Si me dijesen que Ridley Scott no es el verdadero autor de “Alien” y “Blade Runner” seguramente lo creería a pies juntillas. Ambas películas que datan respectivamente de 1979 y 1982 siguen siendo a día de hoy todo un referente insuperable de la ciencia-ficción, dos películas de culto del copón y seguramente para un servidor junto a “2001” las películas más interesantes del género (amén de “La Cosa” de Carpenter que es mi debilidad). Scott realizó esas dos películas o eso dicen los créditos y luego a mi parecer sólo ha realizado regulerías de las cuales algunas son para sonrojarse por lo patéticas y sobrevaloradas. “Thelma & Louise”, “1942”, “Tormenta blanca”, guagh! “La teniente O’Neil”, la mierdaca de “Gladiator”, “Hannibal”!!!! No sigo porque empezaría a creer lo que dije al principio. Alien y Blade Runner no son suyas. No lo pueden ser. Estamos ante un nuevo caso a lo Milli Vanilli? No lo sé, no tengo pruebas pero lo intuyo, lo sé, me lo dice el corazón. Siendo justos y eliminando esas dos peazos de películas por las que uno ya se ha ganado el cielo y puede hacer lo que le venga en gana habría que destacar su primer film “Los duelistas”, esa joya olvidada que es “Legend”, “Black hawk down” y el film que hoy nos ocupa y que recuperé ayer, “Black Rain”.
Sinopsis: Nick Conklin (Michael Douglas) y Charlie Vincent (Andy García) son dos policías de Nueva York a los que se les encargan la misión de escoltar a un peligroso asesino de la Yakuza hasta Japón. Pero, una vez en el aeropuerto de Osaka, el detenido se escapa. Los dos agentes no tendrán más remedio que colaborar con la policía local para intentar atraparlo, una peligrosa misión que los conduce a los bajos fondos de la ciudad nipona, donde se verán envueltos en una encarnizada guerra entre bandas rivales de la mafia japonesa.
La recordaba mejor. Mucho mejor. No os voy a engañar. Ha envejido peor incluso que la duquesa de Alba. De todas formas sigo pensando que es un buen film, fiel a su época que contaba con una estrella en toda regla, un Michael Douglas que, no por llevar la contraria sino porque lo creo de verdad, me parece un gran actor a pesar que aquí esta algo sobreactuado y pasado de vueltas. Un Andy García jovencísimo y convincente, y un Takakura Ken que en ningún momento le pierde la réplica a ninguno de esos dos pájaros. El film bebe de la esencia de finales de los ochenta-principios de los noventa donde abundaban las películas de compis policías, algunas veces de diferentes países, donde uno es el loco/bueno traumatizado y otro el estirado/remilgado compañero que acaba pillando la del pulpo. En este caso Scott se había visto tropecientas veces el “Yakuza” de Mitchum y tal vez pensó que darle una estética a Japón a lo Blade Runner sería garantía de éxito. Y lo fue, en su época lo fue, pero hoy queda todo algo viejuno, casposo, demasiado típico. La violencia por eso va en aumento y acaba por convencer y gustar, la trama también pero nos deja ese sabor de “thriller” decepcionante que podría haber sido la repanocha. Ah! La banda sonora apesta. Nada más, la recordaba mejor y me decepcionó algo pero a estas alturas sólo me sirve para asegurarme que Scott es un regulero y que habría que investigarle por si las aventuras de Ripley y Deckard son fruto de un buen trabajo suyo, de suerte, de la combinación de ambas o simplemente las rodó otro. Quién sabe. Si quiero ver a Yankis en la tierra de sol naciente me quedo con Mitchum y su Yakuza que, ojito, también contaba con Takakura, más varonil no se puede ser.
