Hace unos días y por culpa del de siempre con su magnífica sección por la cual mataría acabé rendido a ese disco crepuscular que es “Pat Garret & Billy the Kid” (73), cosa bonica y tremenda donde las haya. Un par de escuchas y ya me tenía entregado otra vez más al gran Bob. Joder, menuda droga!. Pero esto no va de ese disco, bueno sí, pero va de una de sus canciones, de esa joya llamada “Knocking on heavens door”. Tal vez una de las mejores canciones que uno haya escuchado en la radio tropecientas veces, a pesar del número de escuchas uno no se cansa de retomarla y amarla una y otra vez. La original de Dylan es perfecta, le salió redonda la jugada. Una obra maestra dentro de una pequeña y oculta obra maestra. De eso se dio cuenta mano lenta, y el cabronazo la hizo suya sin piedad, vistiéndola con las telas del otro Bob, y es que el ritmo reggae le sienta de maravilla: Bob & Bob de la mano de Clapton, y Clapton, claro, is God. Aquella versión podría haber estado en mi disco favorito de Eric, sí, aquel “461 Ocean Boulevard” pues el reggae allí está muy presente, pero no lo está, apareció en el 75 como single y ahora es fácil encontrarla en cualquier recopilatorio al uso de Clapton.

Por generación, por comercial, porque enganchó a las masas en los noventa, la tonadilla de Dylan se reinventó y escaló las listas de la mano de Axel Rose y sus Guns N’Roses que la colocaron en su “Use your illusion II” (91). Los “Guns” y esto puede que suene a sacrilegio nunca me han llevado al huerto. Sí, su debut del 87, el “Appetite” es una POM, de eso no hay duda, y los ”Illusion” están bien pero no acabo de conectar del todo con esta banda. Es la verdad, para qué mentir. Me gustaban las versiones que hacían y me gustaba la guitarra de Slash pero en general me resultaban algo cargantes. La verdad es que su versión de “Knocking on heavens door” es acojonante y me pone los pelos de punta. Así que os dejo con su directo en el homenaje a Freddy de Wembley allá por el 92 y que os vaya bien la coverización. Saludos terrícolas.



1.- The Great Lost Kink Album (73)
2.- Face to Face (66)
3.- Something Else (67)
4.- Arthur (69)
5.- Sleepwalker (77)
6.- Preservation Act I (73)
7.- Lola Vs The Powerman (70)
8.- Schoolboys in Disgrace (75)
9.- Muswell Hillbillies (71)
10.- Low Budget (79)
Cuando tristemente alguien decidió eliminar la aplicación online “Picnik”, a este marcianito le dejaron tocado. Era una herramienta muy útil. Un programa excelente, completito y fácil de usar para manipular fotos que no hacía falta instalar pues se accedía a él por medio de su página web. Una vez eliminado tuve que buscarme las castañas y acabé dando con un aplicación muy similar que me permite manipular las foticos que acaban saliendo en la Isla. Es por tanto “iPiccy” una herramienta básica para la bloguería. Nada de instalaciones, nada de quebraderos de cabeza. Subes la foto, le metes mano, la recortas, la giras, le pones filtros, la mangoneas un poco más, la envejeces, la comiqueas o lo que te salga del badajo. Luego guardas y publicas. Más fácil imposible. Para mí un utensilio de este tipo me parece básico, vital, pues aquí este marcianito publica el blog no sólo desde casa, a veces incluso desde otra galaxia y es necesario tener alguna buena herramienta a mano además de entre las piernas. Ésta lo es, la otra también. Y nada más, quería compartir con todos vosotros esta pequeña joyita gratuita que os resolverá más de un problema ya que he salido bien escaldado de la crítica cinéfila sobre Ridley Scott. Joder, qué queréis, a mí me gustó.
La astronave comercial Nostromo con sus siete tripulantes hibernando se disponía a volver a la Tierra cuando una señal de origen desconocido que se repetía cada 12 segundos cambia el rumbo de la nave y sus prioridades. La tripulación es despertada y deben comprobar qué y de quién es la señal. Tres de los tripulantes avanzan por el rocoso planeta y descubren una gigantesca nave de origen extraterrestre, avanzan por su interior y descubren una forma de vida, seguramente el piloto de la nave, totalmente fosilizada. Lleva mucho tiempo allí y no son capaces de saber que es exactamente, al lado de ese descubrimiento encuentran un gran agujero, por el que baja uno de ellos. Allí hay una cantidad abrumadora de lo que parecen ser huevos, en su interior hay vida. Uno de esos huevos eclosiona y de él sale una especie de cangrejo con cola que se adhiere a la cara del terrícola, paralizándolo, dejándolo en coma pero suministrándole oxígeno. Los otros dos humanos llevan al herido a la nave y a partir de aquí creo que todos conocéis lo que le pasa a la tripulación del Nostromo, a la Teniente Ripley y al misterioso Octavo pasajero. Eso era Alien. La mejor película de ciencia ficción/terror de la historia que aún siendo de 1979 aún hoy no ha sido superada. Su director Ridley Scott firmó una obra maestra y a partir de aquí el universo “Alien” fue creciendo en diversas películas, dirigidas por diferentes grandes directores, cada uno con su estilo, sus neuras y sus manías, pero todos fieles a la idea base que hicieron de esa Quadrilogía una obra imprescindible para los amantes del género, como es mi caso. 


