Tardé mucho tiempo en visionar esta serie de Netflix basada en la película rusa "The Major" del 2013. Tardé demasiado por prejuicios. Por ser una serie web, por cancelarse o ponerle punto y final con diez episodios, o tal vez por no ser inglesa. No lo sé. Una vez me decidí por ella tengo que reconocer que la serie es de notable. Sus diez episodios que normalmente pasan de la hora de duración no flaquean en ningún momento y aunque la historia la hemos visto cientos de veces, no por eso deja de seducirnos. La serie cuenta la historia del atropello accidental de Brenton Butler, un niño  negro con amistades metidas en pandillas. el autor del atropello es policía, y sus compañeros lo encubren y dejan al niño en la cuneta pensando que está muerto. Encuentran al niño con vida y muere en el hospital. La investigación es difícil y llena de trabas puesto que la policía anda de por medio... En  la serie hay una buena dosis de drama, hay investigación policial y hay caso en los juzgados con jurado de por medio. Así que hay un poco de todo, y todo muy bien presentado. No destaca un actor por encima del otro aunque sí hay personajes más jugosos que otros. La serie va creciendo con cada capítulo, conforme vas conociendo a los personajes y el caso avanza y se complica a la vez. Una lástima que Netflix comience a mostrar muy poca paciencia con sus productos. Desde luego "Seven Seconds" daba para más, para más casos, para más historias, y para continuar con las ya conocidas. Muy recomendable de todas maneras. No se la pierdan.


THE DELINES/ THE IMPERIAL (2019)/ EDDIE AND POLLY

 

A veces queda muy gratuito y forzado hablar de supergrupos pero sin duda The Delines lo son. Su anterior trabajo, su "Colfax" del 2014, llegó a mis manos muy tarde. En su momento pasó incomprensiblemente inadvertido a mi radar y mis oídos pero como dice el refrán nunca es tarde si la dicha es buena. Y lo disfruté, vamos si lo disfruté.. Así que la llegada de un segundo trabajo de la superbanda de Portland, Oregón, fue sin duda una de las mejores noticias de final de año siendo uno de los primeros discos del 2019 en sonar en el hogar nikochiano. Amy Boom marca seguramente el estilo de la banda con su maravillosa voz. El resto del grupo no le va a la zaga y pueden presumir de contar en sus filas con el gran Willy Vlautin (Richmond Fontaine), más Jenny Conlee (the Decemberists), Sean Oldham (Richmond Fontaine) y Tucker Jackson (de otro supergrupo, The Minus5). Con esa alineación nada puede salir mal, otra cosa es que el oyente conecte o no con el tipo de música, un country-soul reposado con mucha clase y estilo que para algunos es decepcionantemente aburrido y para otros, entre los que me incluyo, gloria bendita. Tener a Vlautin como escritor de canciones es un seguro de vida. Esperemos que los Richmond Fontaine vuelvan de alguna forma pues me encanta la forma de explicar historias de Willy. Aquí se nota que escribe para Amy, se nota que se pone en otra piel y lo mira todo con otra perspectiva. Sale triunfador, como no. No podía ser de otra manera. Y Amy Boom brilla, deslumbra... todo con una clase descomunal. 


The Delines - The Imperial (2019): 01.- Cheer up Charley/ 02.- The Imperial/ 03.- Where Are You Sonny/ 04.- Let’s Be Us Again/ 05.- Roll Back My Life/ 06.- Eddie & Polly/ 07.- Holly the Hustle/ 08.- That Old Haunted Place/ 09.- He Don’t Burn for Me/ 10.- Waiting on the Blue.

Diez temas reposados, dulces y con cierta melancolía es lo que nos vamos a encontrar, impregnados todos ellos por un country-soul de los que nos dan abrigo. "Cheer up Charley" es una muestra clara de lo que os digo. No puede haber mejor carta de presentación. La canción que da nombre al disco, "The Imperial", luce unos vientos maravillosos. Ensoñadora. "Where are you Sonny" es de otra época. De otra dimensión. Qué clase! qué preciosidad, qué romanticismo épico! Una de las mejores canciones del disco es sin duda "Let's be us again", con esas guitarras atmosféricas a lo Lambchop o como unos Calexicos bonicos del to.... Todo el disco está a un nivel de preciosismo asombroso. Y así podría seguir diciendo, repitiendo y haciéndome pesado que el disco es cosa fina. Que será sin duda un disco favorito al final de año. Puede que estemos ante el gran disco del primer trimestre. Difícilmente pueden superarle. Pasado el ecuador del disco me gustaría destacar dos temazos. Primero ese "Eddie and Polly" que se encarama como canción favorita del 2019, y por supuesto, también "Holly the Hustle" que quita el hipo. Ya digo. No estoy por enrollarme. Solo por deciros que estamos ante un disco muy grande. Un disco que hay que tomarse con calma, sin juicios rápidos. Hay que degustarlo, dejarlo respirar.... Es entonces cuando sus canciones nos embriagarán. 

