Brandi Carlile no es precisamente una novata. Su disco debut data del 2005 pero un servidor nunca se había fijado en ella, nunca antes de este 2018 había escuchado uno de sus discos, y ni siquiera sabía como sonaba su voz ni sus canciones. En estas que a finales de febrero leo en El País a Fernando Navarro recomendar el disco que hoy nos ocupa, "By the way, I fogive you", y comentar la belleza y poderío de la voz de Brandi, la cual es comparada con un cruce casi imposible entre Lucinda Williams y PJ Harvey. Esa comparación es suficiente para que toda mi atención se centre en su nuevo trabajo y me lanzo a por él. El resultado es tan satisfactorio que en tertulias con expertos del country-americano pido asesoramiento para rebuscar en su discografía, y todos coinciden indicando que el debut homónimo del 2005 es indispensable, y que luego acuda al disco que acuda tendrá el mismo nivel que su último trabajo. y me pongo a ello. Seguramente, y de manera errónea, si la recomendación no hubiese llegado por Fernando Navarro un servidor no hubiese llegado a este disco ya que uno tiene sus manías absurdas y el pertenecer a la banda sonora de Anatomía de Grey me hubiese tirado para atrás. Por suerte no leí nada sobre ella, ni a estas alturas tampoco lo he hecho sobre el disco, así que estoy limpio de cualquier influencia externa. Y el disco me gusta, y me gusta mucho aunque no supera a otras damas countriles que durante el último año han publicado grandes discos, artistazas como Nikki Lane, Tift Merrit, Margo Price, Joana Serrat, Eileen Jewel.... 

Basándonos únicamente en la música es imposible no caer hechizado ante la magia de la canción que abre el disco. "Evry time I hear that song" es simplemente maravillosa. Como si Lucinda se hiciese acompañar de Crosby, Stills y Nash. Una delicia de tema que vale su peso en oro, que vale por un disco. No le va a la zaga el primer single del disco, "The Joke", en el que la música va creciendo circularmente hasta hacerse gigantesca. Hay algo épico, algo melodramático, algo sensacional. El disco es muy variado en estilos y no se centra en el country clásico, tampoco rehuye el toque autobiográfico como en "The Mother" o "Most of all". El disco tiene sus picos de calidad irresistible, además de las dos canciones iniciales es imposible no engancharse a la canción que cierra el disco, la magnífica balada "Party of one" donde el piano se hace protagonista. "Fulton county Jane Doe" y "Holt out your hand" son los otros dos temas a destacar. El primero es, como acertadamente comenta Shooter Jennings, una extraña mezcla entre Levon Helm y Elton John. Mientras que el segundo de ellos, toma prestado el folk marca de la casa de los Avett Brothers, es decir, una delicia. Así pues, no será "By the way I fogive you" el disco del año pero sin duda tiene suficientes mimbres y calidad para hacernos disfrutar, ya seas seguidor o no del country americano. 

Brandi Carlile - By the way, I fogive you (2018): 01.- Every Time I Hear That Song/ 02.- The Joke/ 03.- Hold Out Your Hand/ 04.-The Mother/ 05.- Whatever You Do/ 06.- Fulton County Jane Doe/ 07.- Sugartooth/ 08.- Most Of All/ 09.- Harder To Forgive/ 10.- Party Of One.

"The Logical Song"


