío. Antes, encontrábamos la cabaretera "Bathtub Gin", que tiene ese deje a Ray Davies que quita el hipo. El final llega primero con "What happen when her beauty fades" que podría definir muy bien la esencia de este disco, y segundo con "Love Comes", que lo cierra maravillosamente y repite la misma historia de siempre: Es sensacional, es estupendo pero los amigos Costello y Weller volvieron a superarle y a dejarlo en segundo plano. Os recomiendo llevarles la contraria y ponerlo en primera fila. Parker lo merece. 

"Moonlight", estrenada en 2016 y ganadora de tres Oscars, Globos de Oro, Baftas... etc, etc... era una de esas películas que tenía en pendientes y que finalmente pude ver hace unos días. Narra la vida del joven afroamericano Chirón en un barrio conflictivo de Miami, y lo hace con maestría dividiendo la película en tres actos, en tres edades de nuestro protagonista. Primero el llamado "Little" cuando es un pequeño gamberrete, después "Chirón" en la adolescencia cuando piensa que es gay y finalmente "Black" cuando es adulto y los demonios le corroen por no ser quién es. El directo y guionista Barry Jenkins, en su debut, consigue sorprender y mantenernos pegados a la pantalla sin pestañear con una historia que parece simple pero que retrata muchos puntos reales de nuestra sociedad. Todo se ve beneficiado por los tres actores que interpretan al protagonista durante sus diferentes etapas. Los tres lo bordan y hacen creíble ese personaje durante su vida. Por sus movimientos, miradas, silencios... Excelente. La breve intervención, aunque muy poderosa, de Mahershala Ali le valió el Oscar a actor de reparto. Tal vez demasiado premio para tan poco tiempo de interpretación pero como digo esa pequeña interpretación es sublime. Cada problema del protagonista, cada duda, cada decepción, cada traba de la vida... todo se explica sin estridencias, con mucha clase y delicadeza. Una película sobresaliente. 
"Crazy Mama"


Ha pasado ya una década de la efervescencia bloguera musical. Pocos son ya los lugares que siguen opinando líbremente y de manera muy personal sobre música y otros quehaceres. Muchos tiraron la toalla, otros fusionaron sus trabajos en páginas webs musicales que con más o menos suerte siguen en el candelero y unos cuantos locos (entre los que me incluyo) seguimos a lo nuestro, sin pretensión alguna más que la de compartir lo que nos gusta. Uno de los grandes referentes de pensamiento libre musical que sigue en pie y que hay que seguir obligatoriamente es el "Espacio Woodyjaggeriano". Esa casa está regentada por Johny JJ o lo que es lo mismo, por Juanjo Mestre del que me considero amigo desde la distancia. Su determinación y pasión por la música han acabado por darnos un artefacto interesantísimo llamado "1050 Discos Cardinales" del que hoy os quería hablar un poquito. 

Igual que hace más o menos un año Joserra Rodrigo con su "Pasión no es palabra cualquiera", otro Exiliado, entrega un interesantísimo libro sobre música, discos, artistas y pasión. Dos libros totalmente opuestos, repletos de diferencias pero con el mismo objetivo que no es otro que hacernos amar (aún más) los discos y artistas con los que hemos crecido. Esta vez Juanjo  Mestre nos muestra un ejercicio brutal de selección musical digna de mención. Muchos pensaréis que estamos ante uno de esos libros que hay que leer antes de morir, pero estaríais muy equivocados si os quedáis con esa idea. Sí es verdad que la idea puede ser similar pero ya desde su formato indie y sus maravillosas ilustraciones obra de Cristina Benavente hacen que nos enamoremos del libro y notemos un cariño, una esencia muy personal. Quién conoce a Juanjo sabe que esos discos son los que le han influido en su vida, con los que ha crecido, madurado, aprendido, disfrutado... Es por decirlo de alguna manera la banda sonora de su vida, y eso sobretodo podemos observarlo en la sección de los ochenta y noventa, allí apreciamos esa poderosa influencia musical. 

