THE DUKE & THE KING
NOTHING GOLD CAN STAY (2009)
IF YOU EVER GET FAMOUS

El noveno disco de estudio de Pearl Jam ha caído hoy mismito en mis manos, supongo que escuchar la opinión de Guzzest sobre este nuevo trabajo de los de Seattle sería lo correcto o al menos sería más adecuado pues para mi archienemigo los de Vedder son una banda de referencia. Si somos justos o simplemente realistas Pearl Jam es de los pocos grupos de rock de calidad que pululan por la escena musical, hablando claro, sus tres primeros discos son tremendos, perfectos, putos clásicos, sobretodo aquel “Ten” de 1991 que creció a la sombra de aquel mitificado “Nevermind” de Nirvana aunque en mi opinión, siendo los dos buenísimos, el de los Pearl Jam ha envejecido o madurado muchísimo mejor y en la actualidad suena fresco, como un clásico indiscutible que mejora aún más en la reedición que apareció a mediados de año. Después de aquellos tres discos impecables vino un periodo de bajón, o de acomodamiento depende como uno lo vea, no faltaban grandes canciones pero los discos en términos generales se resentían. En el 2002 con “Rioct Act” dieron síntomas de mejoría y en el 2006 con “Pearl Jam” volvieron a dar un golpe de autoridad. Un discazo que he de reconocer no supe ver en su momento y que empecé a cogerle el tranquillo después de asistir con Guzzest al concierto de Badalona. Un gran concierto, sí señor.

“Backspacer” : 1.Gonna See My Friend; 2.Got Some; 3.The Fixer; 4.Johnny Guitar; 5.Just Breathe; 6.Amongst The Waves; 7.Unthought Known; 8.Supersonic; 9.Speed Of Sound; 10.Force Of Nature; 11.The End

“Backspacer” es el título del nuevo álbum, lo primero que llama la atención es la continuidad lógica con su trabajo anterior y su vuelta a la primera época, luego que los temas más o menos rondan todos los tres minutillos y luego, como no, alguna que otra cancionaca. A pesar de que en algunos medios se crítica la comercialidad del primer single, “The fixer”, a mi el tema me parece cojonudo, vale que es simple y directo, y qué?, es sólo rocanroll pero me gusta… Pero este tema no es precisamente lo mejor del disco, sólo al escuchar el inicio con “Gonna see my friend” uno sabe que el disquito de marras no le va a defraudar para nada, vaya temita, me cago en diez que bueno es el condenado. “Got some” no se queda atrás incluso a pesar de esas guitarras ochenteras pero es que Vedder canta de lujo, que vozarrón tiene el tipo!!. “Johnny guitar” es más normalita aunque capta perfectamente el estilo del grupo, pero de notable no baja aunque es una de las que así de primeras no me ha acabado de enganchar a diferencia de “Just breathe” y “Amongst the wave” donde bajan un poco el pistón, ofrecen una baladita mística y un medio tiempo con una guitarra exquisita respectivamente que quitan el hipo. “Unthought know” es en mi opinión la más flojita del paquete, pero ya digo que sólo llevo tres escuchas (en dos horas, claro) y es que me remite a rock de estadio y me rechinan los dientes, suerte que luego viene “Supersonic” que me da trempera, vaya riff!!, vaya trallazoooo!!. Para la traca final nos dejan “Speed of sound”, “Force of nature” y “The end” que van bajando la intensidad progresivamente. “The end” concretamente me encanta, un gran final para un muy buen disco.