No voy a darle muchas vueltas y os diré directamente que a mi esta cuarta temporada de la serie de Charlie Brooker me ha parecido sensacional. En global mejor que el resto de temporadas porque no he encontrado ningún episodio flojo cosa que en otras temporadas siempre había un par de capítulos aburridos o fallidos. Seis episodios estupendos que siguen con la misma idea pero con un toque menos británico y algo más americanizado. El primer episodio, "USS Callister"; que juega a parodiar "Star Treck" tiene muchos seguidores pero junto al quinto llamado "Metalhead", son lo más flojo en mi opinión del lote. No acaba de convencerme ese mundo virtual, ese juego, ese mundo programado que nos plantea el episodio, ni como avanza su argumento ni su final. Con "Metalhead" mi pega es que no liga mucho con la idea general de la temporada ni de la serie, es como un oasis pero el episodio me gusta. Bueno, ambos me gustan pero no me apasionan. En cambio, el mejor para mi es "Arkangel", dirigido por Jodie Foster, es el que respeta la idea de la serie, su esencia, la que plantea un debate ético y el episodio mejor interpretado. Junto a "Hang the DJ" lo mejor del lote. Este episodio, el cuarto creo que es, es sensacional. Me encanta cuando "Black Mirror" se pone amoroso, como pasó la temporada pasada con "San Junipero". Ambos episodios son lo mejor de la temporada. Y en el término medio encontramos "Crocodrile" que a mi me parece notabilísimo tanto por lo que nos cuenta como donde y como lo hace, y "Black Museum" que empieza muy fuerte para degenerar en absurdez final y no acabarme de engatusar del todo. Como digo, y quiero que quede claro, no hay ningún episodio malo ni aburrido. Todos son interesantes pero hay dos que son canela final. Black Mirror sigue siendo fenomenal e imprescindible, sigue haciéndonos pensar y sigue sorprendiendo. Nada más que decir. Hay que verla. 


WALTER MARTIN/ REMINISCE BAR & GRILL (2018)/ RIDE DOWN THE AVENUE

 

Walter Martin era uno de los miembros de la banda de la gran manzana, The Walkmen. Martin es multi-instrumentista, toca todo lo que le pongan delante pero en la banda sus funciones eran las de bajista y organista principalmente, pero su función era más importante puesto que era el compositor y letrista principal aunque firmasen como The Walkmen. En 2012 se toman un largo respiro que Walter Martin aprovecha para iniciar una carrera en solitario por la que nunca me había interesado hasta la llegada de su nuevo disco del 2018, "Reminisce Bar & Grill", sobretodo gracias a esa irresistible portada de esencia setentera y canalla. Imposible resistirse a ella. Este es el cuarto disco en solitario de Martin, y aquellos que siguen su carrera comentan que ha dado un giro de estilo o simplemente ha dado con la tecla adecuada. Ya no revive la época del post punk como en el debut de la banda, "Everyone who pretended to like me is gone", que con acierto he recuperado estos días, en realidad creo que sigue la senda marcada en "Hey Matt" y "The Everglades" de su disco del año pasado "My Kinda Music", donde asomaba en muchas ocasiones el sonido brittish de por ejemplo The Kinks en "The Everglades". Como decía sigue ese camino marcado pero deja a un lado el sonido más británico y lo americaniza, reviviendo a los cantautores callejeros del setenta, tanto puede ponerse en modo Tom Waitts como acercarse a Randy Newman. En el disco Martin se encarga de casi todos los instrumentos y además cuenta con la ayuda de Brian Kantor, Josh Kauffman (habitual músico de Josh Ritter) y Alec Ounswotrh de Clap Your Hands Say Yes. Como digo, tiene ese toque de cantautor de los setenta, ese sonido de disco menor que va calando. Ese sonido comparable a por ejemplo Jason Collet (Rat a tat tat, Song and dance man), que es un favoritísimo en el hogar nikochiano, así que si te gustaban los discos de aquel seguro que te gustan los de este. 


Walter Martin - Reminisce Bar & Grill (2018): 01.-Me & McAlevey/ 02.- Too Cold To Waterski/ 03.- I Went Alone On A Solo Australian Tour/ 04.- I Can Run Now From The Hellhounds But I Can't Hide/ 05.- I'm A Puppy/ 06.- The Drummer/ 07.- Ride Down The Avenue/ 08.- I Wanna Be A Country Singer/ 09.- Pink Piano/ 10.- Colorado Lonesome/ 11.- I Dreamed I Was Lana Del Rey's Older Brother.

