A poco menos de 24 horas para
cogerme unos necesarios y merecidos quince días de vacaciones os vengo hoy a
dar el coñazo con mi sección de la blogosfera. Tenía que llegar, la verdad es
que ya lo hizo, pero debido a que Guzzest ha cambiado innumerables veces de
blog a un servidor no le había dado aún tiempo de hablar de ese maravilloso y
desde hace poco necesario espacio que regenta mi archienemigo y que responde al
cinéfilo nombre de “Citizen Guzz”. Un blog de cine que rocanrolea, con dos cojones!. Y es que no
sé qué sería de mí en la blogosfera sin mi Guzzest, sin mi vecino, mi musa, mi
archienemigo, mi némesis. Desde que somos padres estamos algo más distanciados
y es que las nenas se han convertido en nuestra prioridad absoluta, eso y que
las parientas nos atan corto... Le conocí al llegar a un lamentable trabajo
donde él, con perdón, era el puto amo. Aquí, el marciano que os habla, no tardó
ni un segundo en fijarse en que de las ocho horas de trabajo Guzzest se pasaba
fumando, comiendo, tomando café, jugando al ajedrez o en el lavabo unas siete
horas y media, aún así la media hora de su trabajo era impecable y le tenían en
suma estima. No a mí, claro pues carezco de todo carisma, no como él. Pero
conseguí hacerme amigo suyo vertiendo una de mis pócimas en aquel vomitivo café
de máquina. De ahí llegaron las quedadas fuera del trabajo, jugamos al
baloncesto y vomitamos juntos, salimos de noche y vomitamos, ayudamos a algún
que otro traslado y acabamos... vomitando, sí (éramos jóvenes, bueno yo, él siempre ha sido viejo). Vamos que tuvimos un inicio de
relación nauseabunda pero la música nos unió, aunque discrepamos cada cinco
minutos. Todo y con eso, gracias a él he conocido un sinfín de films y a un
porrón de grupos que posiblemente hubiese tardado una eternidad en conocer a
fondo, llámense Pixies, Pearl Jam, Dinosaur Jr, Wilco, Eels, They might be
giants, Costello!!!! etc, etc.. Son un porrón, últimamente ando enfrascado en
el nuevo discarro de Beachwood sparks, grupo que también me dio a conocer mi
archienemigo. Al final la relación se consolidó y hoy soy padrino de su hija,
pero nos vemos poco y le añoro. Hablamos más por teléfono y por la web que en
persona pero qué vamos a hacerle, pondré remedio inmediatamente..., me voy a
vivir con él!!! No es coña, sería imposible. Pero volveré al tema, “Citizen
Guzz” es un blog cojonudo de cine, podría ser más chupiguay en mis manos, con
más secciones y menos nicotina pero así es él, nada de chupi ni de guay, y con
demasiado alquitrán. No dejéis de visitar su espacio porque Guzzest is a
tremendous dynamite!!!
Se la ha tachado de obra menor. Lo es, no cabe duda, dado
que uno de mis directores de cine favorito no tiene más de media docena de grandes films
sino obras maestras. Este film desde luego no lo es. Es entonces una mala película?
Ni de coña. Es lo que es, un film a partir de un excelente guión teatral, tanto
que junto a Polanski ha participado Yasmina Reza que es la autora de la
historia. Luego está lo de que el film se gesta en un momento crucial de la
vida de Polanski, otro de esos momentos de su vida, de los que ha tenido no sé
cuantos y que darían para hacer un biopic alucinante en formato trilogía. Vamos
a ver, el film se gesta o se acaba de empaquetar teniendo a Roman en arresto
domiciliario mientras se espera a su deportación a yanquilandia por un crimen
reconocido que sucedió hace tropecientos años, un asunto de sexo con una menor
en casa de Jack Nicholson, una menor que fue llevada a esa casa por sus padres
(quién lleva a su hija menor a casa de Nicholson con la compañía de Polanski
para que se tome unas copas?) y que acabó en el jacuzzi con otras mujeres y en
la cama con Roman. Pero ese es otro tema. En fin, Polanski acabó de montar el film con una pulsera de esas de localización para que no escapara y de ahí,
supongo yo, la ligereza del asunto. Ah! Eso sí, que quede claro, este tipo no
tiene film malo y pese a quién le pese junto a Scorsese es de lo mejor que
queda en el mundo del cine visto que Allen está más acabado que los Aerosmith.