Entre olivas de kalamata, tzatzikis, musakas, monumentos rocosos descomunales, playas y calitas espectaculares, y paisajes acojonantes he podido escuchar infinidad de discos durante mi estancia en Grecia. Uno de los que me ha causado mejor impresión, qué digo, uno de los mejores y realmente un disco buenísimo que gana con cada escucha situándose entre los mejores del año es el titulado “Nothing Gold Can Stay” del nuevo y magnífico grupo “The duke and the king”. La banda es un dúo, y está compuesto por el músico Robert “Chiken” Burke y por Simon Felice. Sí, sí, estáis en lo cierto, es la cabeza visible de los Felice Brothers que este año también han parido el impresionante “Yonder Is The Clock”. La parejita de marras se saca de la chistera un disco increíblemente bello, espectacular, precioso, intuyo que con el tiempo se convertirá en un clásico nikochiano, claro está que con esta colección de canciones que contiene el disco es fácil dejarme impresionado. En las diez composiciones podemos saborear la esencia de la riqueza musical americana, encontramos folk, americana y pinceladas country, pero sobretodo se nota un retrogusto a soul que te deja encantado. Una puta maravilla de uno de los nuevos grandes de la música americana, este Simon Felice es una bestia parda con un talento descomunal. De su cabeza, de sus manos y de su corazón han salido estas diez canciones que enamoran: “If you get famous” recuerda a unos CSN en plena forma, ya la primera te toca el alma, “The morning i go to hell” es una preciosidad, una delicia, una delicada canción que se repite en mi cabeza una y otra vez, el falsete de “Still remember love” me tiene robado el corazón, el soft-country de “Union street” es simplemente inolvidable, y es que el disco es perfecto de cabo a rabo, por ejemplo “Suzanne” es de lo mejor que he escuchado en mucho tiempo, y “Summer morning rain” supera a cuaquier balada que hayan intentado los REM en la última década, y de la deliciosa “One more american song” que cierra el disco sólo puedo decir que la escuchéis con los auriculares a todo trapo mirando la puesta de sol en Santorini, recordándolo se me pone la piel de gallina. Así pues estamos delante de uno de los mejores discos del año, de esto estoy seguro, es una puta obra maestra, una maravilla que los barceloneses tendremos la oportunidad de escuchar en directo de manera gratuita en el BAM este próximo día 23 a medianoche. Yo desde luego no me lo pienso perder, estáis invitados…
Parece que ha pasado un siglo pero sólo han sido un par de semanas desde que contraje matrimonio con una terrícola. La verdad es que estaba como un flan, es decir, tembloroso y a punto de caramelo, pero aguanté, creo yo, bien el tipo… hasta que comenzaron las copas, pero eso es otro tema. El “Saló de Cent” fue un escenario bellísimo como la novia que estaba de toma pan y moja, el día no acompañó en exceso, llovió y llovió pero justo paró cuando hacia falta. Creo que todo salió bastante bien, yo me lo pasé en grande y eso que era el novio, y me pareció que todo el mundo quedó contento, sobretodo con los aperitivos, la cena y las copas, ah!, y el sitio, el Hotel Me, un sitio pijísimo, con glamour y toda esa mandanga que tanto me gusta. La habitación que el hotel nos regaló esa noche era de superlujo y lo que allí pasó no os lo voy a contar…. Porque puede que pierda todo mi encanto y erotismo…. Luego Nikochana convertida ya en mi maridita y yo marchamos de honeymoon rumbo a Atenas para pasar cuatro día inmersos en la cultura de la piedra antigua y de los museos clásicos, vamos, que nos hemos empapado de toda la rocultura griega. Espectacular chiquets. Y qué decir de la gastronomía, un escándalo. Me pirran las olivas de Kalamata.