Tener hijos e intentar educarlos es la experiencia más brutal y exigente que acabará por hacernos mejores personas, pero no engañemos a nadie, es una tarea agotadora. Además de todo el trabajo que conlleva, hay dos puntos a tener en cuenta. Primero el embarazo, si además ya hay otros churembeles presentes todo se complica. Segundo la conciliación que casi no permite a la pareja estar presente durante el proceso...  Todo esto queda reflejado a la perfección en "Tully", la nueva colaboración entre el director Jason Reitman y la guionista Diablo Cody (Juno, Young Adult). Todo bajo la interpretación magistral de Chalize Theron. Una madre con dos hijos de ocho y cinco años, uno de ellos que requiere de una atención especial, y otro en camino. El padre ausente la mayoría de veces provoca que el trabajo se acumule, el cansancio y la falta de horas de sueño, aparezca la irritación y esa sensación de que todo se va a la mierda, de que no llegarás al mañana. Es por eso que acaban aceptando el regalo del cuñado, una nani nocturna, que permitirá a la madre dormir toda la noche y aliviar las tareas de casa para así evitar o hacer desaparecer la depresión postparto. La relación extraña entre esa nani (una excelente, como viene siendo habitual, Mackenzie Davis) y la madre es la base de la película, y esa relación se hace fuerte y poderosa. Tanto que acaban por necesitarse mutuamente... y.. hasta aquí puedo explicar. La película no tiene nada de nuevo, pero si has tenido hijos, y sobretodo, si eres madre entenderás a la perfección lo que nos explica. Una tragicomedia notable.
"Buffalo Soldier"


Lo primero que haré es sincerarme. No soy un auténtico fan de Springsteen. No soy ni siquiera un seguidor medio. Tengo discos suyos? sí. Me gustan muchísimo más de media docena? pues también. Pero soy muy crítico con él y siempre me ha dado la sensación de ser algo impostado, de tener poca verdad aunque precisamente sus grandes seguidores siempre acompañen a Bruce con el adjetivo "auténtico". Sea verdad o mentira, en broma pero en serio él mismo se encarga de quitar peso a su propia figura. De volverse humano y dejar de lado al mito. Al working class hero que dice llevar dentro. Lo hace en un espectáculo que desde el inicio no tiene nada de novedoso ni original. Sin irnos muy lejos o sí, hace unos veinte años Ray Davies hacía lo propio en "Storyteller" y además giraba por todo el mundo. Recuerdo verle en Barcelona y alucinar. A partir de ahí se creó vía VH1 un programa con esa idea por el que pasaron infinidad de artistas como por ejemplo el mismísimo Bowie o Pete Townshend... Así que la idea del Boss es prestada. Nada original, claro que él es un profesional como la copa de un pino y lo borda. En cuanto al espectáculo en sí mismo está muy bien, esa es la verdad. Te humaniza al personaje aunque esas operaciones estéticas a lo "Pacino" den bastante pena y repelús. Lo que cuenta en plan monologuista está muy pero que muy bien. Muy ameno, interesante, a veces divertido,a  veces incluso emocionante, de esas de pelos de punta como cuando habla de su padre justo antes de que el Boss lo fuese también.... Un fan se volverá loco con el producto y un no fan lo verá como algo diferente y curioso. Es cuando se arranca con sus canciones cuando vemos la verdadera dimensión de un artistazo, que eso es lo que es, a pesar que a un servidor, como dije, no le apasione hasta morir por él. El "Broadway" hay que verlo y hay que intentar disfrutarlo. Es un artefacto curioso pero la magia, la "verdad" sigue residiendo en la fuerza de sus canciones, lo otro es fachada y demasiado teatrillo. Interesante que no necesario pero digno y de una calidad fuera de toda duda razonable. 

"Growin' Up" (from Greetings from Asbury Park, N.J.)/ "My Hometown" (from Born in the U.S.A.)/ "My Father's House" (from Nebraska)/ "The Wish" (from Tracks)/ "Thunder Road" (from Born to Run)/ "The Promised Land" (from Darkness on the Edge of Town)/ "Born in the U.S.A." (from Born in the U.S.A.)/ "Tenth Avenue Freeze-Out" (from Born to Run)/ "Tougher Than the Rest" (w/ Patti Scialfa) (from Tunnel of Love)/ "Brilliant Disguise" (w/ Patti Scialfa) (from Tunnel of Love)/ "Long Walk Home" (from Magic)/ "The Rising" (from The Rising)/ "Dancing in the Dark" (from Born in the U.S.A.)/ "Land of Hope and Dreams" (from Wrecking Ball)/ "Born to Run" (from Born to Run).


