Ostia Pedrín!!! Todo el mundo incluso yo debatiendo sobre el último disco de Wilco para nada, pues después de una semana dándole oportunidades (que a otro desde luego no le daría) llego a la conclusión que su disco no es para tanto, que sí, que tiene sus cosas, su media docena de notabilísimas tonadillas pero amigos, la verdad es que le falta alma. Así pues cuando llega a mis manos y a mis oídos el nuevo disco de esa muchachita de Idaho algo más joven que un servidor de nombre Eilen y lo dejo rodar tengo la sensación de haber perdido el tiempo con el artefacto de Tweedy y los suyos, y que no se me entienda mal, no digo que sea malo su disco pero coñe, el 80% de su minutaje no me transmite absolutamente nada. No sé porque intento engañarme pues desde un tiempo hasta esta parte mis discos predilectos suelen sonar a carretera, a desierto, a bar de mala muerte, me gustan los banjos, los ukeleles, los violines y acordeones, y no los sintetizadores y ruiditos varios que para un rato me valen y me dan trempera pero no me dan placer. La que sí me da placer al escucharla (se me entienda) es Eilen Jewell. Oh! Menudo discazo este “Queen Of The Minor Key”, la Virgen Santa que bien me lo paso escuchándolo, ya van media docena de escuchas en dos días, Oh! Que tremendidad más tremenda! Y yo que no conocía a la moza!!! Me flagerlaré por eso, I promise! Se ve, que Eilen ya lleva unos cuantos discazos a sus espaldas los cuales caerán como agua de Mayo en las próximas semanas siendo el siguiente el aplaudido “Sea of Tears” si es que algún reputado vecino bloguero no me dice lo contrario pero ahora toca disfrutar de esta maravilla de country-folk tradicional algo cool y cabaretero con toques de rockabilly swinguero que me ha iluminado la vida. Ahí vamos...

Eilen Jewell – Queen Of The Minor Key (2011): 01.- Radio City/ 02.- I Remember You/ 03.- Queen Of The Minor Key/ 04.- That's Where I'm Going/ 05.- Santa Fe/ 06.- Warning Signs/ 07.- Reckless/ 08.- Over Again/ 09.- Bang Bang Bang/ 10.- Hooked/ 11.- Only One/ 12.- Long Road/ 13.- Home To Me/ 14.- Kalimotxo.