Luego, claro, nos dimos un homenaje por las islas Cícladas, tres días en cada una de ellas: Mykonos, Naxos y Santorini, en un nivel lujurioso que por supuesto me ha tenido encantado todos estos días. Mykonos, la verdad, es un poco cartón piedra. La isla se basa en la capital, mu bonita, pero parece hecha expresamente para los turistas, está demasiado explotada, es muy bonita… y muy cara. El resto de la isla es bastante feucho, la condenada no tiene ni un puto árbol pero sus playas ocultas (no las de las fiestuquis gays) son una maravilla. La segunda isla en la que hemos estado, Naxos, me ha sorprendido gratamente. Era para mi la menos conocida y tal vez le que más me ha gustado. Poco turismo, bastante vida griega, buenísimas playas (las mejores) y un mercado antiguo dentro de las murallas que protegían el barrio de Kastro precioso, y no me olvido del portón de piedra gigante que corona la isla. Acojonante. Para finalizar la visita por tierras griegas nos acercamos, como no, vía ferry (coño, que bien funcionan los condenados) a la isla de Santorini, nos alojábamos en unas suites de lujo en Imerovigli, no os podéis imaginar las vistas que teníamos y qué puestas de sol, me cago en diez, si es que uno se siente insignificante. La isla, un encanto. Me ha gustado tanto visitar las islas griegas que pronto volveré, tal vez Corfú sea un gran destino. Bueno, he vuelto con energía, un moreno de lujo, unos cuantos kilos de mas y unos cuantos euros de menos, pero valió la pena os lo recomiendo.

Tras pasar el tiempo su correspondiente, e inevitable, factura debe uno claudicar en la realidad de que estamos, con Blur, ante la mejor banda de pop-rock británico de los 90, de entre las surgidas en esa misma década (por supuesto). Dicho lo anterior si nos ceñimos al equilibrio de esa intangible pero más o menos consensuada dupla “fama/calidad” que hasta el más combativo de los popes (o tocacojones, de a duro la docena, varios -y yo de los primeros-) tiene que acabar aceptando. Particularmente prefiero a los Suede de su hat-trick inicial, y obviando eso creo que el primero de Supergrass (a pesar de esa “allright” de las narices que no he soportado nunca) o el homónimo de Elastica (que no es que sea flor, es que no llega ni a brote de un día -lo que es tener la potra padre, vamos... más allá de que es más o menos sabido que el propio Damon le hizo el disquito a su novia de entonces... pero eso es other tema). Pero no hay nada que hacer, como dije. Más cuando queda evidente que la entonces supuesta “grandeza” de otras bandas (y no solo a los Gallagher me refiero) se limita definitivamente a cuatro singles, ajustados a un momento de demanda concreta, y a pajas diversas de los critiquillos de turno (como tantas y tantas veces -si han conseguido vender al mundo que Radiohead, Travis o Coldplay son cosas a tener en cuenta yo de esos, y si son ingleses ni te cuento, me lo espero todo... que es nada a la postre-). Desde “Leisure” (91) hasta “13” (99) los tipos estos se hicieron con la carrera más estable y regular de la camada... yujuuuuuuú !
Blur dieron con una fórmula invencible, absolutamente falta de conceptos como original o genuino, pero invencible al fin. TODA la música de Blur (como la del 107 % de todas esas bandas encabidas en el fistro aquel del “britpop 90's”, ya que estamos -cambian puntualmente los tótems a adorar pero no el “plagístico” concepto madre-) es un coger prestado continuo de Bowie y Kinks, con visitas esporádicas al posterior doblete Buzzcocks/Undertones cuando de pisar el acelerador con las guitarritas se trata y algo de fanfarria verbenera a lo Madness (muy) de vez en cuando. Lo demás es puro encanto e interpretación del palangana de Albarn y asociados. Quizá el mayor logro de Blur sea meramente el haber aguantado más que sus figurados compañeros de viaje. En mi churrigueresca opinión es eso (básicamente): ninguno ha llegado a la meta pero debe admitirse a estos cuatro el haber llegado más lejos que nadie en el, más o menos, mismo espacio y tiempo (“no ha ganado el más bueno sino el menos malo”, si se prefiere y con perdón).
...Con perdón, si. Aunque solo sea hacia los inicios de los mentados Suede y Supergrass, y de los propios blureros. Que entre unos y otros no dejan de tener canciones de aquí te espero y, mientras esperamos -en vano, me temo- la llegada de unos nuevos Beatles, Clash, Who y cía, es de eso de lo que se trata o, al menos, todo lo que (parece) podemos esperar.
