Peter Yates es un productor y director inglés que tiene entre sus mejores obras films como Bullit (1968), Breaking away (El relevo, 1979) y Eyewitness (El ojo misterioso, 1981). En 1972 dirigió una película que sin ser uno de sus mejores trabajos a mi particularmente me encantó, el film en la tierra de la bellota se llamó “Un diamante al rojo vivo”, su título original es “The Hot Rock” que viene a ser el típico film setentero de ladrones espabilados, eso sí con un gran sentido del humor cogiendo de referencia tanto a la descacharrante “Rufufú" (1959, Mario Monicelli) como a la estresante, adrenalínica y motorizada "French Connection" (1971, William Friedkin). A veces incluso se permite alguna licencia y nos somete a situaciones totalmente inverosímiles, absurdas, por momentos ridículas que logran arrancarnos mas de una carcajada. Peter Yates consigue un buen cocktail de entretenimiento gracias a una gran historia (algo absurda y simple pero grandísima), un sentido del ritmo cojonudo y un elenco de actores que encabeza el siempre notable Robert Redford. Además de la presencia de Redford, el film cuenta con George Segal, Moses Gunn, Paul Sann y Zero Mostel que no es poca cosa y que casi nos está obligando a darle un vistazo al film.

SINOPSIS: La exhibición de un diamante de incalculable valor en el Museo de Brooklyn despierta la codicia de John Archibald Dortmunder (Redford), que acaba de salir de la cárcel. Con la ayuda de su cuñado y de Allan, un viejo colega, proceden al robo; con tan mala suerte que Allan es atrapado y se traga la joya… John no parará hasta recuperar el diamante, cosa que se le irá complicando enormemente debido a la intromisión del padre de Allan que además es su abogado, del Dr. Amusa que les contrata y proporciona innumerable material (hasta un helicóptero!!) y debido a la espectacular úlcera que sufre John.

“Un diamante al rojo vivo” no es que sea el peliculón del siglo, ni mucho menos el mejor film de Redford, la verdad es que no creo que sea de sus diez mejores trabajos, pero sí es una película divertidísima de la que guardo un recuerdo buenísimo, es un film que aunque no ha envejecido demasiado bien suelo ver mas o menos una vez al año. Por si fuera poco la banda sonora es del mítico Quincy Jones, así que además de recomendaros esta película que seguro os hará pasar un gran rato, sólo me queda deciros una cosita más: Afganistán Bananastán!
Peter Bagge es un dibujante de cómics underground estadounidense, uno de los mas respetados y conocidos junto a Robert Crumb con quién trabajó en “Weirdo”. Yo no lo conocía demasiado, y si me sonaba era por aquel “Apocalypse Nerd” de hace unos años que no he tenido aún la suerte de leer. Así pues conocía la temática de su obra, su estilo de dibujo pero nunca había tenido la oportunidad de hincarle el diente a alguna de sus novelas gráficas. Por suerte estos días estoy viviendo una pequeña fiebre por el mundo del cómic, y gracias a aquel gracioso “Prototipo” del que os hablé hace unos días he comenzado a interesarme por el mundo de las viñetas, así, por casualidad me planté sin comerlo ni beberlo el sábado por la mañana en la tienda Antifaz de Gran de Gràcia, y como bien suponéis, entré a chafardear. Rápidamente me vino a la mente ese estilo de dibujo y el nombre de “Apocalypse Nerd”, busqué y busqué, pero estaba agotado, así que fue fácil darle un vistazo a la saga “Hate” de Bagge. Un vistazo y al minuto ya estaba pagando el volumen 0, al parecer hay 13, así que tendré que ir preparando la chequera porque la cosa me ha gustado y mucho.