La cosa no puede empezar mejor con la instrumental “Radio City” con esos descarados ecos a banda sonora de film de Tarantino, sirve de perfecta intro a esa maravilla llamada “I remember you” que te envuelve, te abraza y te acaricia. Todo un gustazo. La canción que da nombre al disco es un temazo de tres pares, “Queen of the minor key” aparece por mi cabeza en el autobús, en el metro, paseando por las calles, en la ducha…. Joder, como se pega la cabrona, qué cancionaca. Con este tercer corte me ha enamorado del todo y el disco se ha convertido en uno de mis favoritos del año y eso que aún queda tela que cortar, sin ir muy lejos “That’s where i’m going” es un caramelito y una de mis favoritas, “Santa Fe” me toca la fibra, me encantan este tipo de canciones, qué puedo decir más, no sé, compraros el disco ya. La cosa remonta rítmicamente con “Warning signs” una cacnionaca con toques soul y swingueros, con trompetas y violines, con mucha clase, dos minutazos y pico perfectos. Los violines se abren paso con la countresca y arrebatadora “Reckles” y la slide se luce en “Once again” para culminar con mucho swing en “Bang Bang Bang” una seguidilla de canciones perfectas y arrebatadoras. La parte final del disco comienza a dibujarse, “Hooked” es otra maravilla oculta del disco que cada vez que la escuchas se va incrustando en tu cerebelo hasta hacerlo suyo, ya no mandas tú, manda Eilen. La paz llega con “Only one”, Big Sandy colabora con Eilen en “Long Road” con todo el clasicismo del country presente y para acabar “Home to me” que nos deja ganas de más y claro, lo tenemos, pues como empezó el disco acaba. Con una instrumental, llamada Kalimotxo, un homenaje a la famosa bebida que conoció Eilen según cuentan una noche en Bilbao después de un concierto. Fantástica. Y nada más, he descubierto a Eilen Jewell y estoy encantado, claro que no está sola pues su banda es fantástica: Johnny Sciascia, Jerry Miller y Jason Beek, además del acompañamiento esporádico de Rich Dubois (violín), David Sholl (saxo tenor y barítono) y Tom West (órgano), y de las contribuciones vocales de Zoe Muth y Big Sandy (de Big Sandy & His Fly-Rite Boys). Y nada más, “Queen Of The Minor Key” es un discazo que pasa en un pis pas y cuando acaba demanda volver a ser pinchado. Un lujo, tanto el disco como la moza que por cierto completa la tripleta de féminas que me han llevado al huerto este año. A saber: la viejuna de Lucinda, Zoe Muth y por supueso Eilen. Come on Eilen, juro que ahora mismo significas todo para mi, vamos Eilen, dámelo todo, dáme más, dáme… Kalimotxo!
A estas alturas de la película a nadie en su sano juicio se le ocurriría decir que Tweedy y sus Wilco no son para tanto. Seguramente estamos ante la mejor banda de la última década por discos, por canciones, por darnos siempre algo más e ir un paso más allá de lo establecido...., hasta que llegó el "camello". Que estos pájaros tienen unos cuantos discos imprescindibles en la historia del rock está más claro que el agua: “Being There” (96), “Yankee Hotel Foxtrot” (02), “A Ghost is Born” (04), “Sky blue Sky” (07). Al menos estos cuatro son para mí obras maestras. "Wilco, the album" es claramente una obra menor, un aquí te pillo aquí te mato, un polvo de una noche si queréis verlo de esa manera pero desde luego no es algo perdurable en el tiempo, no es el disco que te pones a escuchar una década después y hace que se te ponga el culo prieto. Claro, que de esos, realmente, no hay tantos. No estoy del todo de acuerdo con mi archienemigo Guzzest que "Deeper down" y "Sonny feeling" sean las dos únicas canciones salvables de aquel disco, sin ir más lejos a mí "Bull black nova" en directo me dejó muy satisfecho, "You and I" era una delicia pop, y luego había alguna que otra cosa muy disfrutable como "You never know" y "I'll fight" pero en fin, los fans y seguidores acérrimos han querido demonizar al disco y a su contenido, que seamos sinceros, tampoco estaba tan mal. Con la decepción que supuso el disco muchos esperábamos ansiosamente un nuevo trabajo que llegará oficialmente en unos días pero que se ha podido escuchar de cabo a rabo por la web, creo que ellos mismos lo pusieron en su página oficial en streaming de los cojones.

El disco lleva por título como muchos de vosotros sabréis "The Whole Love" y el single de adelanto que apareció hace unos meses nos dejó con un empalmamiento de tres pares de cojones que ríanse todos del viagra. Entonces llegó el disco en cuestión con una portada que unos odian y otros como yo adoramos, y al poner la primera canción.... gatillazo! Nadie esperaba esto, yo desde luego ni lo imaginaba. Me asusté y mi primera impresión no fue buena (como la de muchos) pero la verdad es que no es nada que no hayan hecho ya y es mejor de lo que parece a priori, pues ese solo de guitarra tardío es bastante cojonudo para qué engañarnos. Luego vendrá de seguidillas unos siete minutos después el single de presentación "I Might" con esos toques glameros entre un Bowie de lentejuelas y un Bolan desatado. En mi opinión es excelente pues el aliño con el organillo es de auténtico lujo, desde luego no creo que esté entre sus mejores treinta composiciones pero no podemos negar que tiene gancho.