Vamos al tema. Dos parejas adineradas de Manhattan se ven en
casa de una de ellas para solventar el asunto de que su hijo le ha pegado con un
palo en la cara y le ha destrozado dos dientes al de los otros. Toda la reunión empieza con
amabilidad y toda clase de cuidados para no ofender a nadie pero pronto todo
eso se viene abajo porque como dice la gran musa de la sociedad española: “yo
por mi hijo, má-to!”. Así es, al final todos creen que el otro tiene la culpa,
que la educación que recibe no es la correcta, que debe ser castigado, que no,
que si patatín que si patatán. Luego el marido de una le da la razón en algo a
los otros y ya se ha liado la de San Quintín. Prácticamente podemos decir que
toda la película sucede en el comedor de un hogar pero eso no importa porque
los actores están espectaculares. Jodie Foster, John C. Reilly, Kate Winslet y Christoph
Waltz. Todos excelentes aunque me quedo con la soberbia interpretación de
Waltz. El tipo lo borda. Está claro que a alguien puede parecerle que no es
para tanto pero el film tiene mucha miga y lo entiendes mejor si eres padre,
las cosas como son. Interpretación magistral, ritmo perfecto, diálogos
punzantes, situaciones reales e incómodas, verdades como puños, dirección
magistral. No sé, qué más quieren en el planeta Tierra. Si se hiciesen más
films de esta guisa…, otro gallo cantaría. Nada, un notable alto para Polanski acostumbrado a excelentes y
obras maestras.
1.- Bob Dylan - “Blood on the tracks” (1975)
2.- Joni Mitchell - “Blue” (1971)
3.- Bon Iver - “For Emma, forever ago” (2008)
4.- Harlam T. Bobo - “Too much love” (2006)
5.- Elliott Smith - “XO” (1998)
6.- Bruce Springsteen - "Tunnel of love" (1987)
7.- Ryan Adams - “Heartbreaker” (2000)
8.- Blur - “13” (1999)
9.- Jeff Buckley - “Grace” (1994)
10.- Beck - “Sea change” (2002)
Me he plantado esta mañana delante de
la estantería repleta de libros buscando algo que me hiciese pasar
el rato en estas deprimentes y aburridas tardes de agosto en la
rebotica. No me convencía nada y no ando sobrado para ir a la
librería y comprarme alguno de mis deseados libros y debido a mi
paupérrima vida social tampoco es que pueda ir pidiendo que me
presten algo interesante, a quién?. Tal vez por eso he decidido darle una nueva
oportunidad a Hornby y su “Juliet, naked”. Lo había empezado en
un par de ocasiones pero, si os digo la verdad, no sé porqué lo
había abandonado a las primeras de cambio si es fantástico. Lo
arrinconé de mala manera y me daba una pereza descomunal ponerme con
él, pero no podía estar más equivocado. Llevo casi doscientas
páginas y me lo estoy pasando en grande. No es sólo que hable de
alguién que dedica su tiempo libre o todo su tiempo con su hobby, la
música. No es sólo que se apasione por discos, bandas y solistas.
Concretamente con uno, con su obra. Y que además escriba un blog
sobre ello, compre todo lo relacionado con él e incluso haga una
ruta turística centrándose en aquellos lugares que fueron vitales
en la vida de su ídolo. Realmente es que es cojonudo. Divertido.
