La razón fundamental para ver esta miniserie inglesa, no os voy a engañar, fue la presencia de Stephen Rea, favorito personal entre favoritos, si él está presente no puedes faltar a la cita, y además la última vez que le vi y disfruté fue en un par de miniseries, también británicas, que me dejaron con la boca abierta y el culo prieto. Hablo de "Utopia" y "The Shadow Line", sobretodo esta segunda resulta que es un artefacto del todo indispensable. Luego hubo más razones claro, por ejemplo abordar el tema político de Europa con Oriente Medio, de sus tiras y aflojas, de su espionaje, de su corruptela, y de la posición Yanqui en todo ello. Vamos, podría decir que es como una  "Homeland" madura, seria y experimentada en contraposición a la adolescente y púber serie de Claire Danes. Si bien la bipolaridad de Carrie en aquella la hacían poco creíble aunque nos diese igual y nos enganchase a cada episodio, la protagonista de la miniserie que hoy nos ocupa, la mujer honorable, la desconcertante, misteriosa, sexi y como no sofisticada Nessa de Maggie Gyllenhaal resulta ser toda una sorpresa, una maravillosa actuación que junto a secundarios como el comentado Rea hacen de The Honourable Woman una serie top. A esto añadimos una dirección magistral y un guión repleto de misterios, de giros y sorpresas. Nada es lo que parece, o sí lo es pero no queremos verlo ni creerlo. Una historia que no para de aumentar en intensidad y que se nos va desvelando a cuenta gotas, con mucha tranquilidad y oficio. Una serie de esas que no están nunca en lo más alto de las listas pero que debería estarlo. No digo más porque el spoiler me acecha, soy débil y podría irme fácilmente de la lengua, y no debo. No os la perdáis. 

THE WHO/ ENDLESS WIRE (2006)/ WIRE & GLASS MEDLEY

 

La lectura de la autobiografía de Pete Townshend, Who I Am, me ha llevado irremediablemente al repaso, una vez más, de toda su obra. Amo a los WHO, los adoro, forman parte de mi vida como Beatles, Stones y Kinks, mi póker británico, mis bandas favoritas de todos los tiempos. En esta especie de magazine musical que es Exile ya he podido dar buena cuenta de dos de sus grandes discos: Who sell out y Who's Next, pero mientras leía el libro volví a engancharme a Tommy que me sigue pareciendo una POM entre POMS, a nivel musical, a nivel de ópera-rock o como cojones queráis llamarlo. Es un disco que está por encima del bien y del mal, un disco indispensable convertido más tarde en un musical increíble pero no, no os vengo a dar la chapa hoy con Tommy, para eso necesitaría varias vidas, algún día lo haré o no. "Endless Wire", el decimocuarto trabajo de Townshend bajo el nombre de The Who, junto a su otro y único miembro fundador Roger Daltrey, es el elegido para pasar un agradable o eso espero ratito en el exilio. 


"Who are you" de 1978 fue lo último que Keith Moon grabó para los Who. Como muchos de vosotros sabréis eso fue el principio del fin a pesar que fue substituido por otro grandioso batería, el "carita" Kenney Jones, pero ya no era lo mismo, ni sonaban igual, ni existía esa magia. Aún así consiguieron publicar dos discos: "Face Dances" (1981) y "It's Hard" (1982), siendo este último el fin de la banda. Luego hubo innumerables recopilaciones, directos, reuniones del grupo para recaudar fondos para mil y una catástrofe, discos en solitario, otra versión más de Tommy, películas, bandas sonoras.... pero el grupo estaba muerto y su principal valedor, su mente creativa estaba más preocupado por mantener a su familia y dejar sus adicciones que por volver con el grupo. El destino traicionó a Townshend otra vez en su vida e irremediablemente tuvo que reunir al grupo para salir de gira, esta vez su amigo Entwistle le necesitaba, estaba en bancarrota y su salud no era para tirar cohetes. Se reunieron y programaron una macrogira de retorno con recopilatorio al uso, al principio de la gira encontraron muerto a Entwistle en la habitación de un hotel junto a una jovencita que podría ser su nieta, había consumido alcohol y algo de coca. Su corazón no aguantó ni los años, ni el alcohol ni la coca y menos un buen par de tetas apuntando a la galaxia. Nos dejó. Les dejó. Contra todo pronóstico Townshend decidió seguir, se llamó a Pino Palladino y el espectáculo siguió y durante la gira limó asperezas con Roger Daltrey y pactaron realizar un disco más como The Who.