Wilco – “The Whole Love” (2011): 01.- Art of Almost/ 02.- I Might/ 03.- Sunloathe/ 04.- Dawned On Me/ 05.- Black Moon/ 06.- Born Alone/ 07.- Open Mind/ 08.- Capitol City/ 09.- Standing O/ 10.- Rising Red Lung/ 11.- Whole Love/ 12.- One Sunday Morning (Song For Jane Smiley's Boyfriend).

No quiero hacerme excesivamente pesado hablando del disco pues ya hay dos millones de críticas por la web tan dispares que al final lo mejor es pasar de todas ellas y quedarse (como debería ser siempre) con lo que a uno le transmite el artefacto en cuestión. Para no darles muchas más vueltas os recomiendo la lectura de la crítica que se hizo en este mismo blog por parte de mi archienemigo (http://nikochanisland.blogspot.com/2011/09/tan-aguzztito-wilco-y-el-espesor.html) con la que estoy de acuerdo en un 95%. Es verdad que "Sunloathe" te deja algo frío a pesar de ese pianito que aparece al cabo de un minutillo pero luego las cosas se ponen en su sitio con una concatenación de temas cojonudos como “Dawned on me” (una de mis favoritas), luego “Black moon” que como bien dice Guzzest “si hubiera aparecido en el segundo disco de Being there nadie levantaría la mano pero, ay, sale en este..”. Cuanta razón. “Born alone” es simplemente cojonuda, wilquera cien por cien. Qué decir de “Open mind”? es excelente, sin más. “Capitol city” entra bien pero no es nada del otro mundo, se gusta y se deja gustar, aunque luego llega “Standing O” para deleite del personal. Particularmente ésta es una de mis favoritas. En mi opinión suena a Supergrass que ni te cuento, esta no salía en el “In it for the money”?. No me quería dejar ese caramelito que es la canción que da nombre al disco, “The whole love” es estupenda. Y nada más, si queréis más profundidad crítica ya sabéis que Guzzest puso las cosas en sus sitio y que razón no le faltaba al pájaro. A mí finalmente el disco me parece notable, disfrutable y mucho mejor que el del camello, la lástima o no, es que puedo encontrar fácilmente media docena (o más) de discos de este año superiores a “The Whole Love”. En cualquier caso, cuestión de gustos.
No lo dudé en cuanto lo supe. Lo nuevo de Jason caería en mis manos sin remisión. Aquel “Low Moon” me pareció acojonante. Delicioso. Con esas tramas simples, de gente corriente, que acaban por abordar los temas de siempre: desamor, amistad, soledad…, pero que lo hacen de manera especial, divertida, única. En el caso que nos ocupa, “Los hombres lobo de Montpellier” Jason nos cuenta la historia de Sven, un artista escandinavo semibohemio que ha ido a parar a la ciudad francesa de Montpellier, se disfraza de hombre lobo para asustar a las víctimas de sus robos nocturnos. Tal y como él lo ve, su disfraz le proporcionará unos momentos de ventaja para huir si es sorprendido en plena faena y las cosas se ponen feas. Lo que no ha tenido en cuenta es la existencia de una sociedad secreta de verdaderos hombres lobo en Montpellier, a los que no les interesa la publicidad que les está dando este advenedizo. Particularmente he disfrutado como un enano, me encanta Jason, pero he de reconocer que tal vez este “Los hombres lobo de Montpellier” es su trabajo más flojo hasta la fecha (que no malo), además de que comenzamos a necesitar algo con más duración. Para cuando una novela gráfica como mandan los cánones? “Low Moon” fue acojonante y ya no digo “Yo maté a Adolf Hitler” o cualquiera de sus obras anteriores donde sus silencios, sus pausas, su narración y su típico humor lleno de desesperanza y desamor nos sorprendían sin cesar. Ahora, este “Los hombres lobo…” no sorprende, pero gusta. Desde luego si no sabéis nada del tal Jason podría ser recomendable comenzar por aquí, aunque como digo cualquiera de sus obras anteriores supera a ésta. De todas formas, aquí tenemos un caramelito.