Irónico. Desmitificador. De algún modo incomprensible e incierto me
veo reflejado en algunas ocasiones con el protagonista del relato, en
sus ideas y conclusiones absurdas sobre ese o aquel disco, en la
necesidad imperiosa de hacer un post y decirles a los amigos
virtuales antes que nadie lo sensacional que es el nuevo trabajo de aquella vieja
estrella del rock. Luego el libro toma un camino interesante sacando a la luz al rockero retirado y relaciones que se van al garete, y eso a mí me parece la repera, pero no cuento más. El libro es un tremendo y acertado retrato
generacional de cuarentones sabelotodos culturales que creen tener la
razón absoluta, esos personajes que crea un servidor los conoce,
podría ser mi vecino, mi archienemigo o yo mismo. Es tremendo. Lo
único que jode del tema es no poder escuchar realmente a Tucker
Crowe, no poder escuchar su “Juliet” y su sacacuartos para fans
“Juliet naked”. Joder, qué gracia, y debatir si ese disco y ese
autor son mejores que el mismísimo Dylan y su “Blood on the
tracks”. Si es que ahora mismo me pondría a discutir vía facebook
con Duncan y Annie sobre el tema, y seguramente me pasaría horas y
horas... Así es, es imposible que alguién a quién le guste la
música tanto como a mí no disfrute con el libro, lo recomiendo de
todas todas aunque sé de buena tinta que a mucha gente no le acabó de engatusar tanto como “Alta fidelidad” a pesar de reconocer a
solas y a regañadientes que es infinitamente superior a sus trabajos
anteriores. Y nada más, me voy a seguir con la historia que se había
puesto muy pero que muy interesante. Saludos terrícolas.
WILCO
SKY BLUE SKY (2007)
HATE IT HERE
SKY BLUE SKY (2007)
HATE IT HERE
Lo de este viejuno californiano es de traca. Un tipo que ha tocado con Captain Beefheart, The Seeds, Taj Mahal, The Rolling Stones, John Lee Hooker, John Hiatt, Nick Lowe, The Chieftains... Joder, qué según el mismísimo Keith Richards prácticamente le enseñó a tocar la guitarra!!! Pues si no es suficiente con eso el amigo Ry tiene una carrera en solitario interesantísima, y aún así este terco y cabezón extraterrestre no le toma la atención que se merece. Señor Cooder le pido humildemente mil veces perdón y me arrodillo ante usted y ante su notabilísimo trabajo durante décadas. Como diría su majestad (que no la mía): “lo siento, no volverá a pasar”. Al loro. No solo de “París, Texas” vive Cooder, Ry nos ha dado de comer incluso mejores manjares. Entre su carrera en solitario podría destacar, sin ser yo un verdadero especialista de su música, “Into the purple rain” (1971) y “Paradise and lunch” (1974) que están siendo rescatados por un servidor esta semana, el ochentas “The Long Ryders” (1980) y los actuales y magistrales: “Chavez Ravine” (2005) y “My name is Buddy” (2007). Pero ya digo, que no soy un experto, ni siquiera un novato. Estoy muy verde en cuanto a Cooder se refiere pero me esfuerzo en poner fin a semejante ultraje y ha tenido que ser, como no, la salida de un nuevo trabajo el que me ha abierto los ojos y me ha hecho recapacitar. Qué hago yo rebuscando entre discos de ingleses imberbes y yanquis indis si al final he de recurrir a la bella arruga y a la sabiduría rocanrolera? No lo sé, parezco tonto o lo soy, seguramente ambas cosas. Cada vez que profundizo en la música de Cooder me doy cuenta del tiempo que he estado perdiendo en otran menudencias. Como ya dije, no volverá a pasar.
Ry Cooder - “Election Special” (2012): 01.- Mutt Romney Blues/ 02.- Brother Is Gone/ 03.- The Wall Street Part of Town/ 04.- Guantanamo/ 05.- Cold Cold Feeling/ 06.- Going to Tampa/ 07.- Kool-Aid/ 08.- The 90 and the 9/ 09.- Take Your Hands Off It.