Centrándome ya en Blur, debo ahondar en lo regular de su trayectoria entre el 91 y el 99 en base a sus trabajos de estudio (pasado el cambio de siglo ya se pegarán la ostia padre con el impresentable “Think Tank” ese que es más malo que una picada de tábano de los gordos en los cojones, y a traición, en lo mejor de la siesta). En ese espacio tenemos dos discos que nunca me han acabado de atrapar del todo (“Leisure” y “13”) pero ciertamente dignos, uno muy entretenido y disfrutable si no se busca “nada más” que eso (“The great escape”, a pesar de “universal”), otro que más que digno es ya abiertamente (muy) respetable (“Blur” a pesar de “song 2”), y finalmente un par que se acercan con peligrosidad al “clásico guzzero” (las macedonias pop de “Modern life is rubbish” -que es su álbum más equilibrado de largo si uno se molesta en escucharlo en vez de buscar singles inmediatos- y el archifamoso e implacable “Parklife”, a pesar de las insufribles para mí “boys and girls” y “to the end” -que reflejan lo peor de la banda obviando su deleznable reseña del 2003 en la, siempre debatible, opinión del menda junto a las ya mentadas en los paréntesis anteriores-). En síntesis y desde la humildad (como el que te dije): se recomienda “The great escape” y “Blur” como artefactos lúdico-infalibles que poner de fondo (con sus contados y reseñables momentos afilados en cada uno), se recomienda “Leisure” y “13” solo para completistas que conecten especialmente con las maneras de hacer de la formación, se recomienda (mucho) “Modern life is Rubbish” y “Parklife” (aunque este si lo compráis en vinilo podéis lijar sin miramientos la primera canción de cada cara) para los acérrimos del pop británico de cualquier época en su vertiente más vivaracha y, finalmente, se recomienda “Think tank” a todas las malas personas e hijos de puta del planeta para que lo escuchen en estéreo hasta en su propio velatorio...
Para no hacer la cosa corta y perder así la condición de “espeso” que tanto me ha costado conseguir pongo lo mío sobre “Parklife” (que si bien no es mi favorito si es con el que tuve conocimiento de los tipos a mediados de la década pasada, como casi todo el mundo por otro lado ya que, en efecto -para que negarlo-, los cabritos la liaron parda).

“Girls & boys” es una absoluta y absurda mierdaza pop-dance discotequera con chumba-chumba de drum&bass a lo memoria del Casio PT2 que por otro lado, y si bien por su accesibilidad inmediata para millones les diera a conocer hasta en Plutón, no tiene continuidad en el resto de lo musicalmente ofertado en lo que les queda de década a los muchachos. Salto ya a la novena canción (si si, así a lo burro), “to the end”, y así ya me cargo de una tacada todo lo que más me irrita del asunto... A Blur les puedo perdonar que hagan plagios directos y sin disimule, los grititos bujarriles de cosas como “charmless man” -y si me pillan en un día bueno hasta los “yuuuuújus” de “song2”-, también que solo tengan un disco con coherencia de cabo a rabo en toda su carrera, todo eso y más, en agradecimiento a sus muy buenas canciones (que tenerlas las tienen) pero... lo de “b&g” y sus dos “baladas orquestradas” famosas, “to the end” y “universal”, son para mí lo peor al cubo. Horror, en estado puro.
Por suerte el resto es, en efecto, posiblemente el mejor disco de pop de manual de su década (aplausos -pero sin romperse las manos, no olvidemos las dos calamidades que integra-) en esa relación “fama/calidad” que mentaba al principio de la entrada. Y es que entre las catorce canciones todavía no mencionadas hay carburante para todos los gustos.