WILLIE NELSON
CHIPOTLE MEXICAN GRILL COMMERCIAL (2011)
BACK TO THE START (THE SCIENTIST - COLDPLAY COVER)

* "Tan AGUZZTITO" es la nueva, flamante y espesa sección musical de mi archienemigo Guzzest para la isla nikochiana, en exclusiva y totalmente gratuita. Después de los miles de "peros" que ha provocado lo nuevo de Wilco, Guzzest se desmarca del rebaño como es en él habitual para hacerle la contraria a todo aquel que se precie y además marearle con su discurso difícil y sumamente espeso. Espero que os guste y que Guzzest repita. Os dejo con él. Cuidadín!

"Deeper down" y "Sonny feeling"... Ese es el único botín que yo pude extraer, exiguo a más no poder, del ahora penúltimo y camellero disco de la banda de Tweedy. Y no veas lo que me escoció el asunto (aún hay días que me acuerdo y me tengo que sentar a media nalga). Wilco son, en esa categoría nunca reconocida pero que todos entendemos avezada a la justa proporción fama/calidad: la repanocha, la apuesta más firme y el caramelo al que más le dura el sabor si hablamos de bandas yanquis surgidas en el último par de décadas. Aquí el nene tiene, en dicho espacio de tiempo y lugar, en Pearl Jam su debilidad más marcada por temas generacionales (que, quieras que no, alcancé la mayoría de edad escuchando su tripleta inicial, es lógico) y también, claro, andan los Robinson al acecho (como terceros en discordia, si, pero pese a quien pese también).

Pero Wilco, sigamos, posteriores y emergidos desde las cenizas de los folk-countrescos Uncle Tupelo -como es tan sabido-, aparecieron en mi vida cual elefante en cacharrería con "summerteeth" y el anterior "being there" bajo el sobaco (el eternamente ninguneado y primero del grupo, "A.M.", lo descubrí a posteriori)... Imposible que no me dejaran huella, vaya. Qué de puta madre los dos, qué distintos entre si: uno folk-rock de altos vuelos y otro pop de cámara con mil guiños a los good old times... Imparable que decía aquél. Wilco llegaron para quedarse, sin duda (no veas lo anchos que después íbamos por la calle los que ya apostábamos por ellos como "banda a seguir seriamente " a finales del milenio pasado). Para más leña, por no poner cojones, después vino lo que vino (ya en los dos miles), en formato de tres elepés cuya fama y renombre no merecen mayor explicación por parte de (sospecho) el lector asiduo de este bloj. De verdad que me descojono bastante cuando el personal se lia en comparativas entre dichos álbumes... Sras/es: los tres son la repera al cubo y punto (la orfebrería impagable de "YHF", la encriptación -que tampoco es tanta- enrollada de "a ghost" o la lectura de Lennon según Tweedy en "sky"... todo es un maldito escándalo en cuanto a calidad... y qué canciones en cualquiera de ellos, joder). Todo el mundo adoraba a Wilco y su manera de proceder: los puristas tenían los evidentes ecos del pasado (y ponían, religiosamente, los discos de Wilco después de los de los Who en su discoteca particular), los amantes de superventas se hacían con "el disco del año" según la publicación soplapollil de turno (y lo ponían, sin vergüenza alguna, al lado de la última bosta de U2, Coldplay o Bon Jovi), y los gafapastas sonreían a su repelente manera con los "ruiditos" que también integraban de vez en cuando en su sonido (y ponían el disco al lado de "biorcs" y "radiojetos", entre demás "fieras del rocanrol")... Y en estas, cuando todo el mundo era feliz: argh, llegó el camello.

