"Guardianes de la Galaxia" del 2014 fue una grata sorpresa. Un soplo de aire fresco entre tanto empacho de tipos y tipas con superpóderes que parecían enfundarse sus trajes y participar en un culebrón repleto de cruces y apariciones en filmes ajenos. Haciendo creer en el mundillo que si no te apoderas de un superhéroe para interpretarlo no eres nadie. Esas películas se hacen como churros, son todas iguales y normalmente no respetan el espíritu de los cómics originales. Sinceramente es una máquina de hacer dinero descomunal. Para todos. Para Marvel, para Disney, para Stan Lee, o hasta para Netflix que también ha encontrado su mina de oro particular comiquera. Pero únicamente salvaría tres films de los millones que nos han llegado, aquellos que me han hecho pasar un muy buen rato y que para seros sincero tampoco es que se tomen muy en serio. Primero, ese volumen uno de los "Guardianes", y luego "Ant-Man" y "Deadpool" por supuesto. Sin muchas pretensiones, más que las de hacernos pasar un muy buen rato. El segundo volumen de los Guardianes de la Galaxia ya no sorprende, y ya no tiene que presentarnos a los personajes pues los conocemos al dedillo. Va más directa al grano pero se queda sin ese factor sorpresa. Mantiene el humor, las fantásticas secuencias de acción y los efectos especiales, la banda sonora tan estupenda.., pero flaquea un algo en la historia. Le falto algo de encanto, de gancho pero es mucho mejor que el 90% de las otras películas comiqueras. Están muy bien los cameos o pequeños papeles: Stallone, Tommy Flanagan, Nathan Fillion, Rob Zombie, Ving Rhames, Michelle Yeoh, Miley Cirus, y hasta Seth Green que hace de Howard el Pato!!! el resto de actores de la primera están aquí incluidos Vin Diesel como Groot y Bradley Cooper como Rocket Racoon. Nada más. Un divertimento como cualquier otro, o no, un divertimento como deberían ser las películas de este género. Divertidas, locas y fantásticas, y no panfletos de comportamiento y modelos casposos. Larga vida a los Guardianes de la Galaxia!!!

Nuestro violinista y silbador favorito del panorama musical, Andrew Bird, tiene nuevo y bello disco en el mercado. No es un disco al uso pero tampoco es que no haya realizado algo similar antes. Es difícil seguirle la pista a Bird, no para de crear nuevas canciones y de colaborar. Esta vez, su disco se engloba en su proyecto "Echolations", nada que ver con el sobresaliente "Are you serious" del año pasado. Esta vez nos topamos con un disco instrumental que sigue la senda que abrió "Canyon" en el 2015 dentro de ese megaproyecto Echolations que consiste en grabar música en diferentes lugares: cañón, río, ciudad, lago y bosque. Su "Canyon" ya vio la luz, y ahora le ha tocado al "river". Así que si escuchaste aquel no te sorprenderá éste. El disco fue grabado en riguroso directo bajo el puente Hyperion en el Río de Los Ángeles, y todo el proceso fue registrado para un documental por Tyler Manson, documento que, creo, será necesario y obligatorio para entender del todo el proyecto. Poco más que decir de esta colección de preciosas y maravillosas tonadillas instrumentales. Una joya. Una pequeña maravilla fuera de lo comercial, fuera de toda moda. Música bella.

Andrew Bird - Echolocations: River (2017): 01.- The Cormorants/ 02.- Ellipses/ 03.- Lazuli Bunting/ 04.- Gypsy Moth/ 05.- Black-Crowned Night-Heron/ 06.- Down Under the Hyperion Bridge/ 07.- Dear Killdear/ 08.- The Green Heron

"call me the breeze"