Como digo, “Alien” (79) de Ridley Scott es insuperable, ninguna de sus secuelas ha podido superarla pero ojito, que los otros tres films son cojonudos, mantienen el tipo y aportan un extra a la historia. James Cameron retomó la historia en 1986 con “Aliens”, en el 92 David Fincher entregó la tercera entrega que parecía el fin, fue algo polémica la cinta pues a Fincher le recortaron casi 40 minutos al inicio que al verlos resultan imprescindibles. Peliculón nada bien considerado. Finalmente cerró la saga en 1997 Jean Pierre Jeunet con “Resurrection”. Tal vez la más floja de todas pero desde luego para nada mala película. Un servidor como buen seguidor de la saga no tardó en hacerse con el pack “Quadrology” de hace unos años y en un acto de locura un fin de semana torturé a mi esposa viendo el primer film normal y luego versión extendida, el segundo normal y luego versión extendida y así hasta llegar al cuarto versión extendida y final algo distinto. Por supuesto las entrevistas, los making off, los diseños, la evolución del “alien” etc, etc… no faltaron a la cita. Así pues cuando llegó la noticia de que Ridley Scott quería cerrar el círculo y retomar Alien casi todos los fans nos alegramos pero también nos acojonamos pues daba miedito que la cagara. El proyecto era “Prometheus” y al parecer sería una especie de precuela con vida propia.


El sábado pasado visualicé el nuevo film de Ridley Scott. Mi opinión? Pues que a pesar de saber lo que va a pasar y aún teniendo algún que otro personaje flojete el resultado es francamente notable. No es mejor que Alien (79), obviamente, pero no es peor que las otras tres películas de la saga. Es una precuela? Sí. Pero una vez enlaza con la “Alien” original decide tomar un camino paralelo para montar muy posiblemente una trilogía propia. En eso nada ha cambiado, la pasta es la pasta. No molaría que James Cameron hiciese la segunda parte de Prometheus? Sería la leche. Pero bueno, vamos al caso. El origen de la especie humana, su creación parece tener una respuesta en un sistema extrasolar, concretamente en una luna de un planeta extraño. La corporación Weyland (la misma que hace volver a Ripley al planeta que casi acaba con ella en Aliens) crea una misión para descubrir ese origen y saber quién creo al ser humano. La nave Prometheus llega a su destino y por supuesto descubre el pastel. Existe una raza similar a la humana pero de un tamaño mucho mayor y una tecnología descomunal capaces de dominar el tema adn y crear especies nuevas. Esos tipos nos crearon pero no hay rastro de ellos. Los tripulantes descubren que esos seres estaban creando otra especie alternativa, una especie de gusanos/cangrejos que acaban atacando a la tripulación. Resumiendo: esos creadores de los humanos se disponían a enviar a esa especie “asesina”  a la Tierra para destruirnos, porqué? Ya lo explicarán en otra ocasión. La cosa es que uno de esos “creadores” sigue vivo, intenta salir con la nave hacia la Tierra pero finalmente es destruido y su nave con los bichejos acaba estrellándose, toda la tripulación muere excepto la protagonista y el androide…. Y el bichejo que se mete en el cuerpo del “creador” y acaba por convertirse en el “Alien” que conocemos. Cienciaficción pura y dura, de filosofía barata nada de nada. No profundiza en la metafísica ni en los porqués. Mejor.