Con lo que llegamos al principio de la entrada y justo al momento antes de empezar a valorar, por mis partes, su continuación de inminente estreno dos años después de las jorobas: "The Whole Love" (2011). Ya de entrada... aviso, warning, cuidao: evitar primeras impresiones (propias o/y ajenas). Wilco no son una banda especialmente difícil pero si merecen un cierto "empape" previo (o, si se prefiere, no son los Ramones pero tampoco Zappa desatado en pleno arranque de jam lisérgica -por mentar de lo mejor de cada barrio-) y este TWL es, en resumen, un muy buen disco que, tras dos días de escuchas compulsivas, a mí ya me ha hecho olvidar casi del todo el chasco the "Wilco (the album)". Ahora iremos a cachos (trataré de ser breve) pero, para los impacientes que no quieran seguir leyendo: quuuué siiii, haceeeedme caaaso que el dijco esta muu bieeen, no hagáis el panooooli, que después tendréis que venir de aquí un tiempo con lo de "pues, ¿sabes qué?, he recuperado el disco este en serio y la verdad es que no está nada mal y...". Qué son los Wilco, joder, no os precipitéis. Dicho queda.

Y es que es fácil hacerse un lio con "todo el amor" en su inicio. "Art of almost" es extraña, si, pero de un modo harto cerebral... Da la impresión de vender vanguardismo y modernez pero, a su vez, se antoja calculada y pre-fabricada de cojones. Espontaneidad "0 patatero" vaya, y mal que empezamos... Pero, al loro, el tema se va rearmando y se remata con un minuto de guitarreo desbocado que para los que amamos a Wilco por su acepción de banda clásica y no por los "ruiditos" nos creará cierta expectativa... Nos tenemos que petar el grano por el efecto "radiojetos" del principio para poder disfrutar de ese galope eléctrico final.

"I might"... La que ya nos conocemos todos al dedillo por ejercer de avanzadilla del disco (y que ya de entrada crea cierta bifurcación entre seguidores). Organillo sesentero en la oreja izquierda, guitarrita a juego en la derecha y, así, hacia el segundo 50 a mi ya me lleva al huerto. Además, Tweedy le roba las lentejuelas a Bolan por el camino y, como eterno fan de "sliders" y "guerreros eléctricos", yo ya como que me quedo la mar de contento con la cancioneta y, más importante, la cosa va mejorando. O eso parecía.

"Sunloathe", la primera "lenta", tiene una parte instrumental en su parte media bonita de narices (pianito de quilates, aquí), si, pero la canción en si no me merece tanto dramatismo, se me antoja algo sobreafectada y, por qué no, al pensar en cotas alcanzadas en el pasado en esta dirección, mmm... Pasa nada, llega al rescate "dawned on me" con su buen rollo y estribillo coreable. La parte central con fugaz guitarra "foxtrottera" y silbido pueden hacer pensar que "ojo, aquí hay bicho"... El tiempo (y no mucho se necesita, me temo) recompensará a esta canción en el bestiario popular "wilquero" cuando termine la tormenta de opiniones variopintas, lógicas tras el estreno. Vamos para bingo con "black moon" ... Qué lenta, qué monótona en las dos primeras escuchas y con qué poca sustancia... Qué pedazo de canción después, y que poco necesita Jeff para hacer bien lo que sabe (de ahí que a veces joda que se abuse de producción por parte del susodicho). Si hubiera aparecido en el segundo disco de "being there" nadie levantaría la mano pero, ay, sale en este...

Pero, en cualquier caso, para celebrar la mitad del disco, llegamos a "born alone" que, como ya puse en alguna otra parte, me recuerda a los Teenage Fanclub con guiños "tompettyeros" y está de cojones (ese acelerar por en medio y en la conclusión -no extraña que el bateria de wilco tenga banda propia- no tiene precio). Tras el subidón volvemos a la calma. Y es entonces cuando vemos, de alguna manera, el principal "pero" que se le va a encontrar al disco: se ha querido contentar a todos los fans (por épocas) con alguna canción suelta en vez de ofrecer algo homogéneo, como si se quisiera mostar todo el catálogo de golpe ("somo los Wilco y mirad si sabemos hacer cosas")... Los fans de siempre no tendremos problemas (un disco de "dentro hacia dentro") tras una semana de escuchas y una vez se entienda eso (y siempre y cuando no esperemos una aventura con mil variaciones pero compacta a su vez, al nivel de "YHT" o el del huevo, en cuanto a emociones).