"Me and McAlevey" empieza modosita, timida. Cuando entra la voz de Martin quedo desarmardo. Me encanta esa voz de mal cantante. Esa voz rota y desequilibrada que consigue sin querer dar con la nota, con el tono, con la tecla adecuada. Una voz que sabe lo que se hace, sabe de sus posibilidades y jugando sus cartas te lleva al huerto con ese ligero toque destartalado a lo Ray Davies. Estamos ante un notable tema inicial, con una percusión curiosa y un precioso piano que acompaña sin tomar demasiado protagonismo a este tema trotón donde Alec Ounswotrh en la retaguardia comienza a sacar la cabeza. "Too cold to Wareski" es un triunfo asegurado. Con su "tarareo", su melancólica alegría por montera, la voz doblada de Ounswotrh... buf! temón! en el que la sombra de Ray Davies se hace gigantesca como lo hace también en "I went alone on a solo australian tour", como si Ray y  Randy Newman se fuesen de juerga rollo étnico. Favoritísima absoluta. "I can run now from the hellbounds but I can't hide" tiene un silbidito canalla que enamora, un retrogusto a los setenta con ese riff de guitarra y el fraseo que son puro Ian Dury. El tema tiene mucho del sonido de los discos de Jason Collet pero aún le veo más seductor, más tablas. "I'm a puppy" es simplemente acojonante. Un baladón crudo que cierra un inicio espectacular y nos sitúa en el ecuador del disco. "The drummer" es coqueta y positiva. Me encanta su letra. Su manera de explicarnos la historia, el deje vocal... me encanta, otra favorita. "Ride down the avenue" es un rocanrolito simpático que se trae el recuerdo de Paul Simon y sus acordeones, (salvando las diferencias vocales) y nos remata con una interpretación vocal especial y diferente en la genial "I wanna bea country singer". Simplemente, a estas alturas, me tiene en el bote. La balada "Pink piano" marca el final, antes del mismo llega "Colorado lonesome" que tal vez es el tema que menos me guste del disco. Suerte que para el final se guarda la espléndida "I dreamed I was Lana del Rey's Older Brother" que es la repera limonera que otra vez me recuerda en todo al kinky Ray. Ya digo, Walter Martin firma un sorprendente artefacto que ha llegado al hogar nikochiano para quedarse. Un favorito para este 2018 fuera de todas las quinielas, un disco al que ustedes terrícolas deberían dar una oportunidad. No se arrepentirán, ya me darán las gracias.

Que Christopher Nolan es un gran director de cine no lo vamos a discutir aquí, pero de eso a decir que es uno de los grandes es decir mucho. Es un muy buen director, es un buen contador de historias, y sus proyectos suelen ser muy interesantes, además de que nunca nos falla: "Memento", "Insomnia", "Interestelar", Origen", su trilogía de Batman sobretodo "El caballero oscuro"...  hasta llegar a "Dunkerque", film bélico de Nolan que pude ver hace unos días. Aplaudido por todos y parece que aceptada como una gran película, aunque después de verla pienso que sí lo es pero que tampoco es nada del otro mundo. Me gusta su fotografía, me gusta como Nolan juega otra vez que el factor temporal, nada de linealidad, y por supuesto como ese ahorro de palabras hace crecer al film a un nivel superior. Desgraciadamente nada de lo que vemos nos eriza el bello. Ni las actuaciones, ni la historia, ni las secuencias de acción. Todo notable pero nada excepcional. El conjunto le ha quedado excepcional pero si analizamos sus puntos fuertes por separado no obtenemos la misma impresión de grandeza. Todo funciona como un gran engranaje, como un gran equipo pero sin individualidades. Su punto fuerte tal vez sea la sencillez, puede que ese sea su punto ganador. Una historia simple pero efectiva, unas actuaciones convincentes, sin alardes, ni sobreactuaciones. Sin un protagonista claro y con muchas caras conocidas: Kenneth Branagh, Tom Hardy, Cillian Murphy, James Darcy. Otros factores a sumar es la sensacional banda sonora de Hans Zimmer y la fotografía de Hoyte van Hoytema, en ambos casos suben el nivel y posicionan al film en más que notable pero sigue sin parecerme la obra maestra que por ahí decían. Muy buena película, no hay duda, pero no es para tanto. En definitiva, podemos decir que estamos ante un notable film, la madurez de Nolan sin duda alguna, y eso es una buena noticia porque esa madurez tiene muy buena pinta, y ando en deseos de ver su siguiente proyecto. Por suerte dijo no a la nueva aventura de 007, qué le rondará por la cabeza? Toca esperar. Mientras tanto disfruten ustedes con esta "Dunkerque". 