“ODIO” empezó a publicarse en 1990 llegando a convertirse rápidamente en un Best-seller y en el cómic mas importante, según la crítica especializada, del panorama independiente-underground de EEUU durante la década de los 90. El cómic, además, se asociaría pronto al panorama juvenil y musical de Seattle -capital del grunge y el "rollo" de los primeros años 90- que retrataba en sus páginas (Bagge vivía en Seattle y realizó abundantes ilustraciones para sellos discográficos locales por aquella época, lo que ayudó a reafirmar esta conexión). SINOPSIS: "La Juventud de Buddy" nos ofrece las primeras aventuras del pringado de Buddy Bradley, el protagonista de "Odio", cuando todavía es un adolescente que acude al instituto y vive eternamente cabreado junto a su "particular" familia: un padre perezoso y barrigudo, una madre beata y sufridora, un hermanito fascista y una hermana tonta del culo. Esta insoportable situación llevará a Buddy a independizarse…

Por la edad de Buddy, la época, la edad de los hermanos, etc.. me siento muy, pero que muy identificado con cosas que cuenta, situaciones, programas de televisión, discos, juguetes, etc… La verdad es que me lo he pasado en grande leyendo este cómic, cualquiera que haya nacido ente el 73 y el 79 se lo pasará de miedo con “Odio”. Yo desde luego estoy deseando hacerme con el volumen I que según he leído arranca justo en el momento en que Buddy Bradley -su protagonista- decide dejar a su familia y a su New Jersey natal para mudarse a la capital del grunge: Seattle. En estas primeras páginas aparecen sus compañeros de piso: el Apestoso (que hace bastante honor a su nombre tanto en sentido literal como figurado) y a George Hamilton Tercero, un auténtico bicho y toda una mina de personaje: negro arrepentido y con manía persecutoria…. Creo que no esperaré y mañana mismo me voy a la nueva tienda de cómics que han abierto en ronda guinardo muy cerquita de casa para conocer las desventuras de este antihéroe llamado Buddy.
WILCO
A GHOST IS BORN (2004)
AT LEAST THAT'S WHAT YOU SAID

Hacía muchísimo tiempo que no disfrutaba del cine, tal vez desde la obra maestra “Wall-E” no me encontraba abducido por una historia, un guión y una puesta en escena tan perfectas. Claro, que si digo que el guión está basado en la obra del mítico Neil Gaiman (Muerte:lo mejor de tu vida; Sandman; Stardust; La cosa del pantano, etc….) ya lo he dicho todo, o no, porque a eso le sumamos que esta historia se adapta al cine con la técnica de “stop motion” y que todo se pone en manos del maestro Henry Selick (The Nightmare Before Christmas 1993, James and the Giant Peach 1996). Vamos que la cosa prometía y mucho, y desde luego no me ha defraudado en absoluto.

SINOPSIS: Coraline cuenta la historia de Coraline Jones (interpretada por Dakota Fanning) una niña que acaba de mudarse a una nueva casa (El Palacio Rosa). Al día siguiente de mudarse de casa, al no tener nada que hacer y al fallar tratando de conseguir la atención de sus trabajolicos padres, explora las catorce puertas de su nuevo hogar. Trece se pueden abrir con normalidad, pero la decimocuarta está cerrada y tapizada. Cuando por fin consigue abrirla, Coraline se encuentra con una pared de ladrillos pero por la noche persiguiendo a una rata, tras la puerta secreta, se encuentra con un pasadizo secreto que la conduce a otra casa tan parecida a la suya que resulta escalofriante. Sin embargo, hay ciertas diferencias que llaman su atención: la comida es más rica, los juguetes son tan desconocidos como maravillosos y, sobre todo, hay otra madre y otro padre que quieren que Coraline se quede con ellos, se convierta en su hija y no se marche nunca. Pronto Coraline se da cuenta de las verdaderas intenciones de la otra madre y ademas, tras los espejos, hay otros niños que han caído en la trampa de la otra madre y son almas perdidas, y ahora ella es su única esperanza de salvación. Ahora Coraline debera armarse de valor para rescatarlos y con la ayuda de un gato negro debera acabar con la malvada madre y su mundo de terror, pero para rescatarlos tendrá también que recuperar a sus verdaderos padres, y cumplir así el desafío que le permitirá volver a su vida anterior.