Hay baladillas y medios tiempos melosos meritoriamente distintos entre si (que eso me parece muy bien, no se limitan a seguir el patrón preestablecido -del elemento al que “tomar prestado” de turno, of course-, se nota que han trabajado especialmente cada pista de forma única). Así “end of the century”, “badhead”, “this is a low” o “clover over dover” (que para mí es la canción más musicalmente bonita que han hecho nunca -ni los abusivos “lalalalá” o los “oh-oh” de rigor la pueden destruir-), son satisfactorias y apreciables tanto por separado como metidas entre los recovecos del artefacto total. Tenemos artilugios pop de ayer, hoy y siempre -de esos en que los sintetizadores se entremezclan con tino y lo justo para acabar de cuadrar el asunto y no secuestrarlo- como “Tracy Jacks”, “London loves” o “magic America”, de esos que nunca fallan. Y al ser un disco tan ostentoso (que aunque a alguien le joda no deja de ser cierto) y, a su vez, tan indiscutiblemente pop no podían faltar pasajes “diferentes” y/o salidos de contexto. Para la ocasión el minuto y medio a lo “Twiglight zone” de “far out”, o las viñetas circenses de “the debt collector” o la refinitiva “lot 105”. No hay problema, aquí cuela y encajan sin problemas (estos tipos gilipollas no son y juegan la baza de la brevedad en las tres ocasiones para hacerse los enigmáticos con cierto éxito a la par que se cobran tres pistas del álbum... cabroncetes). Luego está “Parklife”, con la famosa colaboración Phil “Quadrophenia” Daniels al frente, que es seguramente la canción más recordada por incontables gentes del combo. De hecho es problamente el himno definitivo de los Blur y, se admite, es más extrañamente adictiva que la madre que la parió. Las más fanfarrieras y aceleradas son “bank holiday” y “jubilee” (la segunda básicamente en el estribillo y la primera en su totalidad), que nos remiten como escribía antes a los Buzzcocks/Undertones de hace ahora treinta años. Muy chulas las dos, claro que si, pero no tanto como mi favorita del disco (dejada ex profeso para el final) “trouble in the message centre”... que lo és, además, desde que me compré el cassete de los mastines hará casi tres lustros. El ritmillo, que parece sacado directamente del “Scary monsters” de Bowie, me ha superado siempre más allá del funcional (sin más, que no es lo mismo que incorrecto) estribillo.
En definitiva, el álbum donde más se acumula aquello que me gusta particularmente de Blur es el anterior “Modern life is rubbish”, y el álbum más accesible -que dió en su momento más al llamado “gran público” lo que de ellos se esperaba- y carne de “bestofes” a mansalva es el posterior “The great escape” pero, con todo, entiendo que “Parklife” es el disco de Blur que todo el mundo debe tener en casa de tener solo uno (que de no tener ninguno yo tampoco enviaría a nadie a la cárcel si nos ponemos exigentes).
Con motivo de su recientemente estrenado “greatest hits” (que debe ser el vigésimo octavo) titulado “Midlife” y su también reciente reunión sobre las tablas (a colación de la cual vienen diciendo/vendiendo que “están mejor que nunca”) supongo que es bastante probable que tengamos nueva referencia de estudio en breve de los sujetos... veremos. En cualquier caso para superar a “Think tank” lo que es complicado no lo tendrían, no.


Pd. El plan, más o menos, preestablecido era cubrirle el tema islero al Nikochan mientras se pone tibio a yogurt hasta casi la tercera semana del mes. Y ya le dejé entrever que la cosa iría de regurgitar posts anteriores (esto de los blur lo he puesto hoy y como soy así de ruin lo encasqueto en sendos espacios sin vergüenza que valga), mayormente de referencias de "sine", de mi propio blog para ahorrar tiempo y eso (y de paso darle un poco de caché al espacio éste, claro, que nunca está de más). Sin embargo, antes de nada, uno se debe a uno mismo y si por algo se caracteriza mi blog ("yo aquí he venido a hablar de mi blog!"), además de por ser una mamarrachada del copón, es por el tema irregularidad (o, como yo prefiero, "inspiración esporádico-selectiva") en el asunto de las apariciones de entradas (puedo estar dos semanas sin poner nada y poner media docena en un mismo día). Así pues es tan posible que en la isla nikochiana aparezcan mañana siete nuevos/viejos posts como que no aparezca nada hasta que vuelva el protagonista del garito ya que además, todo sea dicho, el ínclito puñetero me va a pagar exactamente lo mismo...
