Se me acabó lo bueno. Después de casi 20 días vacacionales hoy me toca volver a la rutina. Bendita rutina dicen algunos, bendita mierda digo yo. Vale que poco a poco, en estos días, he ido mimetizando al bueno de “El Nota” batín, chancletas y ruso blanco mediante. Así que para deshacerme del “agustito” tampoco me vendrá mal y me preparará para lo que está por venir dentro de un poquito más de un mes: otra extraterrestre!. De eso, tengo un acojone del copón, no porque vea demasiado trabajo (que lo será), no porque económicamente iremos justísimos (que iremos, claro que iremos justitos), sino porque todo vaya bien y no haya ningún problema pues mi negatividad me puede y siempre temo/pienso en cosas malas. Hoy vuelvo a la rutina, a las 7:15 arriba, duchita, café, despertar a la peque, vestirla, desayunar one more time con ella, llevarla al cole, ir a comprar, limpiar la casa, escuchar algún disquito por la mañana, leer los blogs amigos, preparar la bolsa con el ipod incluido, coger el bus, llegar a la botica…, botiquear y salir disparado a las 21 horas para ver a mis ricuras, luego cenar, dormir a la peque y ver algún film o serie si se puede o se quiere…. Rutina, mierda de bendita rutina. Tengo que ponerme al día musicalmente: Danny y sus campeones, los Monos Árticos, Israel Nash Gripka, Black Joe Lewis, Dr Dog, Pokey Lafarge, North Mississippi Allstars, Babyshambles, Costello and the Roots y Bill Callahan….. casi na… además de darle la enésima oportunidad a Nick Cave que sigue sin entrarme su nuevo disco y adentrarme one more time en el “Fade” de Yo la tengo…. Trabajo acumulado! Y para culminar, seguir disfrutando de las aventuras de Blacksad (maravilla de cómic) y del regalito que me hizo Mansion hace unos días y que me acompañará en las horas muertas de la botica, esa biografía de los Stones llamada “Los viejos dioses nunca mueren” por Stephen Davis. Gracias Mansion, gracias Héctor. Amigo. Y nada más, vuelta a la rutina, bendita mierda de rutina. 

THE ROLLING STONES
IT'S ONLY ROCK'N'ROLL (1974)
DANCE LITTLE SISTER


Los Beatles ya no estaban, al menos juntos, pero por separado seguían entregando verdaderas obras maestras aún así el rock necesitaba que alguien se pusiese la corona y claro, sus satánicas majestades se sentaron en el trono y de allí no se movieron, al menos durante años. La época del 68 al 72 les hizo merecedores de ese privilegiado puesto, eran los putos amos, habían parido el ABC del rock de los setenta y de lo que vendría más tarde, esos discos son “el rock”: Beggars Banquet, Let it Bleed, Sticky Fingers y Exile on Main St. Del adiós de Brian Jones al virtuosismo y poderío de Mick Taylor. Es imposible olvidarse de ese póker de discos, de esa maravilla sin dejar de lado claro a la primera época con Brian, de los singles, del Between the Buttons que sin duda es uno de mis discos favoritos de los Stones. Pero después del subidón qué nos dieron los Stones, qué? Pues…, gloria bendita aunque ninguneada por la mayoría de terrícolas sean stonianos o no. Vale que después de lo entregado es difícil superar, qué digo? Igualar…  pero que no quepa duda alguna de que cualquier grupo mataría por llegar a los niveles de sus siguientes cuatro discos, donde además de empezarse a abrir a nuevos sonidos y perfeccionar los antiguos presenciamos otro cambio en la formación, se va Mick y entra Ronnie. Estos cuatro discos que hoy os vengo a recordar son maravillosos, vamos pues con ellos:

“Goats Head Soup” (1973): la resaca del Exile, la caída a los infiernos de Keith con su particular relación con las drogas. Mick Taylor tirando del carro. Último álbum con Jimmie Miller de productor. Mucho negror influenciado por el soul y el funk. Los Stones de resacón del Exile, con giras inolvidables, insuperables. Con Billy Preston, Nicky Hopkins y Ian Stewart repartiéndose los teclados. Una balada mítica que se convierte para bien o para mal en el santo y seña del disco, Angie. No entró en el disco final “Waiting on a friend” que más tarde aparecería en “Tattoo you”. Y canciones de sobra para mantenernos enganchados a la magia de los Stones: Dancing with Mr D, Doo Doo Doo, Silver Train, Winter, Star Star. Disco menor? Para nada!. Un maravilloso disco siempre a la sombra del Exile pero con fuerza suficiente para maravillarnos.