Estamos sin duda ante una obra maestra del cine de animación, a la altura de Pesadilla antes de Navidad. Y que sinceramente le da veinte mil vueltas a la Burtoniana “La novia cadáver”. Un cuento gótico terrorífico que hará disfrutar a adultos y a pequeños aunque puede que estos en algún momento se caguen de miedo. Los personajes son todos, y digo todos carismáticos, desde el gato al saltimbanqui ruso de Mr.B, de las hermanas jubiletas actrices al vecinito siniestro Wybie Lovat, y qué decir de la malvada bruja o de los verdaderos padres, o de los padres con los botones en los ojos…. Guagjh!! Que peliculón. Con escenas y encuadres memorables, como cuando Coraline encuentra la puerta que le lleva al otro mundo, un encuandre muy a lo Psicosis, picadito, morboso, terrorífico. Y totalmente diferente es espectacular la escena donde Coraline conoce a sus “otros padres”, los chupi-padres, y su papá toca el piano cantando una canción de los “The might be giants”… descomunal. Ya os digo, no os perdáis esta película, la mejor en lo que va de año, al menos para un servidor. Me ha gustado tanto que pienso volver a verla inmediatamente. Gracias Mr. Selick.
Lo que ayer pude presenciar con mis propios ojos y oídos en L’Auditori de Barcelona no lo olvidaré con facilidad. Wilco hizo una demostración de calidad, genialidad, nervio, rabia, sensibilidad y pasión por la música. Pasión que supieron transmitir durante las más de dos horas de concierto con innumerables excelentes canciones centrándose esencialmente en tres de sus álbumes: “Yankee Hotel Foxtrot”, “A Ghost Is Born” y “Sky Blue Sky”, del nuevo disco dejaron oír lo justo y suficiente, aunque para estos tipos de Chicago lo justo es grandioso.

Pasaban unos minutos de las nueve de la noche cuando Jeff Tweedy, John Stirratt, Glenn Kotche, Nels Cline, Pat Sansone y Mikael Jorgensen pusieron sus pies en el escenario y sin ningún tipo de saludo se liaron al tema. “Hell is Chrome” es una canción extraña para empezar un concierto pero sonó excelente, soberbia diría yo, como avanzándonos la que nos venía encima, pero lo brutal vino mas tarde, Tweedy tardó en meternos caña, y alternó algún que otro pelotazo con canciones mas tranquilas, mas folkies, pero la calma es lo que precede a la tormenta y luego nos cayó un espectacular aluvión. No me quiero dejar ninguna, pero seguro que me la dejo porque mi memoria no da ya para mucho, y desde luego no me sé para nada el orden, pero sonaron y de qué manera: Kamera, Jesus etc, Heavy Metal Drummer, I’m The Man Who Loves You, Via Chicago, A Shot In The Arms, Kingpin, Say You Miss Me, At Least That's What You Said, Hell Is Chrome, Spiders, Muzzle Of The Bees, Hummingbird, Company In My Back, I’m A Wheel, The Late Greats, You Are My Face, Impossible Germany, Side With The Seeds, Shake it Off, Hate It Here, Walken, Hoodoo Voodoo, Bull Black Nova… creo que me dejo alguna y puede (aunque no lo creo) que se me hayan colado un par, y es que, fueron tantas y tan buenas….. Pero para haceros realmente una idea aproximada lo mas sencillo y efectivo es escuchar aquel espectacular concierto “Kicking Television: Live in Chicago” (2005) y añadirles las perlas de “Sky Blue Sky” y una pincelada de su aún por estrenar “Wilco (the album)”.