Sinopsis: Nick Conklin (Michael Douglas) y Charlie Vincent (Andy García) son dos policías de Nueva York a los que se les encargan la misión de escoltar a un peligroso asesino de la Yakuza hasta Japón. Pero, una vez en el aeropuerto de Osaka, el detenido se escapa. Los dos agentes no tendrán más remedio que colaborar con la policía local para intentar atraparlo, una peligrosa misión que los conduce a los bajos fondos de la ciudad nipona, donde se verán envueltos en una encarnizada guerra entre bandas rivales de la mafia japonesa.La recordaba mejor. Mucho mejor. No os voy a engañar. Ha envejido peor incluso que la duquesa de Alba. De todas formas sigo pensando que es un buen film, fiel a su época que contaba con una estrella en toda regla, un Michael Douglas que, no por llevar la contraria sino porque lo creo de verdad, me parece un gran actor a pesar que aquí esta algo sobreactuado y pasado de vueltas. Un Andy García jovencísimo y convincente, y un Takakura Ken que en ningún momento le pierde la réplica a ninguno de esos dos pájaros. El film bebe de la esencia de finales de los ochenta-principios de los noventa donde abundaban las películas de compis policías, algunas veces de diferentes países, donde uno es el loco/bueno traumatizado y otro el estirado/remilgado compañero que acaba pillando la del pulpo. En este caso Scott se había visto tropecientas veces el “Yakuza” de Mitchum y tal vez pensó que darle una estética a Japón a lo Blade Runner sería garantía de éxito. Y lo fue, en su época lo fue, pero hoy queda todo algo viejuno, casposo, demasiado típico. La violencia por eso va en aumento y acaba por convencer y gustar, la trama también pero nos deja ese sabor de “thriller” decepcionante que podría haber sido la repanocha. Ah! La banda sonora apesta. Nada más, la recordaba mejor y me decepcionó algo pero a estas alturas sólo me sirve para asegurarme que Scott es un regulero y que habría que investigarle por si las aventuras de Ripley y Deckard son fruto de un buen trabajo suyo, de suerte, de la combinación de ambas o simplemente las rodó otro. Quién sabe. Si quiero ver a Yankis en la tierra de sol naciente me quedo con Mitchum y su Yakuza que, ojito, también contaba con Takakura, más varonil no se puede ser.
Probablemente no estemos ante una seriaca del copón, ni una obra maestra, puede que ni tan solo estemos ante algo memorable que permanecerá en nuestra mente durante años. Puede, qué carajo, que ni si quiera sea buena pero a mi me entretiene como una cosa mala. Tampoco es que los vampiros, hombre-lobos, hadas, metamorfos, etc, etc sean mi debilidad pero True Blood sabe jugar sus cartas y acaba por engatusarme, de acuerdo que lo hace a base de sexo calenturiento pero bueno, cada uno utiliza lo que puede. La primera temporada de la serie me gustó mucho, la segunda me dejó asqueado pues su trama principal era realmente penosa pero mira por donde, qué cosas tiene la vida, que me decido a darle una oportunidad a la tercera cuando ya daba a la serie por perdida y el resultado es más que satisfactorio. Puede incluso que sea la mejor temporada hasta la fecha. La trama está muy bien y la profundidad y ángulos que les dan a los personajes, especialmente a la pareja vampírica protagonista, está más que bien. No os pretendo convencer para que la veáis, la verdad es que os la podéis saltar sin tener remordimientos de perderos algo cojonudo, pero si lo que queréis es ver algo entretenido que no os haga pensar en exceso, que os divierta, algo pasado de vueltas y a la vez os ponga en ocasiones cachondos pues esta es una gran serie para ello. Yo acabé ayer la tercera temporada, la cuarta ya está en danza por yanquilandia, pero antes de entregarme a dicha temporada y a la nueva de Fringe me pondré algo serio, me entregaré a alguna miniserie británica, me merendaré la segunda temporada de Treme que tengo pendiente de hace unos meses y esperaré como agua de mayo lo nuevo de Boardwalk Empire, serie que sin duda tiene pinta de ocupar el podio de preferidas junto a The Wire y The Sopranos. De momento, y visto lo visto, esas son mis mejores opciones. Si conocéis alguna otra interesante no dejéis de dejar vuestro comentario.