“It’s Only Rock’N’Roll” (1974): puro rock clásico, sudoroso y sexual. Ron Wood acercándose al grupo, dejándose querer. Mick Taylor cansado de ser un Stone. Un disco muy poco valorado por los fans que a mi parecer es sublime, y que tiene un buen puñado de canciones fantásticas olvidadas. Está “It’s only rock’n’roll” que claro se lo come todo y esa versión de los Temptation que es pura dinamita, ese lujo llamado “Ain’t too proud to beg”, y seguimos, claro, contando con lo amiguetes al piano. Lo Stones eran ya una banda de diez componentes. Una superbanda. Probablemente estemos ante una de las portadas más feas del grupo si no la más horrenda pero eso sí, su contenido es de traca. Destaco, a mi gusto, el magistral inicio a lo “Exile” con “If you can’t rock me”, las baladas “Till the next goodbye” y “Time Waits for no one” (magistral ésta), “Luxury”y “Dance Little Sister” que me chifla. Un disco olvidado y ninguneado. Un lujo.

“Black and Blue” (1976): el adiós de Taylor, la llegada de Ron Wood. Abriéndose al sonido negroide. Al reggae. Al Funki y al Jazz. Sí, estaban muy negros ellos, negros y azules. Uno de esos discos que un servidor adora, que ama. Un disco al que vuelvo una y otra vez. No es el mejor pero a mi me parece precioso. Desde esa portada ya mítica a esas baladas demoledoras. “Fool to Cry”, “Memory Motel”, “Melody”…. Vaya tres perlas!. Bonicas del to. Magistrales. “Hot Stuff” abriendo el cotarro, sorprendiendo, maravillando. Qué locura de canción: quiero sexo! Luego tenemos un poco de reggae de ese que gustaba a Keith con “Cherry oh baby” y ruaquenroles marca de la casa que marcarían el futuro sonido de los Stones. Hablo de “Hand of fate” y “Crazy Mama”. No quería dejarme esa bendita locura llamada “Hey Negrita”. Ya digo, un disco, esta vez, puede que sí menor pero al mismo tiempo imprescindible.