Contra todo pronóstico, la serie de AMC "Halt and Catch Fire", se ha convertido en una de mis favoritas de los últimos años. Sus tres temporadas pasadas (T1, T2, T3) siempre han ido a más, sorprendiendo y atrapando a todo aquel que se acercase a la serie pensando que era otro producto más sobre ordenadores y acabase rendido a una historia de personajes que han sabido madurar y crecer durante todo este tiempo. Las cuatro patas de esta serie: Joe McMillan, Cameron Howe, Donna Clark y Gordon Clark (Lee Pace, Mackenzie Dacis, Kerry Bishé y Scoot McNairy respectivamente) son maravillosos y complicados. La serie empezó tímida para pronto venirse arriba y codearse con las grandes series de siempre, desgraciadamente (a mi me duele más que nadie) la cuarta y última temporada no ha estado a la altura, o al menos no ha sido brillante. No es mala temporada pero se ha perdido intentando cerrar todo perfectamente, dejando algunos de los episodios más aburridos de toda su existencia. Han desdibujado, en mi opinión, la esencia de esos cuatro grandes personajes en beneficio de una historia bonita, sobretodo no me ha gustado el camino que ha tomado el personaje de Cameron Howe. Un absurdo sinsentido, por eso creo que han errado puesto que después de todo lo vivido es algo incoherente el final para casi todos. No haré spoilers de nada aunque casi todo pueda intuirse, no quiero estropear nada, pero desgraciadamente el final me ha decepcionado y me ha dejado un mal sabor de boca que pasará con el tiempo. No ha llegado a ser la gran serie que apuntaba, se ha quedado a las puertas pero sigue siendo altamente recomendable pues es una de las grandes tapadas de los últimos años.


JOSH RITTER/ GATHERING (2017) FRIENDAMINE

 

Cuando uno tiene más o menos perfilada su lista de discos favoritos del año suele aparecer uno que le trastoca los planes, que le descoloca y pone al resto de candidatos en evidencia. Claro está que todo lo que digo es bajo mi prisma particular, bajo mis gustos y manías, y puede ser que lo que a mi me parece un disco sublime y esencial a otros les parezca de lo más normalito. No creo que sea el caso de "Gathering" de Josh Ritter, su nuevo trabajo es exquisito y a poco que uno tenga entre sus gustos el sonido americano clásico, el del folk y rock de cantautor, caerá rendido a los pies de este enorme artista. Creo recordar que fue a principios de este siglo cuando conocí a Ritter. No sé muy bien que hacía yo en el 2001. Probablemente me acababa de emancipar para irme a vivir con la que hoy es la madre de mis hijos. Todavía estudiaba al mismo tiempo que trabajaba y era todo bastante caótico. Por aquella época recuerdo visitar asiduamente a mi hermano en su humilde morada, y siempre, o casi siempre, me llevaba un descubrimiento nuevo musical bajo el brazo, sobretodo mucho cantautor y bastante folk. De aquella época, de los nuevos talentos, recuerdo descubrir a Ron Sexsmith, Josh Rouse, Elliot Smith (de forma tardía), Ryan Adams, Micah P Hinson, Bonnie "Prince" Billy, Kurt Wagner (Lambchop), M Ward, Bill Callahan... y más tarde todo el rollo folk-freak de Devendra. Claro  que no todo me lo descubrió mi hermano, muchas veces era yo quién le abría los ojos pero en cuanto a folk él solía estar más al día que yo por aquella época, época donde internet estaba en pañales y creo que ni existía Spotify. Así pues el intercambio de información era básico, y de las tertulias después de las cenas acostumbraban a aparecer nombres de artistas de similar pelaje a los nombrados. De entre todos Ritter brilló con dos grandes discos, "Golden Age of Radio" y "Hello Starling", cuyas grabaciones llegaron a mis manos por vía familiar y poco a poco me acabaron por hipnotizar. Desde entonces sigo a este gran cantautor de Idaho, sigo a Josh Ritter y compro cada uno de los discos que crea. En mi modesta opinión es uno de los mejores cantautores de este siglo, mezclando maravillosamente toda la tradición americana de Dylan a Cash, no obstante siempre explica que comenzó a interesarse por la música al escuchar "Girl form the North Country" del tremebundo "Nashville Skyline", pasando obviamente por los grandes cantautores de ambos lados del charco, ya sea Paul Simon, Leonard Cohen, Nick Drake, Loudon Wainwright... y todo lo que se os venga a la cabeza. Sin lugar a dudas, de entre todos los cantautores que aparecieron en aquellos años me quedo con Ritter, a excepción de su "Sermon" el resto de discos no baja del notable, y creo, no quiero precipitarme, que este "Gathering" roza el sobresaliente.