Tweedy estuvo perfecto, mandó callar efusivamente a un guiri pesadito, nos hizo participes de la fiesta, bromeó varias veces, en algún momento escenifico a modo de mofa a las estrellitas de rock, y cantó el “cumpleaños feliz” a Mikael Jorgensen, pero siempre dejando a los componentes de la banda tener su protagonismo. Aquí todos aportan, todos suman. Me sorprendió por encima de todo el batería Glenn Kotche, brutal en Via Chicago, Heavy Metal Drumer y tantas otras… Lo del guitarra Nels Cline no tiene nombre, la distorsión, el wah-wah, la improvisación, la fuerza y agresividad que tienen el tipo al tocar.. ese tipo es la hostia, y con “Impossible Germany” uno sólo puede quitarse el sombrero, y no te cuento ya en Bull Black Nova... Los coros del bajista John Stirrat son geniales, en algún momento recordando a CSN&Y, seguramente Stirrat se queda con la mayor parte del carisma del grupo. Jorgensen, el teclista, se mantuvo en la sombra, aunque tocando era puro espectáculo como cuando tocaba las teclas con una almohada como si quisiera dejar sin aliento al teclado. Qué tipo!. Y bueno, el multi-instrumentista Pat Sansone me dejó flipado, que si maracas, que si pandereta, teclados, piano, acústica, eléctrica… coño, como toca, incluso se marcó un espectacular duelo de guitarras con Nels Cline. Acojonante.



El concierto fue de lo mejor que he visto en mi vida, tal vez tuvo algunos altibajos, no porque bajara de calidad, sino porque a veces las canciones más lentas cortaban algo el rollo de las que te hacían mover el esqueleto y las que hacían soltarse el pelo al grupo. Me quedo con el primer bis donde se arrancaron con Kingpin, Hate it here, Walken y I’m the man who loves you, y en general me quedo con la parte mas rockera, con los ruiditos, y ese final con tres guitarras a todo trapo y el bajo, los cuatro alineados y cantando todos como unos animales. Viva la madre que parió a Wilco!!!, el único grupo capaz de hacernos vibrar con una balada folkie y hacernos estremecer con un rock descomunal, como su admirado maestro Neil Young & Crazy Horse. Wilco puede disfrazarse de Beatle en ocasiones, meter ruiditos modernos espectaculares, jugar a la psicodélia pero desde luego siempre serán un grupo de country-rock del siglo veintiuno. Parece que han dado con la fórmula perfecta, esperemos que no se queden aquí y den un pasito mas, con su último disco únicamente mantienen lo ya obtenido en “Sky blue sky”, definiendo mas si cabe su estilo. Dentro de unos meses, como prometió Tweedy, volverán por estas tierras a regalarnos otro trocito de cielo o de infierno.
Ayer como anticipo del concierto al que asistiré esta misma noche me regalé el documental “I am trying to break your heart” dirigido por Sam Jones que explica detalladamente el proceso de creación del álbum “Yankee Hotel Foxtrot” de Wilco. El grupo aparece con la moral alta después de haber despachado tres discos que en ningún caso bajan del notable, en especial “Being There” que es una puta obra maestra, y durante los primeros minutos asistimos a un grupo feliz, creando lo que le sale de los huevos, autoregalándose elogios: qué buenos somos, hacemos lo que queremos, meto un ruidito allí, otro por acá, con este disco arrasaremos ( y lo hicieron, claro).