Me da la sensación que este disco no es mejor que “Chavez Ravine”, “My name is Buddy” o “Pull up some dust and sit down” del año pasado que fue descubierto tarde y por eso no entró en mi top 20 del año. Un discazo. “Election Special” puede, según varios entendidos en Ry de confianza, que esté un peldaño por debajo de sus grandes obras, aún así resulta reconfortante saber que si esto no es lo mejor que hace como serán entonces sus obras maestras. Su nuevo disco es sensacional y punto. Muy político y muy crítico. Muy americano. Muy guitarrero. Muy Cooder todo él. La polémica canción de apertura “Mutt Romney Blues” le ha traído más de un problema, incluso dificultó la salida del disco, pero aquí la tenemos. Habla del señor Mitt Romney, candidato a presindente de yanquilandia, habla de lo que puede hacer un tipo que es capaz de atar a su perro al techo del coche para llevárselo de vacaciones, habla de lo que este señor puede hacer con las minorías... Oh! Así de tocapelotas empieza Ry. Luego viene lo que viene, un no parar de buenas canciones. Desde ese inicio de “Brother is gone” a ese final desesperado a los Boss de “Take your hand off it”. A todo esto, por allí en medio está la magnífica “The wall street part of town”, mi favorita sin duda alguna “Guantanamo”, la juguetona melodía de "Going to Tampa" y “Kool-aid” que es cojonudísima, que suena a clásico instantáneo del electric-blues. Ya digo, aún no lo he acabado de digerir pero ya me parece un manjar exquisito. Una delicia con mala uva.
En el 2009 llegaron dos debuts a mis
oidos que me dejaron de pasta boniato. Dos discarros pop realizados
con sentimiento por dos cantautores jóvenes, blanquitos y ambos
británicos. Dos discos de esos que intento regalar pero que
francamente son, en estos momentos, difíciles de encontrar en
formato físico. Dos discos a los que aún hoy recurro y eso dice
mucho de ellos pues no cayeron en el olvido. Desde entonces, y mira
que ha llovido o no, estoy atento por si aparece ese deseado y
peliagudo segundo trabajo que suele decirnos si esto va a dar que
hablar o fue pura anécdota, vamos, un hype en toda regla. Yo no creo
que sean flor de un día pero con eso de que tarden siglos en sacar
otro disco me tienen algo mosqueado. De todas maneras hoy he revisado
ambos discos y me parecen la reostia.Y a todo esto no he dicho de qué
discos hablo ni quienes son sus creadores. Ahí voy:
“Once” (2009, Kid Harpoon): discazo
de pop británico de pub sin complejos y con mucha calidad, de esos
que a cada escucha te van enganchando más y más a pesar que el tipo tiene una pinta de niñato guaperas de pub que ni os cuento. Pelotazos no faltan, como “Stealing Cars”, “Colours”, “Back from Beyond”,
la bonica del to “Once” y por supuesto esa joyita llamada
“Flowers by the shore” que es una delicia pop, una delicatessen
con reminiscencias al modfather. Ah! Y esa rareza llamada “Running
throught the tunnels” que me trae a la memoria a los mismísimos
Small Faces (amén). De verdad, rescatar este disco, seguro que os sorprende.
“Old Valentine” (2009, Nic DawsonKelly): fue escucharlo y enamorame de él. Recuerdo
escuchar por primera vez “Thursday” y ponerme a bailar en
calzoncillos en el comedor de casa. Menudo trallazo!. Después llegaba el silbidito de “The Musician” con esa canción
para la eternidad y ese silbido que entra en el top ten de los
grandes silbiditos del poprock de alltimes. El disco es un
despipórrensen, se lo puse a mi hermano y salió corriendo a
comprárselo el muy gañán. Estaba también la magnífica “Under
her mattress”, la hippiada “Marylin”, la cojonudísima “Old
Valentine” y la delicada y muy “antoniana/jonsil” “Delicate”.
Tremendamente delicioso, no lo dejéis escapar terrícolas!