Josh Ritter - Gathering (2017): 01.- Shaker Love Song (Leah)/ 02.- Showboat/ 03.- Friendamine/ 04.- Feels Like Lightning/ 05.- When Will I Be Changed (feat. Bob Weir)/ 06.- Train Go By/ 07.- Dreams/ 08.- Myrna Loy/ 09.- Interlude/ 10.- Cry Softly/ 11.- Oh Lord, Pt. 3/ 12.- Thunderbolt’s Goodnight/ 13.- Strangers.

Ritter sabe como empezar un disco. Muchas veces lo hace con temas instrumentales maravillosos, esta vez, en "Gathering", lo hace con un tema llamado "Shaker love song" casi instrumental donde sobresalen unas voces que parecen salir de una tribu india. Un minuto que embruja. Un acierto. Sigue con "Showboat", canción que se convirtió en el primer single del disco, retomando su sonido clásico, el sonido clásico de américa, todo adornado con unos arreglos maravillosos. "Friendamine" es una joya con esencia paulsimoniana, a la que solo le falta un final con acordeones para parecer hija del pequeñín más famoso de la Gran Manzana. Y si Ritter se atrevía a tocar a Simon tampoco le tiembla el pulso al acercarse al hombre de negro. "Feels like lightning" tiene ese ritmo trotón del mítico Cash. Otro estupendo tema, y es que el nivel no baja. Y justo cuando nos hacemos esa pregunta, cuando nos preguntamos cuando decaerá el disco aparece no solamente la canción del mismo sino la que puede ser una de las canciones del año. Ritter firma la maravillosa "When will I be changed" junto a la leyenda de los Grateful Dead Bob Weir que simplemente está gigantesco. El tema recuerda a esa cadencia de The Band, a ese aroma a gospelito, a aquella "The Weight" en su esencia. El ecuador del disco es para dos temas magníficos. Primero "Train go by" con un estribillo circular que nos lleva al paraíso, y segundo con "Dreams" donde Ritter saca su faceta de cantautor de alto copete, "Myrna Loy" vuelve a acercarse a las baladas atmosféricas y creyentes de Paul Simon cuando andaba junto a Garfunkel. Después de unos momentos musicales (Interlude) llega "Cry softly" donde Ritter cabalga sin complejos y aunque su rocakbilly me gusta es tal vez la canción más floja del disco. Aparece el espíritu de Buddy Holly otra vez en "Oh Lord Pt,3" y como no, el omnipresente Dylan en "Thunderbolt's goodnight", un temón como la copa de un pino. Y finaliza este disco sobresaliente con la no menos sobresaliente "Strangers", delicada y bella balada romántica. Un servidor tenía la mosca detrás de la oreja por su anterior trabajo, pero Ritter se saca un as de la manga y sorprende con un disco que solo hace que crecer y crecer a cada escucha, sin duda uno de los discos del año. 

Cansado de decepcionarme con los millones de películas basadas en cómics que inundan las salas de cine tomo la decisión de no ver ninguna más de ese tipo de adaptaciones cuando me recomiendan por activa y por pasiva la adaptación que se hizo en 2014 para la gran pantalla de los cómics de "Kingsman", los cuales desconocía. Me informan que son divertidos y llenos de acción, que no hay superhéroes pero sí espías y que existe una segunda parte (El círculo dorado) que es como mínimo igual de buena. Busco información y veo que es una película inglesa (bien!, vamos bien), con Matthew Vaughan de director (Stardust, Kick Ass... seguimos bien) y con él mismo de guionista junto a Jan Goldman, su co-guionista habitual y responsable de por ejemplo el renacer de Burton con "Miss Peregrine". Contar con Samuel L Jackson, Michael Caine, Mark Strong, Mark Hamill y Colinf Firth solo suma. Así que me decidí a verla y lo pasé en grande, a quién quiero engañar. No es nada del otro mundo pero el film pasa en un plis plas, como si uno volviese a la adolescencia. La elección como protagonista de Tarod Egerton es muy acertada, así como las secuencias de acción, el ritmo y el humor inglés algo desatado. Según filmaffinity (para qué me voy a liar, hoy no tengo el día) la historia se basa en un veterano agente secreto inglés (Colin Firth) que debe entrenar a un joven sin refinar (Taron Egerton), pero que promete convertirse en un competitivo agente gracias a un ultra-programa de entrenamiento, al mismo tiempo que una amenaza global emerge procedente de un genio retorcido (Samuel L Jackson). Y eso es, así de simple, tampoco pretenden hacer el guión del siglo. Somos conscientes de no estar ante un grandísimo film, es algo tramposo y superficial, pero en general le da nuevos aires a las películas de espías, y hace que lo pasemos en grande. Además, Colin Firth está glorioso. Muy recomendable. 