PAUL SIMON
PAUL SIMON (1972)
HOBO BLUES (versión casera de Juan y Manoli)
PAUL SIMON (1972)
HOBO BLUES (versión casera de Juan y Manoli)
Ayer Paul Frederic Simon cumplió la nada desdeñable edad de 70 años en plena forma. Atrás queda una carrera llena de éxito que nos ha dejado más de media docena de discos indispensables, obras maestras, clásicos nikochianos o como cojones queráis llamarles. Tanto con Garfunkel como en solitario su colección de canciones es muy difícil de igualar y eso que el hombrecillo de New Jersey ha tocado todos los palos habidos y por haber. Su nuevo y flamante disco llamado “So beautiful or so what” está, en mi opinión, a la altura de sus grandes obras recuperándose de un periodo donde no había estado excesivamente fino, ya que desde “Songs from the Capeman” (1997) hasta “Surprise” (2006) no había firmado un paquete musical de indiscutible calidad a pesar de encontrar en aquellos discos siempre canciones espectaculares que nos confirmaban que el que tuvo retuvo. Para celebrar esta fecha un servidor se hizo el día del pilarín con un par de sus clásicos en una edición con extras y otras mandangas, los discazos en cuestión son “Paul Simon” (1972) y “There goes rhyming Simon” (1973), así pues llevo toda la semanita repasando su discografía, poniéndome los pelos de punta cuando nos deleitaba con Garfunkel y disfrutando de “Graceland” por supuesto. Por cierto, se dice, se rumorea y creo que ayer se confirmó que Paul Simon hará una gira mundial con los Ladysmith Black Mambazo o lo que queda de ellos para celebrar el 25 aniversario de su obra maestra, mis esperanzas de que Paul pase por Barcelona o por España son nulas pero siempre podrá ser posible una escapadita a algún país civilizado para verle por primera y última vez en directo, y ojo, que si está como en el concierto que se puede ver a cachitos en youtube que ofreció para iTunes la cosa puede ser de traca. Nada más terrícolas, no sabéis la suerte que tenéis de tener entre vuestra especie a Paul Simon, Gabriel, Dylan, Jagger, Richards, Clapton, Young, los Davies, Townshend, McCartney, Weller, Costello, etc, etc… El día que desaparezcan estos pájaros quién nos quedará? eh? quién? los Gallagher? Gracias Paul por tu buen hacer y por las horas que me has acompañado y acompañarás en mi vida, no sabes las veces que me has ayudado a soportar un mal día. Mi hija, mi esposa y yo te damos mil gracias. Por cierto, Kodachrome vuelve loca a mi Arlet, no para de aplaudir al final. Otra fan más para la saca! So mama don't take my Kodachrome, mama don't take my Kodachrome, mama don't take my Kodachrome, awaaaaaayyyyyyyyy!!!!
Sí, soy un fan incondicional de Peter Gabriel. Siempre me ha parecido un genio a pesar que injustamente no se le reconoce como tal y se le pone siempre en segunda línea cuando se suele citar a los grandes de la música. Me parece un tipo que siempre ha hecho lo que le ha venido en gana y siempre lo ha hecho con una calidad media cercana al sobresaliente. Su carrera con Genesis no puede pasar desapercibida para el populacho, si bien es cierto que la falta de hits le resta cierta inmediatez y punch también lo es que sus discos progresivos y conceptuales son toda una delicia cuando se profundiza en ellos. No nos engañemos, no es plato de fácil digestión pero tampoco lo es la fabada de jabalí y sin embargo me pirro por ella.