Filmado íntegramente en blanco y negro, el documental (nombrado así por la canción que abre el Yankee Hotel Foxtrot) parte con los cinco miembros del grupo de esa época: Jeff Tweedy (voz y guitarra), John Stirrat (bajo, voces), Jay Bennett (guitarra, teclados y voces), Leroy Tech (piano y teclados) y el recién integrado Glenn Kotche (batería) los cuales están trabajando con soltura y relajo en las nuevas canciones que Tweedy y Bennet han estado creando en su espacio particular de ensayos. Todo marcha estupendamente hasta que tienen que abandonar “The Loft” para ir a grabar y mezclar a los estudios las canciones. Entonces empiezan los problemas con la discográfica, por el tiempo que tardan en mezclar, por el dinero gastado y lo más importante: a la discográfica no le convence para nada el material, cosa que lleva al grupo y a la compañía (Reprise Records) a decirse “hasta nunca”. El desmoronamiento de Wilco como grupo se ve reflejado en las discusiones entre Tweedy y Bennett (Jay murió hace apenas unos días), diferencias de opinión acaloradas que se reflejan perfectamente en el documental, a todo esto entra en escena el productor Jim O’Rourke quién guiará definitivamente al grupo hasta su nuevo sonido para no abandonarlos hasta la fecha, cosa que hizo que Bennett se decidiera a abandonar la banda. “Yankee Hotel Foxtrot” fue un exitazo para la novata e independiente productora Nonesuch, y un exitazo para el grupo. Tal vez su mejor disco hasta la fecha. Imprescindible. El documental es interesantísimo te guste o no el grupo, es pura historia del rock’n’roll. Apa, nois, me voy con la cantinela a otra parte que me espera Wilco en L'Auditori…… i am tryiiiinnngg to breee-aaaack yoooouuuur heaaaaarrtt.. I am tryiiiinnngg to breee-aaaack your heart…..
Una mañana de la semana pasada paseando sin rumbo por las calles de Barcelona acabé sin saber muy bien como en el interior de una tienda especializada en cómics de Vía Laietana. Me pasé mas o menos una hora chafardeando miles de libros, tebeos y cómics para finalmente acabar tirando de Visa para hacerme con un ejemplar de “Prototipo”, una novela gráfica del dibujante alemán Ralf König que acostumbra a dotar a sus historias de una clara temática gay donde suelen aparecer infinidad de personajes normalmente follando. Sí, amigos, es el creador de aquella divertida locura llamada “El condón asesino”. La cosa prometía….

“Prototipo” se desmarca de lo habitual. Es la versión de König del Génesis, una versión irónica, irreverente, llena de sarcasmo y mala leche, con un fondo filosófico amenazador y crítico. Una delicia, para qué negarlo. En la historia como es lógico aparece Adán, un mindundi creado a imagen y semejanza de un Dios demasiado ocupado en la creación del mundo y sus alrededores, que está acompañado por la serpiente Luci (de Lucifer) que influirá en la evolución de ese fistro de ser humano hasta su expulsión del paraíso. Las conversaciones entre Luci y Adán no tienen desperdicio, y brutales son las que mantiene Luci con Dios. Espectacular es el momento en el que a Adán se le ocurre experimentar con un armadillo “el mito de la caverna”, o su rebeldía en cuanto a las teorías astronómicas de Dios. Impactante es la masturbación sufrida por Adán a manos del “creador”, su relación prohibida con una jirafa, o la aparición de Eva y sus dos churumbeles: Caín y Abel. Y el acabose aparece cuando Dios al pensar que tiene todo perdido con los seres humanos decide enviar a su hijo… como él mismo dice a Luci: aún no tengo un hijo, todavía no… ¡Pero el Espíritu Santo tiene puesto el ojo en un guapa virgen..!. “Prototipo” me ha hecho pasar un rato francamente divertido, corto, pero muy divertido cosa que me hace preguntarme cuando conseguiré la próxima novela gráfica (se aceptan recomendaciones, sugerencias y … regalos).
"Qué pesao", dirá el Nicho...Y tendrá razón. Me da igual repetirme (este disco ha aparecido destacado en los tropecientos blogs que pueda haber tenido), una sección llamada como esta no se entiende sin este álbum (y espera que detrás vienen alguno de los beatles, algún stones, varias costelladas y el "London calling", por supuesto, entre otras cosillas tan recurrentes en mí). Por mi parte me puedo consolar pensando, como apunta y le pasa a uno de los redactores ruteros, que con el paso de los años prefiero tener 50 cosas bien sabidas a adorar que 50000 a conocer...la alternativa es pensar que no tengo cabeza (aunque si un buen cabezón) para más y, la verdad, esa segunda disertación tiene mucho menos glamour por la parte que me toca...