El nexo de unión reside en el momento cuando en “Alien” reciben esa señal de socorro/alerta que viene de la nave del creador al que llaman “ingeniero”. Vemos la nave hecha trizas, la misma que descubren luego los de la “Prometheus”. Vemos los huevos de Alien como los vimos en Prometheus. Así que de ahí viene todo. El androide y la superviviente acaban tomando otra nave alienígena y van en busca de esos creadores, de los ingenieros, por ahí seguirá la nueva saga. En cambio, años más tarde la teniente Ripley a bordo de la Nostromo aterrizaría para responder a una llamada de socorro. Todo muy bien ligado y todo muy en la misma línea. En cuanto a los actores, todos cojonudos. Diez absoluto para el androide interpretado por Michael Fassbender y un notable para la nueva heroína espacial, Noomie Rapace. La estética, acojonante, todo muy “alien”. Y el director retomando el buen pulso, y dándonos lo que queríamos. La verdad es que sean mejores o peores las películas, la estética de los films de Scott es impecable y este film no es menos. Respuestas y una nueva aventura. Muchos la criticarán por no llegar al nivel de “Alien” pero cuantos films lo ha hecho desde entonces? Ya os lo digo yo, ninguno. Digna sucesora o precuela, dignísima película con grandes momentos, con escenas memorables y con su justa tensión terrorífica. Y aunque a partir de ahora se aleje de mi “Alien” tengo unas ganas tremendas de ver ese segundo film de “Prometheus”. Por cierto, el ejercicio de ver “Prometheus” y al día siguiente la “Alien” original no tiene precio, seguiremos con toda la quadrilogía one more time. Ridley Scott cerró el círculo casi cuarenta años después. Agradecido le estoy. 
Como estoy sin un centavo he seguido rebuscando en mis estanterías libros interesantes que por una razón u otra cayeron en el olvido. Hace un par de semanas encontré “Cómo me quedé calvo” del joven escritor holandés Aaron Grunberg que vete tú a saber quién me lo dejó que yo, además de quedármelo vilmente, abandoné y olvidé sin remordimiento alguno. Recuerdo que me interesé por él debido a la curiosa historia de su autor. Vamos por partes, el tal Aaron Grunberg es muy conocido por la tierra de los tulipanes, aunque yo, la verdad, no sabía quién era. El tipo firmó este libro bajo el pseudónimo de Marek Van der Jagt, que es el mismo personaje que protagoniza el libro en cuestión, así que el artefacto se presentó como una especie de autobiografía de un nuevo autor. La historia fue ganado adeptos y se comenzó a buscar al tal Van der Jagt. Tenía dirección postal e incluso salía una foto suya en la primera edición del libro. Pero el de la foto no era Grunberg, tampoco Marek, al parecer era un tipo al que Grunberg hizo una foto en sus vacaciones y plantó su jeto allí, en la contraportada. El libro de Van der Jagt fue nominado a varios premios, se rumoreaba que era de Grunberg aunque él lo negaba rotundamente pero algunos estudiosos decían que estaba claro que su estilo era el mismo y que con total seguridad eran la misma persona. En efecto, al ganar no sé que prestigioso premio, Grunberg, reconoció con regocijo la autoría de la novela. Yo me enteré de todo esto y pedí (o robé) el libro a alguien, no recuerdo a quién, pero después de mi fechoría, como dije, lo abandoné a su suerte. Hace unas semanas lo rescaté y en una tarde me lo zampé. La verdad es que me ha decepcionado un poco la búsqueda del amour fou, junto a su extraña familia y su mini-pene. Por momentos la historia engancha y tiene gracia pero acaba flojeando en mi modesta opinión. Si alguien que me conoce lee esto y se acuerda que su estimado libro desapareció que alce la voz y este humilde marciano se lo devolverá rápidamente. Y nada más, tal vez ha sido el primer resbalón de media docena de libros que en estos últimos meses me han encandilado, ahora espero una nueva remesa en mi próximo cumpleaños terrícola que está a la vuelta de la esquina y claro, tengo intención de hacerme con dos libros de blogueros de postín: “La muñeca rusa” de Juan Miguel Contreras (Caimán sincopado) y “En los antípodas del día” de Gonzalo Aróstegui Lasarte (Ragged Glory). En eso estamos terrícolas.
MUMFORD & SONS
BABEL (2012)
WHISPERS IN THE DARK