“Some Girls” (1978): obra magistral. Imprescindible. Realmente el último gran gran disco de los Stones. Vale, el “Tattoo” es genial pero ya nada como “Some Girls” para qué engañarnos? Nuevas tendencias, nuevos sonidos, nuevos gustos, modas, drogas, placeres… Todo cambia, como en NY. The Big Apple. Los Stones más sexuales y marranos que se pueden encontrar. Supurando sexo por los poros y esnifando cocaína por doquier. Los Stones americanizados, newyorkanizados. Con Ian MacLagan por allí rondando a los teclados. Pepinazo de disco. Ya con “Miss You” te relames y sorprendes. Locura total. Brutal, y moderno rock con “Shattered”, del clásico con “When the whip comes down”, “Respectable”, “Lies” y la genial “Before they make me run” de Keith. El baladón “Beats of burden”, la countresca “Far away eyes” y como no, “Some Girls”. Portada mítica. Disco insaltable, puto clásico nikochiano. Después de estos cuatro discos, nada fue igual. Nada fue tan grande, tan maravilloso. Los Stones se recuperaron de su resaca. Se tomaron una aspirina y ya nunca jamás volvieron a ser los Stones. 
En 2010 el bueno y genial de Peter Gabriel apareció de nuevo en el mercado con disco bajo el brazo. No fue un disco al uso, no hubo material nuevo, no apareció otra vez esa vena de inspiración mágica pero sí recuperó su mejor versión sonora, y lo hizo tirando de covers, homenajeando a amigos y a artistas que él adora. Entregó “Scratch my back” que a mí me dio tardes de gloria, de agustito, de placer. El ejercicio consistía en coger temas que le habían marcado en su vida de artistas de postín de ayer y de hoy, darles la vuelta, llevarlas a su terreno y hacerlas suyas. Lo consiguió con facilidad porque él, Peter, es un genio, olvidado, pero genio al fin y al cabo. Como yo adoro las versiones, las covers, la noticia de la aparición de un segundo volumen de esta adorable idea fue muy bien acogida en el hogar nikochiano, más tarde fui recopilando información y para mi sorpresa, esta vez no sería Gabriel quién versionará las canciones de otros sino esos otros los que versionarían canciones de él. Además la cosa consistiría en que aquellos a los que Gabriel rindió pleitesía le devolvieran el favor y hubo suerte pues la mayoría estuvo por la labor de participar en el proyecto, y digo la mayoría porque hay alguna baja de última hora que en mi modesta opinión hace bajar la nota y el interés hacia el disco. Faltan sobretodo Bowie y Young que son sustituidos por Feist y Joseph Arthur. El duque y Tito Neil andaban en proyectos propios, este 2013 ha sido muy grande para ambos y al parecer no han tenido tiempo, el primero con un discazo de aúpa después de tropecientos años sin sacar nada y con la etiqueta de jubilado pero coñe, vaya disco se ha cascado el camaleón. Y el segundo con sus discos, el de versiones y el cañonazo de la “pill” con los caballos locos. Vaya dos genios que aquí lastimosamente se han borrado del proyecto, pero bueno, tenemos a Randy Newman, David Byrne, Lou Reed, Paul Simon, Justin Vernon en su versión Bon Iver, bueno, y muchos más, mi única pega es esa “Not one of us” que me sobra, no me gusta, el resto, de lujo. Byrne increíble con esa extraña y gran versión de “I don’t remember”, lo de Bon Iver ya no es una sorpresa, su “Come talk to me” es ya tan suya que podría estar en cualquiera de sus discos, creo que es mi favorita del paquete junto a la que cierra el disco, el “Biko” de Paul Simon. “Shock the monkey” de Joseph Arthur suena estupenda pero no cambia demasiado. Lo de Regina es de traca y lo que hace Randy Newman es para no parar de llorar de alegría, qué versión más estupenda de “Big Time”, genialidad absoluta, otra de mis favoritas. La lleva a su terreno con facilidad igual que Lou Reed con “Solsbury Hill”, una elección extraña de Lou pero que al escucharla se te caen los huevos al suelo. Del resto, que conste que todo es interesantísimo, me quedo con los Arcade Fire y su “Games without frontiers” un tema muy de su estilo que bordan y el “Don’t give up” de la guapetona Feist. Me consta que la intención es sacar un disco doble con los dos volúmenes, como parece que la fuente es fidedigna un servidor se esperará para hacerse con dicho artefacto original. Grandísimo disco de versiones pero Peter…, para cuando un disco con temas nuevos?


“… And I’ll Scratch Yours” (2013): 01.- I Don't Remember - David Byrne/ 02.- Come Talk To Me - Bon Iver/ 03.- Blood of Eden - Regina Spektor/ 04.- Not One Of Us - Stephin Merritt/ 05.- Shock the Monkey - Joseph Arthur/ 06.- Big Time - Randy Newman/ 07.- Games Without Frontiers - Arcade Fire/ 08.- Mercy Street - Elbow/ 09.- Mother Of Violence - Brian Eno/ 10.- Don't Give Up - Feist con Timber Timbre/ 11.- Solsbury Hill - Lou Reed/ 12.- Biko - Paul Simon.
01.- Purple Rain
02.- When the Doves Cry
03.- Little Red Corvette
04.- 1999
05.- Raspberry Beret
06.- Alphabet Street
07.- Cream
08.- Sing 'O' The Times
09.- I Wanna Be Your Lover
10.- Gett Off