Segundo lustro setentero. Blondie, Talking Heads, Patti Smith y los Ramones (of course) entre otros han hecho su casa del garito neoyorquino CBGB. Son mis años predilectos, por supuesto, la colisión punk/new wave encarnado perfectamente por las bandas y personas referidas. Y vaya bandas y personas...la cosa aquí estaría que ni entre todas juntas o por separado tienen un álbum que se acerque ni de lejos al "Marquee Moon" de los Television de Verlaine y Lloyd (y eso que la segunda y cuarta formación son dos debilidades como pocas para el menda), uno de mis diez discos de cabecera desde el tiempo del boniato. No fueron una superbanda, no son superfamosos, solo tienen dos discos en esos años dorados (cuidao con el posterior "Adventure", por cierto, que sin ser éste déjalo ir) pero si hicieron el disco perfecto en el momento idóneo y el mundo del rock les rinde pleitesia, con justícia, desde entonces (y aquí hablamos de calidad musical en toda la exensión del concepto, no de efectismos, extrapolios, ni poses a lo Pistols). La crítica especializada más entusiasta se refiere a él en términos del tipo "el vademécum definitivo de lo que debe ser un álbum de rock de guitarras". Y fijarse en lo de "álbum de rock", please, no "punk", "punk rock" y demás gaitas, que es como se suele clasificar a la banda. Si es verdad que el espíritu de Thunders y sra., los NYD o los Stooges nutre en parte ese sonido, pero, también están Bolan, Bowie, la Velvet por supuesto o Mott the Hopple entre otros. En resumen los tipos pillaron las referencias que más les interesaron y ofertaron algo jamás oido que es tan majestuoso y acerado a la par que se acabó convirtiendo en uno de los clásicos del rock por siempre jamás. Estamos ante uno de esos, contadísimos, discos que rajan la leyenda rockera de arriba a abajo...Joy Division exprimieron la vena conceptual, los Jam la popular y después los Sonic Youth la más punkarra para lograr, todos ellos, su sonido propio (y así hasta hoy con la muchachada de los Strokes y su versión McDonalds del asunto -aunque no me desagrada, lo admito, esa banda al César...-). Son solo ocho canciones en total. Pero son también ocho patrones a imitar hasta la saciedad por millones de músicos. Sin truquitos: dos guitarras, bajo, bateria y voz. Por este disco, y alguno que otro más, recelo siempre de la música basada, o servida, en los efectos de estudio. "See no evil" es la apertura del fistro este, con sus célebres guitarritas velvetianas y ese tonillo (casi) glamero a lo T.Rex. Basta ya solo escuchando este tema para darse cuenta de lo por encima que estaban de sus ilustres compañeros de garito. Los casi cuatro minutos de "Venus" conforman otra de esas canciones que me llevaría a una isla desierta u ocupada (y me la llevaría dos veces, por si acaso, sacrificando otra)...os habéis preguntado alguna vez como habría sonado la chiquillada de Warhol con Bowie de front-man, aquí lo tenéis..."Friction" y sus memorables punteos pre-estrofa y sus raspados solos adornando una canción más redonda que la puta luna es la que nos da entrada precisamente, y hablando del tema, a la canción que da título al disco... "Marquee moon", que es como para maldecir el hecho obvio de poderla escuchar solo una vez por primera vez. Magia pura, la canción que todo el mundo debería escuchar con los cascos, evadiéndose del mundo, truji en mano tras echar un casquete, cuantas más veces mejor, para descubrir la auténtica cara de diox... La cara B con "Elevation" empieza de forma enigmática en comparación a la primera para ir desperezándose a su ritmo y anular de paso (y mal que me pese) los dos primeros discos de Byrne y cia. Otra pa la saca. Con "Guiding light" vuelven a los derroteros de "Venus" y "Marquee...", otra canción que se muestra ritmícamente tranquila a las primera de cambio para acabar jodiéndote vivo poco después con esa mezcla que suena a unos Who, en su vertiente reposada, esforzándose para llegar a un majestuoso estribillo stoniano de los buenos. "Prove it" además de contar con los acordes en que centenares de formaciones poteriores han recreado su sonido base (Hefner, por ejemplo) es otro viaje con doble estribillo y guitarrilla punzante de imposible olvido..."titoritotitoriiiiiií...prove it..." y venga, que se note que a todos nos mola Lou, que no en vano es el puto amo rocanrolero en aquella ciudad. Para terminar el folletín "Torn Curtain", que es el desolador himno que hace con los Joy Division lo mismo que "Guiding Light" hace con los Talking Heads...relativizarlos, convertirlos en una gran formación como muy posiblemente no hay o ha habido otra en su proceder... pero, también, dejándote la sensación de que ese "algo más", el último y definitivo escalón que queda, aquel que podríamos llamar "el factor genio", se quedó marcado a fuego en el "Marquee moon" de los Television para siempre... Amén, por esta vez, sres. de la crítica especializada.
Con la aparición de discos incuestionables en lo que va de año como “Beware” de Bonnie “Prince” Billy (para mi es el mejor hasta la fecha) “Secret, profane & sugarcane” de Costello (una puta maravilla que la verdad no me esperaba), “Keep it hid” (la sorpresa del año, uno de mis favoritos, que en cada escucha se hace mejor y mejor) de Dan Auerbach, el “álbum” de Wilco (que pese a un par de canciones notables y la espectacular Bull Black Nova está perdiendo pistonada, espero que las canciones ganen en directo), “Midnight at the movies” de Justin Townes Earle (un clasicazo del siglo 21), “In Dearland” de Elvis Perkins (alegría y divertimento con sabor a New Orleans), “Tight knit” de Vetiver (la confirmación de que el bueno era Cabic), “Hold Time” de M.Ward (otro discazo mas de M) e incluso el “Grace/Wasteland” de Peter Doherty (sorprendentemente un gran disco de la caricatura del rock), ya me puedo dar por satisfecho pues hablo de muy buenos discos, discos que seguro estarán en lo mejor de las listas de final de año. De todas maneras mi espíritu inquieto y mi insaciable apetito musical me hacen seguir buscando cosicas ya que por suerte dispongo de mucho tiempo para escuchar a fondo la plétora de discos que llegan a mis manos. A la última hornada de discos no le he dedicado el tiempo que debería, bien por que acabo de obtenerlos bien porqué estoy enfrascado en otros menesteres, de todas formas muchos de los discos de los que voy a hablar ya han sido comentados por Guzzest y es posible que en un futuro les dedique una crítica mas digna. Ahí vamos:


“Hombre Lobo: 12 songs of desire” (Eels): después del atracón que me di el año pasado con el inagotable “Meet the Eels”, recopilatorio que se tiene que tener sí o sí, llega esta nueva entrega de Mr. E. Conforme pasa el tiempo cada vez disfruto mas de la obra de este tipo, obra que por otra parte esta siendo mas consistente, igual de provocadora y mejor parida que la del amigo Beck. Eels a estas alturas no tiene nada que demostrar, siempre ha hecho lo que ha querido y como ha querido. Este “hombre lobo” suena espectacular, y parece que acabará ganándome el alma y se convertirá en uno de mis predilectos del año. Para empezar “Prizefighter”, “What's a fella gotta do” y “Tremendous dynamite” me mantienen enganchado a un disco exigente, difícil pero genial al fin y al cabo. Para mas información ver crítica del amigo Guzzest.


“The Jim Jones Revue” (The Jim Jones Revue): es este un disco atronador, rocanrollero, un disco con un sonido garagero acojonante. Al rock muy al estilo cincuentero se le ha dotado de la fuerza y la agresividad del punk acompañado por un piano diabólico que sólo escucharlo nos hace empezar a cometer un pecado tras otro. Sin duda esta es la música que debe escuchar el demonio antes de correrse una buena juerga. Jim Jones no nos da cuartelillo en ningún momento y parece que estamos escuchando al hijo de Jerry Lee Lewis y Little Richard. Apuntaros “Princess and the Frogg”, “Rock’n’roll psychosis” y “Fish 2 fry”. Pura dinamita.