En mi opinión el doble “The Lamb Lies Down On Broadway” es algo indispensable en la música, un imprescindible, un puto clásico nikochiano. Como digo si a alguien que no ha escuchado nunca al señor Gabriel le da por ponerse el disco y empezar por el track 5, “In the Cage”, puede que le de un patatús. A mi me enloquece pero entiendo que se le atragante a muchos. Y es que a Peter o le odias o le amas. Yo le adoro. Aquel disco además de sus locuras traía una serie de canciones bonicas del to: “Cuckoo Cocoon”, “The Gran Parade of Lifeless Packaging”, “Counting of Time”, “The Carpet Crawlers”, etc, etc.. Lo hizo y se fue para tomar un camino en solitario que quita el hipo. Como bien decía mi archienemigo en la retina queda “So” como su obra magna pero para no faltar a la verdad sus tres primeros discos son una prueba de su enorme talento, una trilogía al alcance de muy pocos, siendo el segundo mi favorito de todos. Su carrera ha ido de más a menos aunque últimamente está dando síntomas de volver por sus fueros. El año pasado parió aquel interesantísimo álbum de versiones llamado “Scratch My Back”. “Heroes” de Bowie, “The boy in the Bubble” de Simon, “Philadelphia” de Young, “The power of the heart” de Reed, “Listening wind” de Byrne.., incluso el exitazo “Flume” de Vernon o “My body is a cage” de los Arcade Fire pasado por su túrmix particular. Una delicia para fans tanto de Gabriel como de los pájaros a los que rinde tributo. Delicioso.
Peter Gabriel - “New Blood” (2011): 01.- The Rhythm of the Heat/ 02.- Downside Up (ft. Melanie Gabriel)/ 03.- San Jacinto/ 04.- Intruder/ 05.- Wallflower/ 06.- In Your Eyes/ 07.- Mercy Street/ 08.- Red Rain/ 09.- Darkness/ 10.- Don’t Give Up (ft. Ane Brun)/ 11.- Digging in the Dirt/ 12.- The Nest that Sailed the Sky/ 13.- A Quiet Moment/ 14.- Solsbury Hill (bonus track).
Este 2011 su nuevo proyecto sigue pareciendo un acto de valor. Puede que un capricho y claramente estamos ante una revisión a su propio material un autohomenaje, un nuevo enfoque, una nueva perspectiva, sin duda, sangre nueva para alguno de sus clásicos. Arropado por una orquesta Gabriel despacha una ristra de canciones cojonudas que a sus seguidores nos saben a gloria. Es una gozada escuchar su nuevo y flamante disco, es un viaje por la historia de Gabriel que más o menos es la nuestra pues un servidor ha ido creciendo con sus discos, y ese regusto a clásico por las cuerdas, los violines y otras mandangas hacen que tengamos la sensación de estar escuchando una banda sonora de un biopic de Peter. Pero no, es un caprichito de Gabriel. Un regalo a sus fans. Un caramelito. No faltan las sensacionales San Jacinto, Don’t give up, Mercy Street, Red Rain, Diggin in the dirt, Solsbury Hill…. Oh! Qué bueno todo. Para los oídos vírgenes de música de Gabriel es recommendable no sea que les dé una indigestión comenzar por la compilación “Shaking the tree” y continuar por “So” luego si gusta que cada uno elija su camino. Como dije este “New Blood” es para fans y seguidores acérrimos. Un lujazo.
En mi opinión el doble “The Lamb Lies Down On Broadway” es algo indispensable en la música, un imprescindible, un puto clásico nikochiano. Como digo si a alguien que no ha escuchado nunca al señor Gabriel le da por ponerse el disco y empezar por el track 5, “In the Cage”, puede que le de un patatús. A mi me enloquece pero entiendo que se le atragante a muchos. Y es que a Peter o le odias o le amas. Yo le adoro. Aquel disco además de sus locuras traía una serie de canciones bonicas del to: “Cuckoo Cocoon”, “The Gran Parade of Lifeless Packaging”, “Counting of Time”, “The Carpet Crawlers”, etc, etc.. Lo hizo y se fue para tomar un camino en solitario que quita el hipo. Como bien decía mi archienemigo en la retina queda “So” como su obra magna pero para no faltar a la verdad sus tres primeros discos son una prueba de su enorme talento, una trilogía al alcance de muy pocos, siendo el segundo mi favorito de todos. Su carrera ha ido de más a menos aunque últimamente está dando síntomas de volver por sus fueros. El año pasado parió aquel interesantísimo álbum de versiones llamado “Scratch My Back”. “Heroes” de Bowie, “The boy in the Bubble” de Simon, “Philadelphia” de Young, “The power of the heart” de Reed, “Listening wind” de Byrne.., incluso el exitazo “Flume” de Vernon o “My body is a cage” de los Arcade Fire pasado por su túrmix particular. Una delicia para fans tanto de Gabriel como de los pájaros a los que rinde tributo. Delicioso.