Mañana es un gran día. Un día importante que quedará señalado para siempre en mi vida. Desde que me mudé al planeta Tierra he tenido que aprender las costumbres de sus habitantes, a disfrutar de su ingenio y a reírme de sus absurdas manías. Lo que no pensaba yo es que acabaría enamorado de un ser humano. Cosas del destino. La verdad es que tengo la sospecha de que la tiparraca de Nikochana me tira algo en la sopa, estoy casi seguro de eso pero como no tengo pruebas tengo que callarme y permanecer al loro. Volviendo al tema, mañana es un gran día porque me caso, fíjate tú qué cosas, y no penséis que tiene algo que ver el haber recibido la citación de inmigración para echarme del planeta. No. Eso no ha tenido nada que ver a pesar de haber llegado en una patera galáctica y permanecer en la sombra durante años. Me caso porque soy un romántico o eso creo, o porque soy gilipollas, quién sabe. La cosa es que mañana tengo que presentarme en el ayuntamiento rodeado de conocidos y familiares que no entienden muy bien qué narices nos ha pasado por la cabeza para después de catorce años juntos contraer matrimonio, además esta "buena" gente esperan ansiosos un tropiezo, un tartamudeo o cualquier metedura de pata para descojonarse de un marcianito entrañable como yo, si es que mira que soy buena persona. Hoy recuerdo el momento de pedirle que se casara conmigo. Fue en una tratoria italiana en el barrio de Josefov (barrio judío de Praga), por cierto, hacia un frío del carajo. El restaurante hasta la trancas y Nikochan que disimuladamente saca la cajita con el anillo de pedida y… coño, se le cae al suelo y va rodando dos mesas mas allá. Todas las miradas cayeron sobre mi cogote mientras con el culo en pompa y a cuatro patas intentaba coger el anillo de debajo de la mesa. Qué vergüenza, leñe. Pero eso ha quedado en pura anécdota, nada importante. Lo importante está por llegar, a mi lo que me acojona y me tiene en vilo es la ceremonia, en el convite, las copas y el bailoteo me siento como pez en el agua, bueno de agua poca, mas bien como pez en el ron, aighh!!, espero no tajarme mucho en mi propia boda. Luego noche en una suite y desayuno en la habitación para marcharnos de luna de miel dos semanitas a Atenas e islas griegas. Tengo unas ganas de pasearme como me trajeron al mundo por las playas griegas que ni os cuento. Hoy paso las horas como puedo, esperando ingresar en el club de los casados y dejar la soltería, y claro, esta noche habrá que pecar y hacer un polvete de estraperlo como despedida de mi estado civil. Y es que en dos días tengo que cumplir como un machote, uno de soltero y uno de casado, y eso me preocupa porque uno tiene una edad y ya no está para esos trotes. Me despido, volveré a la isla como alienígena casado el día dieciocho o diecinueve, no lloréis, ya no puedo ser vuestro pero podemos ser amigos, no?
FRANK SINATRA
THIS IS SINATRA! (1956)
LOVE AND MARRIAGE

1.- Muriel’s Wedding (La boda de Muriel, 1994)
2.- Four Weddings And A Funeral (Cuatro bodas y un funeral, 1994)
3.- The Corpse Bride (La novia cadáver, 2005)
4.- Bachelor Party (Despedida de soltero, 1984)
5.- My Big Fat Greek Wedding (Mi gran boda griega, 2002)
6.- Father Of The Bride (El padre de la novia, 1991)
7.- My Best Friend’s Wedding (La boda de mi mejor amigo, 1997)
8.- Green Car (Matrimonio de conveniencia, 1990)
9.- The Bachelor (El soltero, 1999)
10.- Runaway Bride (Novia a la fuga, 1999)