En cualquier caso llega esa maravilla que és "open mind"... Robada directamente del básico (que no meramente "recomendable") "King of America" costelliano del 86. Chorrea talento la hija de puta de canción esta. Se rompe al fin con la temática "una rápida, una lenta" que caracteriza al elepé con la siguiente "Capitol City"... Algo así como Lennon en solitario de paseo por Broadway en otoño (incluso del brazo la china y comiendo churros, si se quiere)... Simpática (por qué no), pero con el claro handicap de quedar en el tracklist, siempre para mi, detrás de la mejor "lenta" y justo antes de la mejor "rápida": "standing O", que me tiene loco perdío (qué les costaría hacer un disco con solo canciones de este estilo y titularlo algo así como "Wilco visita la new wave/punk de 1980").

"Rising red lung" es otra pieza pausada en la linea de "black moon" que te va erosionando y venciendo por sesiones la puñetera (completa con ella tu hat-trick del disco en estas ciernes). Casi al cierre tenemos al fin la canción que da título al asunto y que ya veo que se viene destacando por buena parte del personal... y es que es bastante bonita, si, con su falsete de quita y pon y marchamo positivo. Lástima que, según lo veo, no se hayan currado un "chorrus" a la altura y se limiten a repetir el título hasta casi el final (supongo que aunque esto sea un paso hacia, de nuevo, la buena dirección ese retorcerse en el estribillo hasta hacerte llorar a lo "Jesus etc." es pedir demasiado). En cualquier caso te proyecta el estado de ánimo adecuado (bueno, se entienda) para los doce (quizá innecesarios) minutazos de "one sunday morning" donde Tweedy se despide a lo Lucky Luke en largo (larguísimo) fade out crepuscular de esos. No se entienda mal, suena muy bien, pero es que, leñe, te puedes hacer una tortilla a la francesa, zampártela, pillar un kiwi y aún te sobra tiempo para el café...

CONCLUSIÓN: muy buen elepé, sobre todo viniendo de lo que venían, que abusa (sin duda) del efecto "montaña rusa" en su sonido y durante el trayecto lo que, eso si, le aleja de sus mejores y más celebrados álbumes que gozan de una entidad ("empaque", que algunos dirían) que aquí no encontraremos. Con todo, por sistema de gota malaya, el putas te va derrotando poco a poco... Por mi, que no se corten, pueden hacer una de este calibre cada año si quieren (que el cielo ya se lo ganaron hace largo tiempo) que, y aunque alguien se referirá (sin duda) a esto como "obra menor", ese bloque central de "dawned on me" a "rising red lung" ya no me lo quita nadie. (GUZZTÓME
TRO: 8/10)
Repasando las noticias de hoy me he quedado de pasta boniato al leer que la Dra Robyn Pickering y sus colegas de la Universidad de Melbourne utilizando avanzadas técnicas de datación con uranio-plomo y algo llamado datación paleo-magnética, que mide cuántas veces el campo magnético de la Tierra se ha invertido en los sedimentos calcificados que rodean los fósiles, han puesto de manifiesto que los fósiles descubiertos en 2008 en Malapa (Sudáfrica) atribuidos inicialmente a Homo Habilis y Homo Rudolfensis no lo son. Oh! Esto cambia por completo mi forma de ver el mundo.