Claro que muchos diremos que falta ese disco o aquel otro. Claro, puesto que cada uno haría su selección que no sería nada fácil. No se trata de escoger los mismo discos de siempre, si fuese así el libro no tendría sentido, entre manos tenemos una guía musical muy "jotajotera". Además, me parece sensacional la brevedad con la que despacha cada disco. Nada fácil por cierto. En tres o cuatro líneas es capaz de hacernos asentir con la cabeza, a veces sonreír, otras volver a recuperar o un disco o simplemente descubrir otros, o la carrera de alguna banda que teníamos ninguneada u olvidada. Si al leer el libro recuperamos o redescubrimos al menos una docena de discos, el agradecimiento será gigantesco. Estamos ante un libro en el que la amistad está muy presente. Eso podemos observarlo con los tres magníficos prólogos regalados por Joserra Rodrigo, Gonzalo Aróstegui Lasarte y Jesús Burgaleta. Tres tipos sabios, de carisma descomunal y de indiscutible pasión. En definitiva, estamos ante una guía musical imprescindible, un libro/consulta estupendo que haría las delicias de cualquier aficionado a la música rock. El regalo perfecto navideño, porqué no decirlo también. Un marcianito como yo se siente afortunado por conocer a estos locos apasionados que consiguen con mucho esfuerzo y cariño sacar a flote sus proyectos y sus sueños. Y por supuesto, por hacerme (re)descubrir alguno de esos discos cardinales que se me habían perdido por el camino. 

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Muchas esperanzas tenía depositadas en esta serie de terror clásico y viejuno, de fantasmas y casas encantadas, que Netflix anunciaba a bombo y platillo. Inlcuso, cosa extraña, Stephen King había hablado maravillas sobre ella por el ritmo, la ambientación, la profundidad y psicología de sus personajes, los fantasmas, si son reales o mera ilusión....  Así que un ser como yo que adora este tipo de historias no podía faltar a la cita. Una cita en forma de serie de diez episodios de alrededor de una hora que al parecer ha concluido aunque la recepción ha sido tan buena que se rumorea que pueden estirar la saga de las casas encantadas que no de la familia implicada. Una familia formada por un matrimonio con sus cinco hijos. Una familia que se dedica a comprar casas en ruinas, repararlas y venderlas. Una familia que acaba en Hill House, una mansión encantada que acabará por destruirles. Primero por la muerte de la madre y años más tarde les perseguirá hasta acabar con la menor de las hijas. Nada nuevo ni sorprendente pero todo muy bien empaquetado y presentado. Con todos los tics y los tacs de este tipo de productos, más el añadido de los constantes flashbacks que hacen que siempre estemos a caballo entre el pasado y el presente. Personalmente no me ha acabado de engatusar del todo, cosa que no quita que sea una de las series del año, una grata sorpresa y un agradecimiento por comenzar a dar series de esta temática, algo abandonada últimamente. Las actuaciones son más que correctas. Hay caras conocidas, las que más de Carla Guggino, Michael Huisman, Henry Thomas y Timothy Hutton. Serie bien trenzada, con sus sustos, sus miedo, sus fantasmas, sus rollos psicológicos y sus intrigas pero, sí un pero, con algo de falta de encanto, de por decirlo de algún modo, de magnetismo. Aún así es muy recomendable.  


WILL COURTNEY/ CRAZY LOVE (2018)/ DRUNK ON YOUR SONG AGAIN

 