En 2006 apareció la nueva obra de Pete Townshend y Roger Daltrey. "Endless Wire" era un disco atrevido, arriesgado, no se quedaba en mera anécdota, en excusa para salir otra vez de gira. Era un disco donde Townshend había puesto toda la carne en el asador, había creado nuevamente canciones magníficas para la voz de Daltrey. Diecinueve temas que tenían como punto de partida la novela de Pete "The boy who heard music" que relata la historia de un joven que llega a una playa y se da cuenta de cómo ha cambiado el mundo, el mar lleno de medusas por el sobrecalentamiento del planeta y viendo el futuro estrangulado por la tecnología... Townshend siempre se busca una línea argumental para sus discos, para sus canciones, y esta vez no sería diferente. Junto a los dos "WHO" estaba Simon Townshend, Pino Palladino al bajo, John "Rabbit" Bundrick en los teclados y Peter Huntington, de la banda de Rachel Fuller (la pareja de Townshend) a la batería. El hijo de Ringo, Zack Starskey quién era el batería en muchos de los conciertos de The Who antes y después del disco aparece sólo en un tema "Black Widows eyes" aunque en la primera parte del disco es el propio Pete quién se ocupa de la batería. Como digo son 19 canciones estructuradas en dos grandes partes, las primeras nueve canciones son una colección de temas increíbles y a partir de ahí nos encontramos con la mini-ópera rock "Wire and Glass" que es lo mejor que ha escrito Townshend en los últimos 20 años.

Sí, lo digo bien alto. Es lo mejor que había escrito Townshend en mucho tiempo, muy superior a los dos últimos discos de The Who aunque ni Moon ni Entwistle estuviesen ya y francamente mejor que sus últimos discos en solitario. Pero claro, no son The Who. Ya no. Se podría haber llamado Daltrey & Townshend como hizo el mismo Roger junto a Wilko Johnson en 2014 con aquel "Going back home" y quedarse tan frescos pero decidieron firmar como The Who, ni un reproche. El disco empieza con un sintetizador recordando en algo a la gloriosa Baba O'Riley pero ya sin el factor sorpresa y con algo de déjà vu, cuando entra Roger la cosa se pone en su sitio. Buen inicio, prometedor y disfrutable. Luego algo de folk a lo Daltrey, precioso tema "A man in the purple dress"... la cosa sonaba acojonante cosa que se reafirma con "Mike post theme" que es un pelotazo a la altura de antaño, de su Quadrophenia, un temón, qué inicio de los viejales!!! "In the either" es un precioso tema de esos que firmaba en solitario Pete, luego vuelve el sonido "Who" con Zack Starskey a los tambores en ""Black widow's eye" y "Two thousand years" nos devuelve la sonrisa a la cara gracias a esa fantástica acústica y los dos "who" muy bien compenetrados. Y seguimos avanzando con una preciosidad, una de mis favoritísimas, donde Pete se lo guisa y se lo come solito, y es que "Gods speaks, of Marty Robbins" nos hace disfrutar a lo grande. El single del LP fue "It's not enough", elección perfecta, pelotazo absoluto, donde echamos de menos un algo a la mítica sección rítmica de antaño. y finalizamos la primera parte del disco con "You stand by me" con cierto aroma a Paul Simon. Corto y coquetón, pero hermoso.

Después de nueve increíbles temas que para nuestra alegría sí estaban al nivel Townshend nos mete de lleno en la miniópera “Wire & Glass”, que está compuesta por diez temas y que encontramos dividida en dos actos, a través de los que se narra la historia de Ray High, un rockero sexagenario que, tras años de excesos,  se encuentra internado en un psiquiátrico. Y como no podía ser de otra manera el resultado es fantástico y sorprendente. "Sound Round" y "Pick up the pice" son acojonantes, y "Unholy Trinity" una de mis favoritas, juguetona y simpática. Y vamos, que la cosa nunca pierde fuelle, si no me creéis enchufaros "Endless wire", "We got a hit" o "Mirror door". El cierre con "Tea and Theatre" es un deleite. Bueno, y nada más, que los Who son muy grandes, no hace falta decir que Daltrey a nivel vocal rocanrolero sigue siendo el puto amo y que Pete es un genio, y claro que yo seguramente soy un fan con falta de perspectiva y para nada imparcial pero es que este "Endles Wire" me parece un notable disco, vale, no al nivel de sus grandes obras pero es que aquellas era grandísimas y eternas, y claro, este trabajo o regalo que nos brindaron fue absolutamente genial. Gracias .