El nuevo disco del dúo formado por Osin Leech y Mark McCausland es de esos discos que sin hacer ruido y gracias al boca a boca van llegando al populacho. The Lost Brothers han firmado con total seguridad uno de los discos más bonitos del 2018, así lo creo y aún estamos como quién dice descorchando el año. Dos amigos recomendaron el disco, tanto Jorge en su "Rock & More" y Chals en "On the Route" nos explicaban las bondades de esta colección musical compuesta por una docena de maravillosas canciones que, como bien dicen ellos y todo el mundo, combinan muy bien tanto el sonido de los Everly Brothers con las mágicas atmósferas de Simon & Garfunkel. Con esas referencias es imposible no darle unas escuchas y visto quienes recomiendan semejante preciosidad de disco es casi una obligación entregarse en cuerpo y alma a él. Claro, que sería un mentiroso si dijese que el disco me robó el corazón de primeras. Eso sería faltar a la verdad porque me ha ganado a fuego lento, gracias a aquella bestia del este que nos trajo nieve casi llegando a marzo. Con los fríos, la niebla, los días grises y una tristeza por asuntos familiares que me quema y me corroe me fue imposible no enamorarme de sus canciones. Las doce canciones que componen este disco me han ayudado a dejar apartado por un tiempo mis penas y seguir adelante, me ha arropado y centrado, así pues toca dar las gracias y seguir con el día a día. Como digo, en un día personal muy depresivo y con el frío azotando las calles conecté con "Echoes in the Wind" y la emoción me embargó, tuve la piel de gallina y el lagrimal fácil durante unos segundos, suficientes para derrumbarme ante tanta belleza y emoción. 

Todo lo que diga sobre el disco será poco. Todo lo que diga ya se habrá dicho más y  mejor. Por ejemplo en las casas de mis dos camaradas antes nombrados, verdaderos maestros en esto de recomendar el disco adecuado en su justo momento temporal. Sin duda estamos ante un disco atemporal, que aunque no se parezca demasiado me recuerda a aquel que hizo Ron Sexsmith junto a Don Kerr, aquel "Destination Unknow" que por supuesto también se inspiraba en la obra de los hermanos Everly. Por si fuera poco en el disco colaboran tanto Howe Gelb como Glen Hansard, así pues, qué más podemos pedir? La inicial "Echoes in the wind" es de esas canciones que desarman, de esas que llegan al tuétano, que remueven tripas y dan calidez al alma. Imposible no quedarse prendado de semejante canción. Las voces se entrecruzan, se complementan, se solapan como en todo el disco, como lo hacían las de Paul y Art, y otro ejemplo sería el siguiente tema, "Where the shadows go", que es puro Simon and Garfunkel. No pienso ir tema por tema, me parece absurdo. Me cuesta escoger unos por encima de otros, pues es un disco muy homogéneo, sin cimas ni bajones. Cabe destacar "Come Tomorrow" que completa un trío inicial maravilloso, la ronsexsmithiana "More than I can Comprehend" que firma junto a Hansard, el country de siempre en "Iron Road", y el precioso final con "Gabriel at midnight" que nos deja un sabor de boca inigualable y un paz interior inmensa.