La Tempestad arrasó con todo. Pero no hablo de la devastadora “Sandy” si no más bien del “Tempest” de Dylan. Desde que llegó a mi hogar en Septiembre ha dejado sin respiración a cualquier otro artista, ahogando sus canciones e inundando sus proyectos que lógicamente, en mi hogar, no han conseguido salir a flote. Como suele decirse, después de la Tempestad viene la calma, así pues los discos que un servidor dejó reposar están entrando con calma y paso firme en mi humilde morada. La calma, la clase y el savoir faire lo pone Van the Man con su magnífico disco (otro más), la decepción la ponen los Band of Horses que como sabéis no han llegado a engatusarme, el goce lo pone Tito Neil, y la sorpresa, y sí, leéis bien, sorpresa, la ponen los londinenses Mumford and Sons con ese siempre difícil segundo disco. No lo tenían fácil Marcus Mumford y sus muchachos pues su puesta en escena del 2009, aquel maravilloso “Sigh no more”, gustó a propios y a extraños. No conozco a un solo terrícola que habiendo escuchado el disco no le haya llegado al alma. Fue la sorpresa de final del 2009 principios del 2010, pero era un hype? Serían ese típico grupo de un sólo disco, sería su segunda obra una pifia o sería la confirmación de algo grande, poderoso y coqueto? Chi lo sa. Las críticas leídas me dejaban extrañado pues todos aquellos que los habían alabado ahora les daban cera por doquier, luego vino mi primera escucha que me dejó tibio pero ojo, que estaba bajo el influjo del maestro de Duluth y ese encantamiento no se lo quita uno de encima así como si nada. Una vez repuesto del embrujo de Bob me decidí a darle otra oportunidad al disco de los Mumford porque su debut me la puso dura, su debut me dio felicidad y tardes de gloria, porque aquel era un disco muy bueno joder, tenía lo que tenía, estaban “Sigh no more”, “The cave”, “Winter winds”, ah! Y “Little lion man”, Oh! Qué delicia, y ese banjo, esa mandolina, esa voz poco habitual, ese americanismo londinense.... Pues sí, le dí una segunda escucha y me supo a gloria.... 


Mumford & Sons - “Babel” (2012): 01.- Babel/ 02.- Whispers In The Dark/ 03.- I Will Wait/ 04.- Holland Road/ 05.- Ghosts That We Knew/ 06.- Lover Of The Light/ 07.- Lovers' Eyes/ 08.- Reminder/ 09.- Hopeless Wanderer/ 10.- Broken Crown/ 11. Below My Feet/ 12. Not With Haste. 

Ahora es cuando no es que me moje es que me tiro al Tamesis de cabeza, o no, mejor de bomba que uno está mayor y no quiero darme un barrigazo. Ahora es cuando lo suelto y me quedo tan pancho. Sí, “Babel”, es mejor que “Sigh no more”, sin duda alguna. Mejor en términos gererales, mejor acabado, más grande, con mejores canciones, sí, lo que leéis.Tremebundo aunque esa no era la palabra que buscaba, la palabra, es, joder, épico. Sí, suena poderoso y ambicioso, le dan aquello que le faltaba a “Sigh no more”, le dan esa fuerza que tienen en directo pero que a su debut parecía faltarle. Desde el inicio con “Babel” refuerzan aquello que nos ofrecieron en el debut, un inicio de traca con un poker de canciones de esos que te dejan con la boca abierta y el culo prieto, a saber: Babel, Whisper in the dark (que a mi hija le encanta, se pone bailonga con ese tremebundo final), I will wait y Holland road. Banjo, melodías exquisitas que hacen que los pies se nos vayan solos, mandolinas, y esa Holland Road, qué maravilla, qué preciosidad. Como digo ese inicio te hace saltar la boina, fijo. Mejoran como grupo y como escritores, hay más que buen ritmo y melodías en las canciones, hay mensaje y hay magia. “Ghost that we knew” y “Reminder” son unas joyitas escandalosamente bellas. Y “Broken crown”, OOOOh! Y ese final bonico del to con “Not with haste”... , delicioso. Los Mumford and Sons además de haber parido dos discos cojonudos tienen el honor de estar entre las nuevas bandas que encandilan al gran Bob, al maestro Dylan y eso no es moco de pavo. Esto es un discazo y punto.