The Who - "Endless Wire" (2006)
8/10
01.- Fragments/ 02.- A Man In A Purple Dress/ 03.- Mike Post Theme/  04.- In The Ether/ 05.- Black Widow's Eyes/ 06.- Two Thousand Years/ 07.- God Speaks Of Marty Robbins/ 08.- It's Not Enough/ 09.- You Stand By Me/  10.- Sound Round/ 11.- Pick Up The Peace/ 12.- Unholy Trinity/ 13.- Trilby's Piano/ 14.- Endless Wire/ 15.- Fragments Of Fragments/ 16.- We Got A Hit/ 17.- They Made My Dream Come True/ 18.- Mirror Door/  19.- Tea & Theatre


*Post aparecido originalmente en Exile SH Magazine por Nikochan

Nunca he sido un gran seguidor de la saga Mad Max. Lo confieso. Bueno, confieso no ser fan de la saga pero sí de la primera película, la única que en realidad cuenta. Y reconozco abiertamente estar en contra de las revisiones, relecturas o remakes, en música es diferente, una cover es una cover, pero coño, una película... si además es mítica... pues joder, debería estar prohibido. Ejemplos? miles: Lolita, El cabo del miedo/terror, King Kong, Psicosis, El planeta de los simios, La huella, El quinteto de la muerte/ladykillers.... y del infinito al más allá, nunca o casi nunca igualan a la original y menos aún llegan a ser dignas. Con esos referentes me planto ante "Mad Max: fury road", su aliciente? pues Tom Hardy en el papel de Max o mejor dicho en el papel de Mel Gibson y poco más, luego las reseñas y recomendaciones hablaban de cine de acción perfectamente ejecutado, puro espectáculo adrenalínico. Y de eso encontramos mucho y bien, más que bien, fenomenal. No me ando con rodeos, esta nueva Mad Max es un cañonazo, un ciclón, una patada (necesaria) en los cojones a todas las películas de acción de medio pelo que hay hoy en día. Me ha gustado y mucho. Cine palomitas? pues sí, y qué viva! así sí. Dudaba de que la idea original del apocalipsis planetario mezclado con una especie de cyber-western-punkoide no cuajase en nuestros días pero como está realizado el film no tiene discusión alguna. Triunfo asegurado. Como pega podría decir que no hay pose filosófico que valga, la verdad es que si analizamos el guión sólo encontramos tópicos y simpleza, pero lo que aquí cuenta de verdad son los coches a toda velocidad, la violencia, la acción, los disparos y explosiones, la gran intensidad y su ritmo endiablado, y es que estamos ante una película brutal a la par que hermosa a cada plano y porqué no decirlo en ocasiones muy loca y alucinada. Pura dinamita. Sin duda Tom Hardy y Charlize Theron son un reclamo pero no encontraran en estos personajes sus actuaciones deseadas aunque sí satisfacción por el trabajo bien hecho. No busquéis nada más que diversión, entretenimiento y un subidón de adrenalina. Poco más que en este caso es mucho.

En "Negociaciones y canciones de amor" Javier Márquez ofrece una interesantísima visión de la carrera de Paul Simon y Art Garfunkel, dicha visión no se ciñe únicamente a nivel musical sino que va más allá y nos habla de la relación entre ambos, sin duda turbulenta, desde que se conocieron cuando eran niños hasta la madurez absoluta rozando la actualidad. No es sólo una biografía más, es una guía musical donde se entrecruzan la amistad y la vida de cada uno de ellos. Por ejemplo la anécdota de celebra juntos el Bar Mitzvá judío nos dice lo muy ligada que han estado siempre sus vidas, sus primero pinitos musicales, la influencia que cada uno hacía sobre el otro, sus primeros coqueteos con las drogas, sus interminables separaciones y reconciliaciones, sus inseguridades, sus miedos, y esa madurez personal que va haciendo que dos personas, dos amigos comiencen a separarse sin una clara razón, más que el querer crecer individualmente y el desgaste de una carrera tan exitosa en tan poco tiempo. La mezcla de su vida con su obra está llevada a la perfección, tanto en los primeros capítulos donde se habla del grupo como cuando ya andan por separado y se empieza a diseccionar la obra de cada uno, sorprendiéndome muy mucho la de Garfunkel que casi desconozco por completo y sobretodo la vida personal entonces de ambos. Dos puntos importantísimos en el libro es la creación de "Bridge over troubled waters" con ese personaje fundamental que fue Roy Haylee para ambos y por supuesto el "Graceland" de Simon. En definitiva es un estupendo libro para quienes ya conocen al dúo como para quienes aún no se han adentrado en su obra, en mi caso siendo un fiel seguidor de Paul Simon he disfrutado leyendo sobre el pequeñín y me he sorprendido mucho con anécdotas sobre Garfunkel que desconocía. Un disfrute de libro que además de estar bien documentado, es muy ameno y se lee de forma fluida, yo casi lo he devorado. 