The Lost Brothers - Halfway Towards a Healing (2018): 01.- Echoes In The Wind/ 02.- Where The Shadows Go/ 03.- Come Tomorrow/ 04.- Cry For A Sparrow/ 05.- More Than I Can Comprehend/ 06.- Rains Of Ruin/ 07.- Halfway Towards A Healing/ 08.- Songs Of Fire/ 09.- Summer Rain/ 10.- Iron Road/ 11.- Nothing’s Going To Change Me Now/ 12.- The Ballad Of The Lost Brother/ 13.- Gabriel At Midnight (Bonus Track).

"Don't be Shy"


No todo es oro lo que reluce en HBO ni en el mundo televisivo. No todo es fantástico y no todas las series de HBO son excelentes. La promesa de HBO de estrenar cada semana una nueva serie se sigue cumpliendo pero no todas están al nivel, no todas cumplen las expectativas y claro está, no todas consiguen pasar mi filtro personal. Hoy toca hablar de tres series que se pueden ver en la plataforma de HBO que prometían bastante pero se quedaron en nada, que no tienen la calidad esperada, que en ocasiones aburren y se dispersan con guiones absurdos, gafapasteros o simplemente planos. Tres series que podrían haber llegado a ser tremendas pero que se perdieron por diferentes motivos por el camino, y que pasaran sin pena ni gloria a la historia televisiva.

HARD SUN: serie de la BBCOne que distribuye HBO. Serie inglesa y se nota. Por ritmo, imagen, contenido, actuaciones... pero que falla tremendamente en un guión absurdo y muy friki. Resumiendo diré que dos detectives recientemente rejuntados descubren que el fin del mundo está al caer, mientras uno de ellos investiga al otro por la muerte de su anterior compañero. Ni funciona la historia de compis policiales ni la de ciencia-ficción. La verdad es que todo el guión es un sinsentido y cuesta acabar de ver la serie. Los actores regulean, sobretodo Jim Sturgess que nunca me ha gustado, y la dirección de Neil Cross (responsable de Luther) deja mucho que desear. Un suspenso. No pierdan ustedes el tiempo.

ROOM 104: la gran apuesta de HBO. Su "Black Mirror". Su ombliguismo gafapastil. Su pastiche. La idea es genial. Episodios cortos individuales que suceden siempre en la misma habitación de un hotelucho pero que pueden suceder en diferentes momentos temporales de la historia y que tratan variopintos asuntos y utilizan estilos muy diversos. Algunos de esos episodios son sobresalientes pero otros son un desastre. Hay de todo, y al final la nota media es un suficiente. Por cada episodio bueno te zampas tres mierdas. El primer episodio, "Ralphie" encandila, promete pero luego, conforme se suceden los episodios uno se da cuenta que es un quiero y no puedo. En "Black Mirror" también hay algún episodio que bueno, no llega al nivel de la serie, pero la media de aquella es de notable y esta de suficiente. Para ver a ratos sueltos, y a ver que sale. Te puede tocar un chuletón o un churro reblandecido.

KNIGHTFALL: esta es un serie del History Channel, y se nota.... vamos si se nota. Su factura es buena pero tiene algo de cutrelux que hace que no guste. Templarios, Grial, conspiraciones palaciegas, más buenos culos de hombres fornidos que pechúmenes de damas ardientes.... Un rollo, no os voy a engañar. No hay quién se la crea. Tiene esas secuencias de acción con la cámara enfocando a cuatro guerreros porque no hay más presupuesto y así parece que hay una guerra del copón bendito pero el copón bendito no lo encuentran ni utilizando diapositivas. Sinceramente un petardazo.

Resumiendo. Hay que ir con cuidado porque comenzamos a tener tanto a nuestro alcance que creo que la calidad comenzará a bajar, buscando el enganche rápido y tontuno puesto que ya hay muchas plataformas en guerra. Y ojo, que esta vez hablo de HBO, otro día tocará turno a su rival Netflix que aún tiene más mierda, si se puede, por ahí acumulada. De eso no se escapa ninguna, por cada acierto acostumbran a darnos tres o cuatro regulerías escandalosas.