Pensaba un servidor, y estaba totalmente equivocado, que ya había dedicado esta ya habitual sección de la Isla al blog “La Mansión en la Colina”, pero no, no lo había hecho. La sección “blogosfera” es simplemente un intento de presentar o dar a conocer blogs que un servidor sigue a muerte pirata, que lee cada día, cada vez que se publica un nuevo post o que necesito saber que se piensa allí sobre algo concreto tirando entonces de post antiguos. Yo ya había notado una cierta conexión con el hacedor de dicho blog pero al conocernos en Frías en el verano se produjo eso que algunos llaman amor a primera vista, otros flechazo, o simplemente buenrolleo del bueno. La cosa es que “Mansion” y un servidor conectamos muy bien, más o menos misma edad, con una niña de por medio y unas mujeres que vigilan nuestros bolsillos para que todo el dinero no se gaste en discos, y pasión, verdadera pasión por la música. Es todo corazón y muy buena persona, es el típico terrícola con el que creo que es difícil enfadarse, y además es del Athletic aunque su pasión por Prince sea desmedida, je, je, eso se lo paso por alto. El affair “Costello” nos permitió volver a vernos en Barcelona, permitió su primer contacto con mi queridísimo archienemigo Guzzest, otro trozo de pan al que adoro (si no estuviese casado…..) Bueno, total, que me voy por las ramas, quería yo recomendaros el blog del susodicho “Mansion”, un tipo encantador con mucha sapiencia de por medio y kilos de pasión. Su última propuesta ha sido un maravilloso repaso stoniano, además de haberme dejado un libro sobre “Exile” de esos que te erizan el bello y te levantan el pellejo. Sublime. Así que no tenéis excusa para no entrar en su casa que también es la mía, o eso espero. Si entráis en la Isla y os gusta, os gustará la Mansion, un blog amigo, un blog hermano. Allí hay cosa buena, I promise.
DEER TICK
NEGATIVITY (2013)
THE DREAM'S IN THE DITCH


El año pasado la conexión “Oregón” me dio grandes tardes de gloria. Dawes, Middle Brother y Deer Tick. Tres proyectos acojonantes, y en los dos últimos un mismo elemento a la cabeza: John McCuley. Lo de Middle Brother junto al líder de Dawes fue una grata sorpresa, uno de esos discos que no esperas, que te sorprenden y que acaban siendo de tus preferidos del año. Aquella versión del señor Westerberg de nombre “Portland” es simplemente imprescindible y bonica del to. Pero no vengo a hablaros de esa rareza de grupo que creo que se quedará en una reunión de un solo disco, no, hoy vengo a hablaros del grupo madre, de Deer Tick. Vale que aquel “The Black Dirt Sessions” del 2010 fue la repanocha en verso, un chute de buen rock, pero de ahí a decir (como mi archienemigo) que ya nada de lo que han hecho vale un duro… No lo entiendo en su caso pues “Divine Providence” (2011) tenía todos los elementos para enamorar a Guzzest hasta la médula, a él y a todo el mundo con algo de buen gusto por las guitarras y el rock heredero de los Clash y de los setenta. Un discarraco de esos que te hacen vibrar, sentirte joven one more time y mantener la esperanza de que el rock nunca morirá. Long live rock! The Bump, Funny Words, Let’s all go to the bar, Main Street, Now it’s your turn… Bufff, discarro que te crío. Y claro, cuando me entero a finales de agosto que los chicos de Deer Tick tienen casi a punto un nuevo disco las orejas me dan palmas, qué notición, y me espero ese disco rocanrolero del copón bendito, esa gira por las Españas y me imagino resarciéndome del concierto que me perdí en Barcelona, que al parecer resultó ser una orgía de guitarras antológica. Entonces tiro de contactos y cae en mis manos “Negativity”, el quinto disco de Deer Tick, con portada de esas que me gustan a la primera y que hace que arda en deseos de empaparme de la música que hay en su interior.