En 1973 los Allman Brothers editaban uno de esos discos imprescindibles que todo bicho viviente debería saberse al dedillo que responde al nombre de "Brothers and Sisters". Disco y, sobretodo, banda que ha influenciado a millones de personas y provocado un estilo americano que seguirán e intentarán imitar millones de bandas desde entonces hasta nuestras fechas. Esa imitación, homenaje, o directamente copia no está al nivel de la gran mayoría y es, ciertamente, uno de los grandes debates musicales de las "americas", la poca calidad y originalidad de muchas bandas actuales de country-rock. De vez en cuando aparece alguna figura que nos devuelve el optimismo con artefactos de calidad sobresaliente. Es el caso de Will Courtney, integrante de aquella banda llamada como el discazo de los Allman. "Brothers and Sisters" era Will y era Lily Courtney junto a un buen puñado de buenos amigos músicos. Su estilo tampoco era del todo ese country-rock "allmanero". Sí había rock, pero había influencias sixties tipo Byrds e incluso algo de ese etiquetaje discutible al que llaman "indie" por sonoridades cercanas en algún momento a REM o similares. "Fortunately" era un disco interesante pero daba la sensación que limitaba a Will, que necesitaba algo más, y desde luego viendo la barba que luce en la magnífica portada de su disco en solitario de este mismo año, su "Crazy Love", sabemos que ha vuelto al redil de los Allman, de los Caballos Locos de Tito Neil, de las guitarras de Petty, del country-rock reposado de Uncle Tupelo, sin olvidarse de sus "hermanos y hermanas"  en esas melodías tan influenciadas por los Byrds. 


Will Courtney - Crazy Love (2018): 01.- Too High Now/ 02.- Loaded/ 03.- Crazy Love/ 04.- Look at All the Things/ 05.- Drunk on Your Songs Again/ 06.- Take You Away/ 07.- When Will I Find My Love/ 08.- Coming on Strong/ 09.- Finally/ 10.- Partner in Tim.

La inicial "Too high now" es un himno de carretera y manta. Para gritar a pechopalomo mientras aprietas el acelerador por la autopista. Guitarras a lo "crazy horse", estribillo ganador. Pura América. "Loaded" tiene ese ritmo trotón, casi de pop-rock, casi beat. Es excelente, una de mis favoritas, esa que tarareas una y otra vez y nunca te abandona. La tercera canción es la que da nombre al disco. Y es sensacional. "Crazy Love" entra a todo trapo y tiene esa guitarra tan setentera, esos desarrollos tan neilyoungueros... y entonces hay un recuerdo a Danny Whitten en la excelente Look at all the things". Un country-rock con aromas sureños. Una maravilla. Un tesoro. "Drunk on your songs again" es una canción con ese aroma tan Uncle Tupelo, tanto que asusta, como también lo es la canción que aparecerá más adelante, la sensacional "When will I finf my love", que entonada por Jay Farrar sería el acabose definitivo. Favorita personal. En medio de ambas encontramos "Take your away". Rock, pure and easy, con esencia británica. Excelente. El tema que menos me gusta es "Coming on strong" por esa entrada tan ochentera que no acaba de engatusarme, aunque contiene en ella el rock clásico americano de toda la vida, el que mil veces ha entregado nuestro Rubio de Florida e incluso intuimos en ella dejes a REM, como si Peter Buck estuviese detrás de ella. Antes del final nos topamos con "Finally", con unas guitarras clásicas que de ser más duras podrían ser obra de unos Pearl Jam asilvestrados. "Partner in Tim" con sus hermosas armonías, su positividad, su buenrollismo bonico y su clase inmensa pone punto final a un discazo tremebundo. No se lo pierdan. 

Muchos recordaréis físicamente a Hervé Villechaize aunque no sepáis así de primeras quién fue en realidad. Muchos le recordaréis en España por ser aquel diminuto actor (otros diréis enano) que se parecía tanto al e-presidente Felipe Gonzalez, mientras que la gran mayoría del planeta le recuerdan por su aparición en la saga de James Bond, concretamente en "El Hombre de la Pistola de Oro" de 1974 con Roger Moore como el agente 007, y finalmente en yanquilandia se le recuerde por una serie de televisión llamada "La Isla de la Fantasía" junto al conocido Ricardo Moltalbán. La vida de Hervé es lo que nos narra esta pequeña historia de HBO, casi telefilm, protagonizado por el Lannister, Peter Dinklage, y no por Jamie Dorman que también aparece en el film cosa que seguro le hubiese proporcionado el Oscar. Dorman que viene de hacer el ridículo con sus "Sombras" está regulero pero se agradece su esfuerzo por reconducir su carrera. Dinklage está estupendo, no lo negaremos. El film es cortito, va al grano y cuenta esa cena/entrevista/última noche que mantuvo el periodista al que interpreta Dorman con Hervé, que acabó como acabó, que muchos sabrán y que yo no les pienso contar. Es un biopic poco convencional. Una historia estupenda y real. Dorman es algo lastre pero se ve compensado por un "enorme" Dinklage. Sin duda lo mejor del film. Soberbio. 