Otro doctor, el Dr. Berger afirma todo convencido que los fósiles muestran un cerebro sorprendentemente avanzado, pero pequeño, una mano muy evolucionada, una pelvis moderna y una forma del pie y del tobillo nunca antes vista en otras especies de homínidos que combinen características de monos y humanos en un mismo paquete anatómico. Las avanzadas características encontradas en el cerebro y el cuerpo lo convierten en el mejor candidato como ancestro del género Homo. Una vez he escuchado al Dr Berger me pregunto si no estará del todo equivocado pues en mi opinión existe un espécimen con el cerebro pequeño pero sorprendentemente avanzado, una mano muy evolucionada y encallecida, una pelvis tan moderna que viene seguida de una protesis cibernética Wallis, y una forma del pie y del tobillo típica de seres de metabolismo lento, vagancia supina, sorprendente negación al trabajo, dados al bebercio y al fumeteo a unos niveles a los que solo había llegado la mona Chita y Clyde el orangután amigo de Clint Eastwood.

Estoy por cogerme un avión y una muda e ir a la Universidad de Melbourne de los cojones y traerme de la patilla al Dr Berger y a la Dra Pickering para que vean el espécimen que tengo de vecino. Guzzestis Espesustis o como se conoce a nivel coloquial Homo Eructus que como todos sabéis es un ancestro del Homo Erectus. Yo como os he dicho antes me he quedado estupefacto al leer semejante mentira científica. Hasta donde hemos llegado? Creo que hoy emborracharé al bueno de Guzzest, lo meteré en una jaula con su rueda y su suministrador de agua, y comenzaremos a rondar por los pueblos vendiendo el ungüento milagroso curativo que he inventado en la rebotica llamado “Calma-tó” hecho a base de extracto de Anís del mono con un poco de Vaporubs y por supuesto aquel que compre dos botes de "Calma-tó" tendrá la posibilidad de debatir sobre Wilco y otras cuestiones culturales con el Homo Eructus de los cojones. Aquí os dejo una foto del susodicho engendro.

(Guzzestis Espesustis/Homo Eructus después de escuchar por primera vez The Whole Love de Wilco)
Ayer comencé a mover hilos, a tirar de contactos, a pedir favores y a prometer el oro y el moro. Ya se sabe que un Lannister siempre paga sus deudas, un ser nikochiano no pero esos contactos a los que me camelé no lo saben todavía. No podía vivir sin saber que fue de Tyrion, Jon, Bran, Arya, Jaime, Cersei, Daenerys, Davos, Sam,…. El puto R.R.Martin me ha enganchado a su saga de Canción de hielo y fuego a pesar de que su cuarto libro, el llamado “Festín de cuervos”, fue el que menos me gustó. Tenía la certeza que el quinto, el cual sólo está disponible en inglés, sería mejor y haría mejor aún a su predecesor. Y así es, terrícolas, así es. No os penséis que he realizado un curso intensivo de inglés en CCC ni que mis habilidades marcianas han hecho que perfeccione la lectura de dicho idioma en una semana pero tener claro que ya voy por el capítulo siete de “A dance with dragons”. Zasca!. Hablé con Manolito y Joselito, les prometí tierras, castillos, el título de Lord si me conseguían el librico en castellano, sorprendentemente al cabo de una hora tenía el libro en castellano en formato pdf en mi cuenta de correo electrónico (Guzzest, has mirado el tuyo, gañán?), ahora que tengo el libro tengo un problema, no les puedo dar a esos pájaros ni tierras, ni honores ni títulos por eso les invitaré a cenar y en algún momento alguna gotita de lágrimas de Lys caerán en sus copas de hidromiel. Ah! He vuelto a enloquecer con el libro. Librazo! Tiene todo lo que estabas esperando desde “Festín de cuervos” que ahora resulta imprescindible por lo introductorio que fue sobretodo a nuevas tramas. Ha vuelto Daenerys, Tyrion, Jon, Bran…. Oh! Delicioso! Grande! Lástima que no me vaya a durar ni una semana, y luego qué? Cuanto tardará Martin en parir el sexto libro? Dáte caña George!