Simon & Garfunkel: negociaciones y canciones de amor
Javier Márquez
Editorial Milenio
Año edición: 2004
Páginas: 268
Idioma: castellano
ISBN: 9788497431286


01.- The Fall (Gillian Anderson)
02.- Hannibal (Gillian Anderson)
03.- The Crimson Petal and the White (Gillian Anderson)
04.- Californication (David Duchovny)
05.- Great Expectations (Gillian Anderson)
06.- War and Peace (Gillian Anderson)
07.- Moby Dick (Gillian Anderson)
08.- Aquarius (David Duchovny)
09.- Crisis (Gillian Anderson)
10.- X-Files 2016

Muchos celebramos el anuncio de una vuelta de X-Files. Muchos aplaudimos que Chris Carter decidiese volver a aquella idea. Idea que arrasó hace muchos años, y que lo hiciese contando otra vez con sus dos protagonistas: Mulder y Scully; David Duchovny y Gillian Anderson respectivamente, quienes durante este tiempo no han parado de trabajar pero tampoco han conseguido dar el salto definitivo ni tampoco dejar de lado aquel encasillamiento, y volver a aquello no iba a ayudar. Sin duda prefiero los últimos años de Anderson en televisión que los de Duchovny. Anderson ha aparecido en interesantes proyectos como Hannibal, The Crimsom Petal and the White y La caza. En cambio, el agente Mulder se ganó muy bien la vida con Californication a la que nunca le encontré la gracia. Pues bien, vuelven los expedientes X, vuelven con tan solo seis episodios, vuelve con la misma música, con los mismos actores, con las mimas historia que además engloba las películas y así intenta poner todo en orden pero..... pero se queda en nada, en poco, en mediocre. Una decepción. Sí hay el mismo espíritu pero no la calidad. De seis episodios, dos pasables (el primero y el último) y el resto entre lo infumable y lo regulero, a veces incluso con chistes bochornosos y auto-parodia en exceso (véase el episodio del hombre-lagarto). Nada más por hoy, creo que es mejor que no sigan, que no haya más episodios, que no tengamos más expedientes X, aunque hayan preparado todo para continuar, y lo hayan hecho pensando en poder hacerlo sin Mulder y Scully. 

RICHMOND FONTAINE/ YOU CAN'T GO BACK IF THERE'S NOTHING TO GO BACK TO (2016)/ WAKE UP RAY


Son de Portland (Oregón) y son un cuarteto que tocan eso que llaman comúnmente country-alternativo. Una música de belleza infinita, de carretera y manta, de noche, fogata y cielo estrellado. Desde 1997 la banda de Willy Vlautin nos ha ido dejando maravillas como el debut "Safety", "Post to Wire" del 2004 que hasta hoy mismo era mi disco favorito de la banda o el mismísimo "Thirteen Cities" de hace casi una década. Esos tres discos, creo yo, son exquisitos. Nadie en su sano juicio debería dejar de escucharlos. Por el camino desde aquel lejano 1997 Vlautin ha ido cambiando de compañeros, se fueron Dave Harding, Paul Brainard y Joe Davis, para más tarde venir otros y quedarse como están ahora, con lógicamente Vlautin a los mandos muy bien escoltado por Freddy Trujillo (que llega desde el proyecto paralelo de Vlautin, The Delines), Sean Oldham y Dan Eccles. Sonaban muy bien, y tal vez con el tiempo a mi me parecen aún mejores. "You can't go back if there's nothing to go back to" es si no me equivoco su décimo álbum de estudio, y ya os digo que desde el primer momento ese sonido americano suena sensacional, ese country tan de este milenio, tan de Wilco cuando se dejan de ruiditos y moderneces, como si Jay Farrar nunca les hubiese abandonado cuando compartían guitarras y cervezas en "Uncle Tupelo", como si hubiera formado parte de "AM" y "Being There" y el Foxtrot nunca hubiese sonado en aquel Hotel yanqui. Como si aquellos Whiskytown de un jovencísimo Ryan Adams se hubiesen fusionado con los SonVolt.. no sé, a eso podríamos decir que suenan los Richmond Fontaine, a eso y a verdad, a pasión, a penas ahogadas en una fría jarra de cerveza, sonido pure and easy, sonido celestial, de otra galaxia, y además, en esta ocasión, cuentan con una acompañante de lujo, otra perla de Portlandia, cuentan a los teclados con Jenny Conlee de The Decemberists. Placer inmenso.