Deer Tick – “Negativity” (2013): 01.- The Rock/ 02.- The Curtain/ 03.- Just Friends/ 04.- The Dream’s In The Ditch/ 05.- Mirror Walls/ 06.- Mr. Sticks/ 07.- Trash/ 08.- Thyme/ 09.- In Our Time/ 10.- Hey Doll/ 11.- Pot Of Gold/ 12.- Big House.

Como he dicho me esperaba un disco cañozazo, con guitarras y riffs por doquier, un disco de esos que te hace levantar de la silla, cantar a pechopalomo mientras levantas tu cerveza hacia el cielo y brindas por el rocanrol. Pero no. Sorpresón. Estamos ante un disco maduro y con miras a crecer, a expandir el sonido, a sorprendernos y a gustarnos, porque no está reñido dar un disco bueno con intentar gustar al oyente y al seguidor. Esta vez hay mucho piano, mucho instrumento bonico rellenando y enriqueciendo el sonido, mucho mediotiempo, mucha cosica bonica. Decepción? Pues de entrada lo fue, porque yo esperaba eso, un trallazo por la escuadra, una vez recuperado del sorpresón, a la segunda escucha, me doy cuenta que estoy delante de uno de los discos del año, vale que de un año donde tampoco hay grandes discos de relumbrón, pero en el caso de Deer Tick, su disco brilla con luz propia, y desde luego aquellos que no los conozcan deberán tomar nota y seguir la pista a este grupazo. Pero vamos con “Negativity” que da para mucho, de primeras tenemos “The Rock” que es una cosica bella y francamente acojonante. Ese inicio modosito, tristón, melancólico y circular que acaba rompiendo y dándonos un puñetazo en los morros. Como me gusta! Llevo tarareándolo toda la puta semana y va para largo, con esos vientos, ese estribillo, esa cadencia: "Don't paint my picture. Sleeping on the ground. Come on! Little sister, you know what you have found...". 


Y llega una joya, un despiporre, llega “The Curtain” y aquí el marcianito se relame de gusto, algo Springstiniana y con un deje vocal a Cobain, no lo negaré, pero con personalidad propia. Un temazo. "El temazo". El que pondrás en el reproductor una y otra vez…. “But I know my spirit quit, don’t wanna be…. Your bargining chip!”. Guaaaaagh! Y el riff es escandalosamente escandaloso. Muuu bueno oigan. Seguimos de agustito total con “Just friends”, un baladón con piano de etiqueta, bonico del to y muy setentero antes de regalarnos otro inicio muy propio del Boss, otra de las canciones del disco, “The dream’s in the ditch” es un temazo con un estribillo mágico y antológico, un piano desatado y eso, joder, qué temazo. “Mirror Walls” y “Mr Sticks” no bajan el listón, el primer tema es un medio tiempo muy bien parido con un toque que a Harrison le hubiese encantado y el segundo, “Mr Sticks” es otra maravilla de McCuley, pelos de punta terrícolas!!!! Llega “Trash” y se me caen las bragas al suelo, qué riff!!! qué entrada cincuentera, qué gustazo, qué vientos o metales como queráis llamarlos, qué dulce subidón, qué solo guitarrero más bonico. Me encanta este puto disco. Me estoy enrollando la leche y no era mi intención, a partir de ahora iré rápido: “Thyme” me alucina, una rareza dentro del disco. “In our time” es un tema countresco que bien podríamos encontrar en el disco de “Middle Brother” (a mi me parece muy coqueto), “Hey doll” es el otro baladón del disco con el piano como protagonista con un toque a Jackson Browne (vale que McCuley no canta como aquel, pero quién lo hace?, quién puede?), “Pot of gold” nos recuerda que estos de guitarreos saben lo que no está escrito, un temazo que ya no esperabas y cierra “Big House” con unos punteos folkies de lo más coquetones, un cierre bonico del to que te hace volver a poner el disco. Un discazo. Una sorpresa. Un placer. Un lujo. Atentos a McCuley, el geniecillo olvidado que empieza a asomar la cabeza.