Escuchando el último disco de "Los Penúltimos", que ya es el quinto, me doy cuenta que el penúltimo de Los Penúltimos no fue reseñado en esta casa, en la Isla. No entiendo muy bien el motivo de mi despiste, puesto que recuerdo pincharlo bastantes veces hace un par de añitos. "El apasionante mundo de los Penúltimos" estaba, perdónenme la ordinariez, de puta madre. Claro, que en mi modesta opinión este "Carretera y Manta" es muchísimo mejor, así que no puedo dejar pasar la ocasión de hablaros un poquito de él y aprovechar para reseñar música en castellano, cosa que normalmente no hago. Los Penúltimos son Pablo Ulíbarri al bajo, Eduardo Sánchez-Seco a la batería, Javier Dueñas como guitarra solista y rítmica, y Ernesto Ulíbarri como cabeza visible, voz, armónica, guitarra rítmica y adicto a la medicina del Dr Feelgood. Sí, porque a eso, a la música de aquellos es a lo que nos sabe el guiso de la banda madrileña. A pub-rock, a rocanrol primigénio, a aquel que puso las bases de la british invasion, que dio lugar a tantos movimientos a final de los sesenta. Todo aquello que tocaban y en lo que se inspiraban las bandas de aquella mágica época. 

La inicial "Busco nombre para una canción" te conecta rápidamente con Los Penúltimos. Un temazo que se engacha y que produce una energía descomunal, para cantar a pechopalomo cerveza en mano. Un tema que no puedes quitarte de la cabeza. Es más, llevo unas semanitas en las que su estribillo suena a todo trapo en la ducha, y eso, creedme, es sinónimo que la canción es buena de cojones. La rocker "Qué tendrás?" es una delicia. Puro "High Numbers"!!! vamos, la base del rock, las sencillez, la pureza del mismo....  "Donde caben dos caben tres" es un temazo canalla que en directo debe ser escandalosamente cojonuda. Puro pub-rock, pura energía. Esos Feelgood!!!! El blues de "El extranjero" pone algo de pausa pero sigue manteniendo los niveles de calidad. Un blues clásico, pero qué blusazo!.Seguimos acampados en el pantano blusero con "Feliz cumpleaños Feliz" mientras con "Aguilar de Campoo" los Penúltimos recuperan ese bluesrock doorsiano por su ambientación y su pose místico. Parece que no tiene el gancho de otros temas pero es uno de mis favoritas al sobrepasar la docena de escuchas. Ojito con él!. "No aguanto más" y "No puedes imaginar" siguen la linea trazada y mantienen sobradamente el nivel pero es con "Voy" que cierra magníficamente el disco que alteran un algo su hoja de ruta, su carretera y manta, con una letra estupenda repleta de retoques velvetianos....  Curioso es que el orden de los temas sea diferente en el disco físico que en por ejemplo "spotify", y particularmente prefiero el del disco físico porque "Voy" deja un regusto maravilloso. Y recuerden ustedes señores terrícolas, no se pierdan este disco de pata negra aderezado con el blues de siempre, el rock tabernero, simple pero efectivo, algo de country, de soul, de terciopelo undergrounero. Estupendo artefacto, es solo rock pero nos gusta.

Los Penúltimos - Carretera y Manta (2018): 01.- Busco un nombre (para una canción)/ 02.- Qué tendrás?/ 03.- Donde caben dos caben tres/ 04.- El extranjero/ 05.- Feliz cumpleaños feliz/ 06.- Aguilar de Campoo/ 07.- Deriva continental/ 08.- No aguanto más/ 09.- No puedes imaginar/ 10.- Voy.