Es curioso que con setenta y cuatro años, más de media docena de discos notabilísimos y cientos de canciones exitosas, ya sean cantadas por él o no, ya sean en sus discos o como parte de la banda sonora de un film, Randy Newman siga siendo un loser. Uno de nuestros losers favoritos, a decir verdad, el mejor de todos ellos. Un servidor le tiene en alta estima pero confieso mi pecado y reconozco que en una  lista de mis cincuenta discos favoritos, Randy no estaría. En cambio, es escuchar una de sus canciones y se me eriza el bello. Sus primeros discos son POMs ocultas, de todas ellas me quedo sin dudar con "Sail Away" de 1972 y con "Good old boys" de 1974. Tiene otro poker de discos incontestable pero yo me quedo con estos dos. Luego tiene, como ya dije, innumerables canciones míticas que todos conocemos pero a veces no sabemos ni que son suyas. Tiene tantas que no cabrían en un recopilatorio doble. Aún así, Randy continúa en el olvido, únicamente en el Olimpo de músicos para los fans más acérrimos del folk-rock. Es un cantautor atípico, un cuenta historias romántico y burlón. Si no recuerdo mal hace unos nueve o diez años firmó su último disco no perteneciente a banda sonora, aquel "Harps and Angels" que estaba francamente bien. Este año llegan a mis manos dos trabajos suyos. Por un lado, la banda sonora de "The Meyerowitz stories", y por otro su nueva colección de canciones: "Dark Matter". De entrada diré, y confesaré, que me ha costado entrar en el disco, digerirlo un algo, pero creo que ese esfuerzo realizado (por ser Randy, sólo por eso) merece la pena. Lo teatral se mantiene durante todo el disco, no es un disco para todo momento pues necesita de un recogimiento y un estado de ánimo, por eso tal vez cueste un algo cogerle el punto como a la canción que abre el disco "The Great Debate" donde después de debatir y darle vueltas al asunto acaba en un momento gospel magistral (que le enlaza a la banda sonora de Tiana y el Sapo, nada más y nada menos), y ojo a la letra, como siempre magistral. "Brothers" sigue en la linea del musical. Es una delicia que vuelve a sorprender a partir del ecuador con un ritmo sabrosón (azúcar!). "Putin" es una del las canciones del disco, como lo es también "Sonny Boy". Hay dos temas que me han ido ganando mucho con las escuchas y que tienen como tema el final de la vida, la muerte. Primero "Lost without you" que es boniquísima e irresistible. Me atrevería a decir que es una de sus mejores composiciones en años aunque quién soy yo para decir eso, ni siquiera soy un gran fan de Randy. Y segundo, el tema que cierra el disco, "Wandering Boy" que es sensacional. "Dark Matter" no es el disco perfecto. No es el disco del año, ni siquiera es el mejor disco de Randy Newman pero seguro que es el disco que necesitaban sus fans. Absténganse los no iniciados, o no. O comiencen su relación con esta obra de un genio septuagenario. Uno de los pocos merecedores del carnet de socio del club de "la arruga es bella".

Randy Newman - Dark Matter (2017): 01.- The Great Debate/ 02.- Brothers/ 03.- Putin/ 04.- Lost Without You/ 05.- Sonny Boy/ 06.- It’s a Jungle out There (V2)/ 07.- She Chose Me/ 08.- On the Beach/ 09.- Wandering Boy.

"Mama Told Me Not to Come"