Peter Gabriel - “New Blood” (2011): 01.- The Rhythm of the Heat/ 02.- Downside Up (ft. Melanie Gabriel)/ 03.- San Jacinto/ 04.- Intruder/ 05.- Wallflower/ 06.- In Your Eyes/ 07.- Mercy Street/ 08.- Red Rain/ 09.- Darkness/ 10.- Don’t Give Up (ft. Ane Brun)/ 11.- Digging in the Dirt/ 12.- The Nest that Sailed the Sky/ 13.- A Quiet Moment/ 14.- Solsbury Hill (bonus track).Este 2011 su nuevo proyecto sigue pareciendo un acto de valor. Puede que un capricho y claramente estamos ante una revisión a su propio material un autohomenaje, un nuevo enfoque, una nueva perspectiva, sin duda, sangre nueva para alguno de sus clásicos. Arropado por una orquesta Gabriel despacha una ristra de canciones cojonudas que a sus seguidores nos saben a gloria. Es una gozada escuchar su nuevo y flamante disco, es un viaje por la historia de Gabriel que más o menos es la nuestra pues un servidor ha ido creciendo con sus discos, y ese regusto a clásico por las cuerdas, los violines y otras mandangas hacen que tengamos la sensación de estar escuchando una banda sonora de un biopic de Peter. Pero no, es un caprichito de Gabriel. Un regalo a sus fans. Un caramelito. No faltan las sensacionales San Jacinto, Don’t give up, Mercy Street, Red Rain, Diggin in the dirt, Solsbury Hill…. Oh! Qué bueno todo. Para los oídos vírgenes de música de Gabriel es recommendable no sea que les dé una indigestión comenzar por la compilación “Shaking the tree” y continuar por “So” luego si gusta que cada uno elija su camino. Como dije este “New Blood” es para fans y seguidores acérrimos. Un lujazo.
Domingo tarde-noche. Bebé de ocho meses bañada, cenada y acunada. Cena preparada. Un servidor y esposa se disponen después de muchísimo tiempo con suma paz y tranquilidad a repanchingarse delante del televisor dispuestos a meterse entre pecho y espalda una de esas fantásticas miniseries inglesas. La elegida no es otra que esa maravilla de tres capítulos de ITV llamada “Whitechapel”. Al parecer y ahora que me informo lo único que hicimos es ver la primera temporada, la segunda que ya se estrenó hace un tiempo caerá hoy en mis manos a más tardar. Qué alegría me han dado con esta noticia! El próximo domingo caerá la season 2. Pues bien, rectifico. Ayer nos metimos entre pecho y espalda la primera temporada de “Whitechapel” ambientada en el Londres de nuestros días donde un aspirante a jefe de policía, novato, engreído y pijo es asignado a un simple caso de asesinato para ganar puntos y simpatía delante del populacho y de la prensa. Lástima que el asesinato es el primero de cinco. Pues se encuentra con un imitador de Jack el Destripador, que no sólo le imita sino que comete los asesinatos los mismos días y horas, bajo las mismas circunstancias, dejando falsas pistas, esos sí, en el 2008 en vez de en 1888. Por supuesto, como es habitual en las series inglesas, la actuación es impecable. El guión es de lujo y en este caso la ambientación te deja anonadado. Seriaca del copón bendito. No hay mucho nuevo que contar, todo sigue las pautas del típico serial killer, todo más o menos sigue las pautas normales de pistas falsas, sospechosos que lo parecen pero no lo son, detective no aceptado por sus compañeros ni por la comisaría que acaba encajando a la perfección y al final, claro, el asesino era alguien muy cercano a todos ellos, invitándonos a descubrirlo. Sí, todo está manido pero aquí se presenta con una clase no habitual para los tiempos que corren. Un saber hacer que parecía perdido y que sólo los ingleses parecen ya brindarnos como por ejemplo con "Sherlock", "Red Riding", "Crimsol petal..", "The Shadow Line".., etc, etc... Os la recomiendo a ciegas, no os arrepentiréis.