“Yonder Is The Clock” (The Felice Brothers): el disco del año pasado fue realmente bueno, y a falta de dedicarle mas tiempo a su nuevo álbum, mi primera impresión es que el nivel no ha decaído, incluso parece que el tono general es mejor, no hay altibajos, pero sí me parece añorar algún que otro pelotazo como aquella dylanesca “Frankie’s gun!”. El disco se revela como una auténtica fiesta tabernera llena de excesos, de alcohol y de mujeres de mala vida. Los hermanos Felice son buenos, muy buenos, pero uno tiene la duda de dedicarles demasiado tiempo ya que para escuchar a unos imitadores de The Band, me quedo con The Band. De todas formas con canciones como “Sailor Song”, “Run Chicken Run” y “Penn Station” tienen asegurado un lugar entre los mejores.


“The Eternal” (Sonic Youth): nunca he sido un buen seguidor de los Sonic Youth, la verdad es que ni siquiera he sido un mal seguidor. Podría decir que no les he seguido nunca y no faltaría a la verdad. No es un grupo que despierte mi interés, probablemente porque mis gustos musicales cada vez distan más de lo que nos ofrece este grupo neoyorquino. Ha pesar de esto no discuto su calidad, su influencia en la música de nuestro días ni sus ruidosas composiciones. Tal vez deberían leer a Guzzest que hizo ya una crítica extensa del grupo o llamar a nuestro colaborador invisible Flush que creo domina mas la materia que un servidor. El disco nos ofrece indie-rock, distorsión, guitarras underground, y canciones de trabajada escucha aunque habiendo escuchado otros discos anteriores, éste parece uno de los más accesibles en tiempo. “Anti-orgasm”, “Thunderclap” y "Sacred trickster" hacen que me interese mas de lo que jamás hubiese pensado por estos “nuevos-viejos” Sonic Youth.


“Set’em Wild, Set’em Free” (Akron/Family): estos tipos aunque son también de la gran manzana no tienen nada en común con los Sonic Youth, lo suyo es el folk psicodélico y el rock cercano a Neil Young y Crazy horse, y con esas referencias le dedico un par de escuchas, y que pasa, que de entrada me decepciona algo. O tal vez no le he cogido el puntillo que esperaba, y es que me esperaba algo más rústico y no tan “modernete”, tal vez la psicodélia que destilan estos tipos no me ha calado del todo, tal vez me falte alguna ayuda química, qué sé yo. A pesar del interés que me despertó este disco y a pesar de alguna que otra canción notable como “Sun will shine” o “MBF”, creo pensar que estoy delante del disco mas flojo del paquete.


“Vacilando Territory Blues” (J.Tillman): al bueno de Tillman le llega el éxito al incorporarse como batería a los Fleet Foxes aportándoles su delicada y bella voz, sus magníficos dotes como compositor, y su facilidad para hacer buenas melodías. Pero es que Joshua no es nuevo en la industria, éste es su cuarto disco en solitario, un disco que por cierto gana con cada escucha. Es triste, melancólico, precioso en algunos de sus pasajes, oscuro y perfecto para los días lluviosos. “Firstborn” es casi perfecta, y “James blues” junto a “Lanourless land” sólo hacen que engancharte a este disco que bebe demasiado del genio de Will Oldham. A la gente que disfruta con “Bonnie” les gustará el disco, a aquellos que disfrutan con Sonic Youth les parecerá soporífero. Cuestión de gustos.


“Noble Beast” (Andrew Bird): la verdad es que le he dedicado bastantes escuchas a este disco aunque de forma intermitente y despistada. El cantautor, violinista y eterno silbador nos entregó en enero un discazo. La primera canción es simplemente genial, pop de etiqueta, eterno. Y que la primera canción sea tan, tan buena hace posible que eso desluzca al resto de composiciones aunque todas ellas estén por encima del notable. Andrew Bird nos deleita con este delicado disco que navega entre Anthonys, Rufus e incluso Belle & Sebastián, pero eso sí, con estilo propio. Y es que el silbiditos es muy suyo. Atentos con “Oh, no”, “Masterswarm” y “Not A Robot, But A Ghost”, tres canciones de lo mejorcito del año. Seguro? Se lo juro.