*post aparecido originalmente en Exile SHMagazine por Nikochan

Me encanta rebuscar en el catálogo de las plataformas televisivas de streaming y dar con algo semi-oculto que me haga pasar un  buen rato. En el caso que nos ocupa acabé tentado por una mini-serie australiana de nada más seis episodios de poco más de media hora. La temática es bien sencilla: Ray Shoesmith es una especie de sicario que intenta, mientras ejerce de malote, mantener a flote su vida social y familiar.... Como digo, nada que no hayamos visto antes en series como "Ray Donovan" o más cachondas como "Barry", ambas estupendas. "Mr Inbetween" consigue atraparnos y hacernos devorar sus seis episodios de un tirón. Es notable. Tiene un aire despreocupado, casi indie, que encanta pero no descuida ni las secuencias de violencia ni el humor negro en un equilibrio perfecto. Scott Ryan es el intérprete protagonista de la serie. Es muy creíble y su figura es imponente. Todo gira a su alrededor y el tipo lo borda. Me encanta que la serie no se ande con rodeos, que no haya episodios de relleno. Con seis episodios le basta y le sobra para explicarnos todo lo que nos quiere contar... y lo que vendrá, lo hará en una segunda temporada ya confirmada. No se lo piensen. Si tienen un par de horas muertas o tres... no dejen de visionar esta pequeña gran serie.


PEDRO THE LION/ PHOENIX (2019)/ YELLOW BIKE

 

Seattle. Esa ciudad americana en la que llueve 366 días al año. Esa ciudad tristona y gris que nos dio tantas buenas bandas en los noventa englobadas en aquello mal llamado Grunge: Soundgarden, Pearl Jam, Alice in Chains y, por ejemplo, Mudhoney que no Nirvana que eran de Aberdeen.... Y últimamente cosas bonicas como Fleet Foxes y Band of Horses que son favoritísimas personales. De aquella época de dolor, rabia y camisas de cuadros todavía tengo bandas por (re)descubrir. A los Pedro The Lion los tenía olvidadísimos. A su líder, David Bazan, le había perdido la pista entre mil y una colaboraciones y proyectos que realizaba como el de Overseas junto a Will Johnson de Centro-Matic, o su carrera en solitario. Así que al empezar el año y caer en mis manos, "Phoenix", el nuevo disco de Pedro The Lion, desde el ya lejano e interesantísimo "Achilles' Heel" del 2004 me hizo recordar algunas de sus viejas canciones y desempolvé con alegría su debut "It's hard to find a friend" de 1998 que suena mucho mejor hoy que entonces o eso me parece a mi.  David Bazan tiene una portentosa voz que encajaba a la perfección en el antiguo grunge. Una voz con personalidad y potencia, de menos calado que la de Vedder pero con cierto mojo y magnetismo, que esta vez se ve mejorada por unas letras más personales y unas composiciones que beben tanto como pueden de los Who y en menor medida de los propios Pearl Jam, y además presentan un envoltorio en el que el propio Bazan toca la mayoría de instrumentos aunque se haga acompañar por Erik Walters a la guitarra y Sean Lane a la batería. Catorce años después la banda de Seattle vuelve con Phoenix, con el mismo deje tristón de su ciudad natal pero con algún que otro rayo esperanzador de la ciudad que da nombre al disco, disco que crece a cada escucha y que como mínimo presenta media docena de temas soberbios.



Pedro The Lion - Phoenix (2019): 01.-Sunrise/ 02.- Yellow Bike/ 03.- Clean Up/ 04.- Powerful Taboo/ 05.- Model Homes/ 06.- Piano Bench/ 07.- Circle K/ 08.- Quietest Friend/ 09.- Tracing the Grid/ 10.- Black Canyon/ 11.- My Phoenix/ 12.- All Seeing Eye/ 13.- Leaving the Valley.

El esperanzador rayo de luz con "Surprise" se hace esperar. Estamos ante un tema inicial que ni es tema ni es nada. Un "instrumental" que sirve únicamente para crear expectación para una de las grandes canciones del disco: "Yellow Bike". Este temazo es puro noventa. Puro "Pearl Jam".... te lleva en volandas a aquella época y te hace disfrutar como un puto adolescente atormentado. Maravillosa estrofa inicial de las que ponen pelos de punta: "On a desert Christmas morning, 1981. One month shy of six years old. In the valley of the sun..."... Y un estribillo demoledor. "Yellow Bike" es oro puro. "Clean Up" es rocanrol de toda la vida con esencia Townshiana.... Esto cantado por Daltrey, Vedder o alguien con poderío sería brutal, bueno, ya lo es pero podría serlo más porque Bazan no tiene ese derroche vocal de los mencionados. Me encanta este tema, se pega cosa mala. "Powerful Taboo" baja la velocidad pero mantiene el nivelón. Sigue sonando a los noventa por los cuatro costados pero esta vez despojándose de todo para seguir en la misma onda con la preciosa "Model Homes". "Piano Benchs" es un "interlude" de nivel. Perezoso y hermoso. "Mientras que "Circle K" tiene ese inicio de guitarra tan típico del movimiento del que formaron parte. A partir de aquí, más o menos el ecuador del disco, intuyo algo de repetición aunque nunca, jamás de los jamases se baje el nivel de calidad. Sin ir muy lejos la dupla de "Circle K" y "Quietest friend" es estupenda, siendo esta segunda lo que hacia temas que esperábamos: rock. De lo que queda, me quedo con "My Phoenix" y el cierre con "Leaving in the Valley". Sorprendentemente el disco me ha parecido notabilísimo y, a mi modo de ver, si no tuviese una segunda parte tan monótona y falta de chispa que no de calidad, el disco rozaría el sobresaliente. Muy buen disco.