Richmond Fontaine - You can't go back if there's nothing to go back to (2016): 01.- Leaving Bev’s Miners Club at Dawn/ 02.- Wake Up Ray/ 03.- I Got Off the Bus/ 04.- Whitey and Me/ 05.- Let’s Hit One More Place/ 06.- I Can’t Black It Out If I Wake Up and Remember/ 07.- Don’t Skip Out On Me/ 08.- Two Friends Lost at Sea/ 09.- Three Brothers Roll Into Town/ 10.- Tapped Out in Tulsa/ 11.- The Blind Horse/ 12.- A Night in the City/ 13.- Easy Run.

Los primeros acordes de "Leaving Bev’s Miners Club at Dawn" nos hacen sentir como en casa. Cómodos, cálidos, agustito total. Belleza y verdad absoluta. Entonces la voz de Vlautin aparece y nos arropa con su “Ain’t no use, oh it ain’t no use…Maybe some guys just ain’t meant to…”; ... sonido clásico americano con todos los ropajes indispensables, con ese piano delicioso que hacen no sólo de "Wake up Ray" uno de los temas del disco sino también, y con total seguridad, uno de los temas del año, dejándonos ese poso, ese regusto a un Jeff Tweedy countryficado o a un Springsteen de vueltas con su rock embadurnado de romanticismo. Una de mis favoritas es "I got off the bus" no sé si por tener esa estructura tan Mr.E (tan de Mark Oliver Everett) o simplemente por ser cojonuda y punto, porque pocos peros le podemos poner. Un temón. Y quiero parar un momento aquí y reflexionar: porqué no hay más discos como éste?, porqué no hay más verdad en el rock?, porqué no? aquí no hay pose, aquí hay alma, sinceridad y claro, hay mucha calidad, y no se entiende como esta gente, ese Vlautin, no está en un altar santificado. Dicho esto y escuchar "Whitey and me" hace que me santigüe después de secarme las lagrimillas. Maravillosa sin más. Belleza infinita en un tema para escuchar en un día lluvioso, copa de vino en mano, mirando al infinito mientras olemos a tierra mojada, como si el amigo Westerberg se calzase botas con espuela. Otra favoritísima de este grandioso disco es "Let's hit one more place" con ese organillo tan dylanesco, tan feliciano de la vida. Un tema trotón y simpático que enlaza con otro temazo descomunal que responde al nombre de "I can't black it out if I wake and remember" el cual podría estar firmado por los Wilco sin ningún problema y meterlo allí, en aquel doble fantástico que es "Being There". el deje vocal sin duda recuerda muy mucho a Tweedy, tanto eso como la estructura de la canción. Llegamos al ecuador del disco con un tema precioso, un bonito tema semi-acústico donde Vlautin lo borda, y es que en "Don't skip out on me" encontramos countryrock con buen gusto, del que le gustaba a Keith en el Exilio, el de su amigo Gram Parsons. Otra delicatessen más y ya no sé cuantas llevamos. Y seguimos con country, algo más fronterizo, algo más folk, y es que la sencillez de "Two friends lost and sea" quita el hipo, sencilla y enorme a la vez, y un final in crescendo, con órgano y unas trompetas magníficas. A partir de este momento el disco se vuelve algo más lento, algo más tranquilo, más de cantautor que de banda, pero claro, sigue siendo exquisito. En "Three brothers roll into town" vemos al trobador folk y en "Tapped out in Tulsa" se perfila la sombra del mejor Ryan Adams, para rematarnos con la excelente "The blind horse", preciosa, hipnótica,... de ensueño. Antes de finalizar el disco nos encontramos con una joya llamada "A night in the city", un tema tremendo de esos por las que vale la pena hacerse con un disco. Un tesoro. "Easy run" es la encargada de cerrar este increíble discazo, y lo hace dulcemente, con un piano que pone los pelos de punta, la piel de gallina, que estremece, que enamora, que nos señala a "You can't go back if there's nothing to go back to" como un grandísimo disco, como es y será, sin duda, uno de mis discos favoritos del año.